Lisa Goldman escribe en inglés desde Tel Aviv uno de los blogs , On the face, más interesantes, en cualquier lengua, sobre la realidad de Israel y, de tanto en tanto, de los países que lo circundan.

Está escribiendo una serie de artículos para el diario inglés The Guardian analizando lo escrito en los blogs israelíes sobre las elecciones a la Knéset, el parlamento israelí, que se celebrarán este próximo martes. De momento lleva publicados:

«If bloggers were representative of the mainstream …» [Si los blogueros representasen la opinión mayoritaria…] (3 de febrero de 2009):

Es notable la diferencia que existe entre las encuestas y la blogosfera, de forma notoria en Tel Aviv, el corazón progresista de Israel, donde los dos partidos que se disputan los votos de los modernos y los intelectuales de izquierda son el Movimiento Verde-Meimad, una coalición ecologista-religiosa encabezada por un rabino progresista, y Hadash, un partido socialista árabo-judío.

«Bibi, or anyone but Bibi!» [¡Bibi o cualquiera menos Bibi!] (4 de febrero de 2009):

Netanyahu se ganó el respeto de los capitalistas partidarios del libre mercado durante el tiempo que ejerció de ministro de hacienda en el gobierno de Ariel Sharon. Por mucho que las reformas de Bibi volviesen más pobres a los pensionistas con ingresos fijos, su plan “Wisconsin” reformulado [de privatización de los planes de asistencia pública] consiguió devolver al mercado de trabajo a mujeres árabes y judías provenientes de entornos religiosos conservadores, así como hombres casados ultraortodoxos que se habían matriculado en estudios religiosos a tiempo completo, financiados por subsidios estatales.

“Blogging in the Tel Aviv ‘Bubble’: sidestepping politics for life and love” [Escribir ‘blogs’ en la burbuja de Tel Aviv: preferir la vida y el amor a la política] (6 de febrero de 2009)

Lo cierto es que todo Israel ha sufrido ataques en algún momento de los últimos años. Tel Aviv es distinta no por haberse librado de la violencia política, sino porque ha seguido siendo una ciudad progresista, dinámica y creativa incluso en las peores épocas de la segunda intifada, cuando los atentados suicidas suponían una rutina diaria.
Sin embargo, no se puede negar que la mayor parte de la gente elude discutir de política actualmente, por una mezcla de acumulado desánimo y cinismo. Tras ocho años de violencia interminable, crisis políticas y escándalos a causa de gobiernos corruptos, este tipo de actitud parece fácil de entender. Pero resulta preocupante para una sociedad democrática. En las últimas elecciones solo fueron a votar un 52% de los que podían hacerlo, aunque la jornada electoral es festiva en todo el país.
Por lo que los israelíes se centran en sí mismos: en la familia y en el hogar. Muchos amigos míos se jactan de que han dejado de leer periódicos y de que apenas ven las noticias en la televisión.

Para más información sobre las elecciones israelíes en inglés, vayan aquí. Para más información en hebreo, aquí o aquí.

Niam Midri, de 63 años, frente a su casa destruida en El Atatra, al norte de la Franja de Gaza; Tyler Hicks/The New York Times, 4 de febrero de 2009.

Niam Midri, de 63 años, frente a su casa destruída en El Atatra, al norte de la Franja de Gaza; Tyler Hicks/The New York Times, 4 de febrero de 2009.

Nota de administrivia atónita: El miércoles pasado, 4 de febrero, el contador de visitas de este blog debió de volverse loco. Por muy interesante que sean las peripecias de un doctorando que se ocupa de un oscuro profesor universitario de la primera mitad del siglo xvi, no encuentro explicación que justifique ciento cinco visitas únicas en un solo día. Sospecho que a algún lector habitual se le desajustó el mecanismo del botón izquierdo del ratón. Pongamos que de esos ciento cinco una cantidad razonable, no sé, digamos ochenta y dos, fueron engañados por las malas artes del Gran Hermano Gúguel y se vieron encaminados a estos pagos del maestre Alfonso por casualidad, pero se fueron con viento fresco y echando pestes (“¿Gúguel? ¡Menuda mierda!”) al minuto de entrar. Pero es que, aún así, veintitrés lecturas interesadas de este blog me causan una congestión emocional entre el colodrillo y el páncreas que me provoca la llorera agradecida. De verdad se los digo…