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Sobre la libertad de crear en la era de las naciones

Al no ser un estado, no tengo
fronteras fijas, ni un ejército que vele noche
y día por la vida de sus soldados. Y no hay
una línea coloreada que haya impreso
un general lleno de polvo
en los márgenes de sus victorias.
Al no ser un poder legislativo,
un parlamento dudoso que, erróneamente,
recibe el nombre de cámara de diputados. Al no ser
parte del pueblo elegido ni tampoco
alcalde de una ciudad árabe.
Nadie se me acercará
con la infundada hipótesis de que soy, un suponer,
un anarquista sin padre que escupe
para aclarar que le revuelven
las fiestas patrias del pueblo.
Se regocijan encima de las tumbas de sus antepasados.
Al no ser fatalista ni miembro
de una organización subterránea que edifique iglesias,
mezquitas ni sinagogas en el corazón de los niños.
Que se inmolarán por supuesto en glorioso martirio.
Al no ser adjudicatario de excavaciones
o tratante de polvo, ni fabricante de lápidas
que lustre los monumentos a la gloria de los muertos.
Al no tener gobierno propio, con o sin
primer ministro, ni presidente que encabece
mi frente. Puedo, en circunstancias
atenuantes como las presentes, permitirme
en ocasiones ser una persona dotada
de cierta libertad.

Salmān Maṣālaḥa,

Nació el 4 de noviembre de 1953 en la aldea de al-Maghar, en Galilea, hijo de una familia de labriegos. En 1972 se mudó a Jerusalén, donde estudió teatro y literatura árabe en la Universidad Hebrea. Vive desde entonces en Jerusalén. Salmān Maṣālaḥa es un creador bilingüe que escribe tanto en árabe como en hebreo. Además de tres poemarios en árabe (Las canciones del pájaro verde, Jerusalén, 1979; Como la araña sin tela, Jerusalén, 1989; Maqāmāt orientales, Jerusalén, 1991), ha publicado muchos poemas en hebreo y árabe, y sus poemas han aparecido en diversas antologías. Asimismo, publica crónicas y columnas personales en periódicos israelíes, tanto en hebreo como en árabe. Su poesía se caracteriza por imágenes y estructuras que se nutren desde los clásicos árabes hasta la lengua árabe más innovadora y contemporánea. Puede tratar en su lírica temas personales existenciales, eróticos y políticos, por igual, unidos en su interior por corrientes subyacentes que el poema pone en movimiento. Junto con su obra creativa personal, se le considera uno de los más prominentes traductores del árabe al hebreo y viceversa. […] Entre las traducciones al hebreo que han sido editadas cabe señalar la novela El espino de Saḥar Khalīfa [Cactus, Tafalla (Navarra), Txalaparta Argitaletxea, traducción de Javier Barreda, 1994, ISBN: 978-84-8136-917-5] y Recuerdo para el olvido de Maḥmūd Darwīš [Memoria para el olvido: tiempo, Beirut, lugar; un día de agosto de 1982, traducción de Manuel C. Feria García, Guadarrama (Madrid), Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 1997, ISBN: 978-84-87198-33-5]. Aparte, ha publicado una serie de traducciones al árabe de poetas célebres de todo el mundo, como por ejemplo Seamus Heaney, Wisława Szymborska, Breyten Breytenbach y otros en la revista árabe Mašārif, lo que supuso dar a conocer la obra de esos autores al público árabe. Ha participado en diversos festivales de poesía, en Jerusalén, Macedonia y Holanda, y sus poemas se han traducido a buen número de lenguas. En 1988 le fue concedida una estancia de creación en el Centro «Civitella Ranieri», dirigida a escritores, músicos y artistas de todo el mundo, a los que se le invita a dedicarse plenamente a la creación, en el marco de un castillo italiano renovado con el fin de convertirlo en residencia para artistas internacionales.

El poema leído en hebreo, en formato RAM, aquí y aquí.

[En la misma serie.]