A través del estupendo blog On the main line, escrito… bueno, por Mississippi Fred McDowell (ahí queda eso) me llega uno de esos grandes momentos del humor que nos deparan los «trabajos» (¿love’s labours lost?) de eruditos (y) bibliógrafos, discreta aunque jaranera cofradía de la que, sin preciarme, formo parte.

El blog de Mississippi Etc. Etc. es una de mis referencias diarias en la materia iudaica (bibliographica) junto con The Michtavim Blog, de Menachem Butler; the (Tradition) Seforim Blog, que editan el propio Menachem y Dan Rabinowitz; y Hagahot, de ManuscriptBoy (¿me falta alguno?).

La receta de la serendipia humorística de hoy es la siguiente: búsquese en esa biblioteca universal (vista previa limitada) que es el servicio Búsqueda de libros de Google, la palabra

«kasher»

ya saben: traducido literalmente apto, pero utilizado por restricción semántica para referirse a los productos alimentarios (y de otra clase) que cumplen con las normas de pureza ritual dictadas por las interpretaciones de la Ley judía. Pureza ritual, no ninguna otra. Quédense con la copla, no me sean prejuiciosos.  Sí, ya sé que la paráfrasis es larga, pero es que hay cosas que es mejor dejar bien explícitas, que luego se van diciendo muchas tonterías por ahí. Y algunos se convierten en clásicos, de los que convendrá hablar, aprovechando por ejemplo la vez en que Alfonso de Zamora se pasó a declarar como perito por el Tribunal de Inquisición (que sí, se pasó: ese hombre dio para todo).

Bien, estábamos buscando en un diccionario con el buen mozo Mississippi.

Buscado kasher, encontramos lo siguiente (todas las capturas de pantalla de Google Books que presento a continuación son del tal Mississippi)

Se busca lo que se encuentra (y viceversa).

Figura nº. 1: Se busca lo que se encuentra (y viceversa).

Analizados los resultados, se clica a ver qué nos dice el más prometedor de los dos, que resulta ser una obra lexicográfica de prometedor resultado: A Critical pronouncing dictionary of and expositor of the English language, escrito por John(nie) Walker y publicado en Londrés en el año 1839.

Único retrato conservado, a contraluz, del afamado lexicógrafo británico John Walker, autor de A Critical Pronouncing Dictionary. Se rumorea que los autores del software de reconocimiento de texto utilizado por Google Books le rinden tributo de admiración cada mañana, a palo seco, y a cotinuación se ponen a programar.

Figura nº. 2: Único retrato conservado, a contraluz, del afamado lexicógrafo británico John Walker, autor de A Critical Pronouncing Dictionary. Se rumorea que los autores del software de reconocimiento de texto utilizado por Google Books le rinden tributo de admiración cada mañana, a palo seco, y a cotinuación se ponen a programar.

Rendido (o no) tributo de admiración a la magna tradición lexicográfica británica, alimentada por los efluvios de la malta escocesa, se recupera el resultado que nos interesaba en la búsqueda:

¿"Quod erat demonstrandum"?

Figura nº. 3: ¿"Quod erat demonstrandum"?

Para comodidad del amable lector (y de la amable lectora), transcribo el resultado de nuestra búsqueda kasher en Google Books:

«Rasher, […] s. a thin slice of bacon.»

Rasher (pero, oiga, ¿no era kasher?), […] s[ubstantivo]. loncha delgada de panceta.»]

En resumen: no por mucho judaizar, se libraban del marrano. Moraleja: no se fíen ustedes de su programa de reconocimiento óptico de caracteres. Ni de Google. Ni de los diccionarios. Vistas así seguidas, las tres recomendaciones parecen de perogrullo, ¿no creen?

Esto de la kashrut (que es el substantivo abstracto de kasher) ha dado, de toda la vida de Dios, mucho de sí. De la forma más erudita (citando un poco a batiburrillo)…:

Elisheva Baumgarten, Mothers and children: Jewish family life in Medieval Europe, Princeton, Princeton University Press, 2004; Robert (Yerahmiel) Brody, The Geonim of Babylonia and the shaping of Medieval Jewish culture, New Haven, CT, Yale University Press, 1998; Abraham Ofir Shemesh, «Food deceptions and falsification in the ancient food industry and their legal remifications according to rabbinical literature», Jewish Law Association Studies, vol. xviii (2008), págs. 244-262 (¿de verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor?); Gil S. Epstein, «The political economy of kosher wars», en Carmel U. Chiswick, Tikva Lecker y Nava Kahana (editoras), Jewish Society and culture: An economic perspective, Ramat Gan (Israel), Bar Ilan University Press, 2007, págs. 155-176; Jonathan D. Brumberg-Kraus, «Does God care what we eat? Jewish theologies of food and reverence for life», en Leonard J. Greenspoon, Ronald A. Simkins y Gerald Shapiro (editores), Food and Judaism, Studies in Jewish Civilization, vol. xv, Omaha, NE, Creighton University Press, 2005, págs. 119-131; Jack M. Sasson, «Should cheeseburgers be kosher? A different interpretation of five Hebrew words», Biblical Research, vol. xix, nº. 6  (2003), págs. 40-43 y 50-51; Anna Foa, «The Marrano’s kitchen : external stimuli, internal response, and the formation of the Marranic persona», en Elliott Horowitz y Moisés Orfali, The Mediterranean and the Jews: Society, culture and economy in Early Modern times, Ramat-Gan (Israel), Bar-Ilan University Press, 2002, págs. 13-25; Steve Siporin, « From Kashrut to Cucina Ebraica: The recasting of Italian Jewish foodways», Journal of American Folklore, vol. cvii, nº. 424, (1994), págs. 268-281; Haggai Ben-Artzi, «אידיאולוגיה ופסיקת הלכה : דרכו של הראי”ה קוק כפוסק» [«La ideología en la toma de decisiones jurídicas en el derecho judío: el método adjudicatorio del rabino Abraham Isaac Kook»], en Amichai Berholtz, מסע אל ההלכה: עיונים בין תחומיים בעולם החוק היהודי [Viaje al derecho religioso judío: perspectivas multidisciplinares en el mundo de la ley judía], Tel Aviv, Yediot Acharonot, Sifre Hemed, 2003, págs. 177-195;

… y por la más rabiosa actualidad:

«Contro il coscer caro, tutti in piazza»

[«No a la carestía kasher: ¡manifiéstate!»]

El lingüista desenfrenado que soy nota, para empezar, que quien escribió la pintada era asquenací. O, al menos, pronunciaba a la asquenací. Si hubiera sido sefardí o, simplemente, utilizase la pronunciación tradicional de las comunidades judías italianas e italianófonas, habría escrito algo como kasher o, italianizando la grafía, cascer.

Otra reflexión, del amante del jabugo que confieso ser: pues si no podían pagarse la comida kasher, que se comprasen chóped, que ya lo dice la magia cabalística de la lexicografía: la carne de marrano es, miren ustedes por donde, definidamente kasher.

Coda cinematográfica: sobre esto de kasherizar al dios Tocino (dicen por España que del cerdo gusta todo, hasta los andares a lo que en Francia replican que tout est bon dans le cochon, con un sentido de la rima consonante algo ramplona), no puede olvidarse una desternillante película inglesa (claro), «Leon, the Pig Farmer», estrenada en 1992 y dirigida por Vadim Jean y Gary Sinyor.