De la célebre serie Alfonso de Zamora por los cerros de Úbeda:

Lingüistas

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüistica y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y descontruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazmiento con una admiración rayana en la glosemática.
De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

– ¡ Qué sintagma !
– ¡ Qué polisemia !
– ¡ Qué significante !
– ¡ Qué diacronía !
– ¡ Qué exemplar ceterorum !
– ¡ Qué Zungenspitze !
– ¡ Qué morfema !

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.
Sólo se la vio sonreir, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: “Cosita linda”.

Mario Benedetti, Despistes y franquezas, Madrid, Alfaguara, 1992, pág. 71.