[Judith Olszowy-Schlanger] described the difficulties inherent in the science [of Hebrew palaeography], emphasising past methods of description that ranged from relying on eye and experience to measuring every letter stroke individually. She also outlined some of the current Hebrew palaeography projects based on dated codices, including SfarData -directed by Professor Malachi Beit-Arié in Israel- and the Comité de Paléographie Hébraïque project formerly run in Francer by Professor Colette Sirat.
The aim of present day Hebrew palaeographers, said Professor Olszowy-Schlanger, was to describe the various Hebrew scripts according to their “pertinent features”- the distinctive Babylonian alef, for example. These could function like a list of “symptoms” and be used to “diagnose” other manuscripts.

[Judith Olszowy-Schlanger] describió las dificultades propias de la ciencia [de la paleografía hebrea], poniendo de relieve los m
étodos descriptivos usdados hasta ahora: el recurso al ojo experimentado o tomar medidas de cada rasgo individual de cada letra. Dio igualmente noticia de los proyectos en curso que tratan de la paleografía hebrea, que se basan en códices fechados: SfarData, dirigido por el profesor Malachi Beit-Arié, en Israel, y el Comité de Paléographie Hébraïque, dirigido antaño por la profesora Colette Sirat.
Según la profesora Olszowy-Schlanger, el objetivo de los actuales paleógrafos hebreos es describe las diferentes escrituras hebreas aislando sus “rasgos pertinentes”, esto es, la particular álef babilónico, por ejemplo, que podrían servir para establecer una lista de “síntomas”, susceptible de ser usada en el “diagnóstico” de otros manuscritos.]

“Uncovering codicology”, Genizah Fragments, octubre de 2008, nº. 56, pág. 4.

Uno de los aspectos que más me ocupa los días de mi tesis (que son casi todos) y de los que menos he hablado en este nuestro blog es la paleografía,  el estudio de la verdadera “corteza de la letra”, del delicado ejercicio de desentrañar las vueltas y revueltas que forman el espíritu dormido del pensamiento escrito. Y de sus dudas, sus temores, sus interrogaciones. Y de las gentes a las que habitaron esas mismas dudas, temores e interrogaciones, empezando, claro, por Alfonso de Zamora. Es probable que en los próximos meses se incrementen los escritos paleográficos, según se vayan incrementando mis cuitas doctorales. Por eso he pensado que quizá fuera una buena manera de iros introduciendo en materia esta referencia de pasada que viene en el último número de los Genizah Fragments de Cambridge. Porque donde habla patrón, mejor que se calle el marinero. Y porque todo árbol hay que empezarlo por su corteza.