Aunque las obras de Alfonso de Zamora no han corrido peor fortuna que muchas otras en lo que a su conservación y localización se refiere, los libros alfonsinos (o zamorescos) tienen también sus “desaparecidos”. Uno que me tiene especialmente intrigado es la supuesta recopilación de los mandamientos del que los cristianos suelen llamar Antiguo Testamento.

Existir, existe una recopilación, manuscrita, de los llamados 613 Preceptos, con traducción incompleta (muy incompleta) al castellano. Empieza en el f. 312r y acaba en el 341v, que es también el último del manuscrito Madrid, Biblioteca Nacional de España, MS 4188. La traducción castellana acaba en el f. 318v, en el precepto nº 128 (“el preçepto 128 de hazer la obra del olocausto segun la obra q[ue] es escrito por la orden segun q[ue] es dicho esta es la ley del olocausto“).

Sobre este fragmento manuscrito, hay un trabajo de Luis Díez Merino, tan pusilánime como todos los que ha escrito al respecto de la obra de Alfonso de Zamora: “Los 613 preceptos de la ley de Moisés (manuscrito inédito de Alfonso de Zamora, Ms. Bibl. Nac. Madrid, 4188)”, El Olivo, xviii (1983), págs. 169-198.

El caso es que el celebérrimo bibliógrafo español Nicolás Antonio, en su Bibliotheca nova, vol. i, pág. 57, dice:

Fuit in bibliotheca Sorae Aragonensis, ut constat ex hujus catalogo (mamune scriptum aut typis editum nescio): Compendium Alphonsi Zamorae universorum legis veteris praeceptorum, in 4″ (“En la biblioteca del aragonés Sora, según consta por su catálogo (no sé si manuscrito o editado tipográficamente), había un Compendio de Alfonso de Zamora de todos los preceptos de la Antigua Ley, en cuarto”).

Este tal Sora es Gabriel Sora y Aguerri, obispo de Albarracín (m. 1622), que poseía una famosa biblioteca. Solo que el catálogo, que está en línea (e impreso, al contrario de lo que no acertaba a saber Nicolás Antonio, supongo que porque no vio el dicho catálogo y alguien se lo dijo de palabra), digitalizado de aquella manera por la Biblioteca Nacional de España, no dice nada de tal volumen. O, mejor dicho, yo no he podido encontrar nada que tenga que ver con el volumen en cuestión (Gabriel Sora y Aguerri, Bibliotheca Doctoris Gabrielis Sora […] incipiens a cognominibus Auctorum freque[n]ter citari solitis, interdum à nominibus, quandoq. à sedibus materiarum, ordine alphabetico congesta […], reproducción digital de la Biblioteca Nacional de España, Zaragoza, Ex Typographia Ioannis de Larumbe, 1618.)

Hay al menos una noticia más de que una compilación de las leyes del Antiguo Testamento andaba rondando por ahí, y que era de autoría zamoresca:

Escribió varias obras de Gramática é interpretaciones de la Sagrada Escritura, y un Compendium Alphonsi Zamore universorum Legis veteris præceptorum, en 4.º, que Juan de Pineda supone impreso en Zamora.

Cesáreo Fernández Duro, Colección bibliográfico-biográfica de noticias referentes a la provincia de Zamora o Materiales para su historia, Obra premiada por la Biblioteca Nacional en el concurso público de 1876 e impresa a expensas del Estado; Madrid: Imprenta y Fundición de Manuel Tello, Impresor de Cámara de S. M., 1891, págs. 564-565.

Los folios 312r a 341v del manuscrito Madrid, Biblioteca Nacional de España, MS 4188, ¿podrían ser un borrador manuscrito de un libro perdido de Alfonso de Zamora? Si de verdad terminó de imprimir un libro sobre las leyes veterotestamentarias, ¿cuál era su objetivo? ¿Pura erudición? ¿Una fácil guía para la detección de judaizantes? (Carlos Carrete Parrondo, “Tres precisiones de Alonso de Zamora ante el Tribunal de la Inquisición'”, Sefarad (Madrid), xxxiv, 1, págs. 115-117) O, suponiéndole à la Popkin un fondo judío sincero aunque complejo, incluso atormentado, ¿un compendio para mejor hacer que sobreviviese el patrimonio judío en la España oficialmente sin judíos? Algo parecido a lo que hicieron los prohombres valencianistas (aunque ganadores de nuestra Guerra (In)civil) del primer régimen franquista en Castelló(n), al inventarse las fiestas de la Magdalena, según me contaban antesdeayer, a la sombra protectora del Giordano Bruno del Campo dei Fiori; que, por cierto, ya son ganas de reunir simbolismos en una sola frase. Pero es que España y yo somos así, Señora…

Coda:

Del Loor de virtudes de Alfonso de Zamora, «Oviedo da noticia en sus Quinquagenas (tomo I, página 78) de otra obra suya que no conoció Nicolás Antonio. Dice: “Un librico anda por este mundo, impreso de sentencias y doctrinas de la Sagrada Escritura, breve y que cuesta pocos dineros y de mucho provecho y utilidad católica, el cual está en versos castellanos, y le compuso el Dr. Maestro Alonso de Zamora, Regente de la Universidad de Alcalá de Henares, y entre otras cosas que toca del tiempo hace ocho versos que dicen

Es tan recio de alcanzar
Aquel dia antepasado
Como el mucho alongado
Ques ligero de olvidar.
El que piensa aprovecharse
De aquel tiempo olvidado,
Se halla siempre burlado
Si mucho no trabajase.”».

Ya os contaré otro día, lo de los dos ejemplares, uno de la edición de Miguel de Eguía en Alcalá, el otro de la de Jorge Costilla en Valencia, ambos de 1526, de este Loor de virtudes.