Yo, en realidad, tenía que estar cerrando un par de apuntes que están a punto de caramelo en el horno del blog; contestando vuestros comentarios y, sobre todo (¿sobre todo?) poniendo al día bibliografía, hipótesis e interpretaciones de la (jod…) tesis después del feliz alumbramiento de una copia digital entera del manuscrito (de) Nápoles, Biblioteca Nazionale di Napoli etc., etc., MS Branc. IV F 2., con sus colorines y su canesú. Las ciencias avanzan que es una barbaridad y, efectivamente, se cumplió el vaticinio de la responsable de reproducciones de la Nazionale de Nápoles: “L’operatore tecnico del Laboratorio fotografico garantisce che le riproduzioni digitali le permetteranno una lettura ottimale della scrittura, anche in presenza di inchiostri acidi, sicuramente migliore di quella possibile ad occhio nudo.” Y oigan, más razón que una santa: las fotos se leen mil veces mejor que el original.

El caso es que no puedo dejar pasar sin más lo que me ha llegado hoy, por la vía de la Palaeojudaica de James R. Davila:

“Jerusalem: Capital of the Jews”:
The Jewish Identity of Jerusalem in Greek and Roman Sources*

Rivkah Fishman-Duker

Jewish Political Studies Review 20:1-2 (Spring 2008)

For ancient Greek and Roman pagan authors, Jerusalem definitely was a Jewish city. This article draws on references to Jerusalem from nearly twenty different sources, dating from the third century BCE to the third century CE, which are included in the late Professor Menahem Stern’s comprehensive anthology, Greek and Latin Authors on Jews and Judaism. An examination of these texts indicates the unanimous agreement that Jerusalem was Jewish by virtue of the fact that its inhabitants were Jews, it was founded by Jews and the Temple, located in Jerusalem, was the center of the Jewish religion. In these sources, Jerusalem appears in several contexts: foundation narratives, descriptions of and links to the Temple, historical events, usually relating to invasions and captures of the city, physical descriptions, and the derogatory use of the term “Solyma” by Roman writers after its destruction by Titus in 70 CE.

[que un trujamán torpón como el que subscribe romancearía en: “Para los autores paganos, griegos y romanos, nunca hubo dudas de que Jerusalén era una ciudad judía. El presente artículo se basa en referencias a Jerusalén extraídas de casi una veintena de fuentes distintas, fechadas desde el siglo iii antes de la Era Común al siglo iii de la Era Común, incluidas en la exhaustiva antología del fallecido profesor Menahem Stern titulada ‘Autores griegos y latinos que hablan de los judíos y el judaísmo’. La lectura de tales textos señala el acuerdo unánime que se daba entorno a la naturaleza judía de Jerusalén, en virtud de que los habitantes de la ciudad fueran judíos, de que la ciudad hubiera sido fundada por judíos, y de que el Templo, situado en Jerusalén, fuera el centro de la religión judía. En estas fuentes, Jerusalén aparece en contextos diversos: narraciones fundacionales, descripciones o referencias al Templo, acontecimientos históricos, ligados en general a las invasiones y tomas de la ciudad, descripciones físicas, así como el uso despectivo de la denominación ‘Solyma’ por los escritores romanos tras la destrucción de la ciudad por Tito en el año 70 de la Era Común“.]

Yo no sé si es que ya soy perro judaístico viejo, que no en vano ya está a punto de cumplírseme los cinco primeros trienios en la cosa judaica, o es que soy desconfiado de natural, pero a mí estos párrafos me olían a chamusquina. El olor a quemado siguió con las siguientes frases:

It is noteworthy that despite the negative views of Jews and Judaism expressed by authors such as Manetho, Apion, Tacitus and Juvenal, the Jewish identity of Jerusalem is always clear and never a subject of dispute.

[como si dijéramos: “Es digno de destacarse que. pese a las opiniones negativas que merecían los judíos y el judaísmo a autores como Manetón, Apión, Tácito y Juvenal, la identidad judía de Jerusalén siempre estuvo clara, sin que fuera nunca objeto de disputa“.]

Como casi siempre, el repique de tambores antecedía por unos segundos al disparo del hombre bala:

These ancient texts, therefore, disprove recent attempts by Muslims and others to deny the historic connection of the Jewish people to Jerusalem and the location of the Temple in Jerusalem through fabrications and lies.

[que viene siendo: “Estos textos antiguos contradicen, por tanto, los intentos llevados a cabo por algunos musulmanes u otros [sic!], con la intención de negar el vínculo histórico del pueblo judío con Jerusalén y la ubicación del Templo en Jerusalén, por medio de patrañas y mentiras“.]

¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah, era eso! Mujer, pues haber empezado por ahí, y ya nos hubiéramos ahorrado la lectura de tu excrecencia intelectual. Empezar, se podría empezar por muchas partes: por ejemplo, que si es verdad que los autores paganos (ay, en qué marranadas estarías pensando, Rivka) afirmaban que la ciudad la habían fundado los judíos, entran en directa contradicción con la Biblia:

Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás aquí, pues aun los ciegos y los cojos te echarán. Pero David tomó la fortaleza de Sión, la cual es la Ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza y le puso por nombre la Ciudad de David.

Libro segundo de Samuel, v, 6-9

Vamos, que el arrendador David tomó un poquito por las bravas el usufructo del territorio arrendado. Aunque malo, malo, lo que se dice malo, tampoco fue, y alivió el peso de la expropiación forzosa con un apaño de convivencia:

Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.

Jueces, i, 21

¿Pues no habíamos dicho judios, o sea, que en el momento de la fundación estaban los hijos de Judá? Ahora resulta que salen a escena los benjaminitas, vamos, los hijos de Benjamín.

Esto de la Biblia es un lío, vaya que si lo es. Yo estoy con usted, doña Rivka: mejor hacerles caso a los autores paganos. Y a la Biblia que la zurzan, ¿no?

¿Que quién es la tal Rivka? Por si no se han fijado, es la autora del artículo. Parece que enseña histori(et)a judía a medias entre la Escuela Internacional Rothberg de la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Escuela Israelí de Turismo. Para quienes no conozcan la Escuela Rothberg de la por otra  parte dignísima, si no puntera, Universidad Hebrea de Jerusalén, les diré que la Rothberg y la Escuela de Turismo son prácticamente sinónimas: por lo del turismo, vaya.

¿Quieren un consejo? (miren que los doy gratis): agénciense un ejemplar del pedazo de tocho (en tres volúmenes) de Stern, don Menachem (Greek and Latin authors on Jews and Judaism), y si andan flojos de latín y de griego, acompáñenlo, en varias tomas diarias, de los números correspondientes de la colecciones clásicas de Gredos, o de la Bernat Metge, o de la Loeb, o de la Collection Budé, según su preferencia lingüística. Y olvídense de sucedáneos panfletarios.

En resumen, siguiendo al tío Eric, hay que decirlo más:

As I have suggested, ‘nation’ and ‘nationalism’ are no longer adequate terms to describe, let alone to analyse, the political entities described as such, or even the sentiments once described by these words. It is not impossible that nationalism will decline with the decline of the nation-state, without which being Enligh or Irish or Jewish, or a combination of all these, is only one way in which people describe their identity among the many others which they use for this purpose, as occasion demands. It would be absurd to claim that this day is already near. However, I hope it can least be envisaged. After all, the very fact that historians are at least beginning to make some progress in the study and analysis of nations and nationalism suggests that, as so often, the phenomenon is past its peak. The owl of Minerva which brings wisdom, said Hegel, flies out at dusk. It is a good sign that it is now circling round nations and nationalism.

[que viene a decir, más o menos: “Tal y como he apuntado, ya no resulta útil servirse de los términos ‘nación’ y ‘nacionalismo’ para describir, no digamos analizar, las entidades políticas que reciben tal denominación, así como tampoco los sentimientos que respondían antaño a lo expresado por esas palabras. No resulta imposible pensar que el declive del nacionalismo acompañará el del estado-nación, sin el cual, ser inglés, irlandés o judío, o una combinación de los tres, no será más que una forma de describir la propia identidad, junto con muchas otras, dependiendo de lo que requiera la ocasión. Sería absurdo afirmar que tal día esté cerca, aunque tengo la esperanza de que puede, al menos, avistarse en el horizonte. Al fin y al cabo, el hecho mismo de que los historiadores hayan llevado a cabo algunos avances en el estudio y análisis del nacionalismo deja entrever que, como suele ocurrir, tal fenómeno ya no está en alza. La lechuza de Minerva, que trae la sabiduría según afirmara Hegel, ha salido ya a volar en la obscuridad. Es una buena señal que revolotee entorno a las naciones y el nacionalismo“.]

Eric J. Hobsbawm, Nations and nationalism since 1780: Programme, myth, reality (“Naciones y nacionalismo desde 1780: proyecto, mito, realidad”), Cambridge, CUP, Serie “Canto”, 1992 (segunda edición), primera edición de 1990, pág. 192.