Ando a ver si remato un par de apuntes para el blog, así que de momento les dejo con el servicio de bar de las serendipias que voy encontrando cuando busco otras cosas. Hoy nos vamos a la diplomacia filipina, cerca de treinta y tantos años después de la fecha probable de la muerte de Alfonso de Zamora. Pero hablamos de conversos, tornadizos o renegados, que en este caso tanto da:

Jesus Maria / Da un portugese di qualche conditione, che per accidente occorsoli in Constantinopoli si fece Hebreo et dappoi Turcho, che è stato in questi stati 16 in 17 anni, il qual si è partito di Constantinopoli scognosciuto per ritornare alla fede christiana, huomo per quello che si può iudicare in puoco tempo di buona mente verso la Christianità, che ha tutte le lingue di questi paesi, di anni 40, di bello aspetto, di statura giusta, con barba nera tonda e folta, et per quanto mostra nel parlare, di buon iudicio, s’è inteso l’infrascritte cose […].

[Ragusa 1577], Archivo Histórico de Simancas, Archivo General del Sello, Estado 930, sin foliar, reproducido en Ignacio Tellechea Idígoras, «La mesa de Felipe II», La Ciudad de Dios. Revista Agustiniana, ccxvii, 2 (mayo-agosto 2004, El Escorial), pág. 547.

En el mismo documento se descubre que los moriscos de Granada, en época filipina, tenían un castellano muy particular, o no lo tenían en absoluto, o quizá que Felipe II tenía, simplemente, espías tartajas:

Dios de a vuestra cagra [sic, por çagra] salud y bida, ygual de al señor don Juan [de Austria] […] y fue por la mal [sic, por mar] […] y con dos galeotras lo pusieron en Caltagena […] diziendo que se aprecebiesen, quel los remediaria muy pesto [sic, por presto]. Miguel Jironimo de Granada, hijo de Cristobal Campos. / Al muy cristianiçimo y balente emprerador y bareroso por todo el mundo y tienban del. […]

[¿En la corte de Felipe II, 1577?]

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