Llamó a su mujer a un aposento en que estava la dicha Francisca Hernández a una sala aparte para que los de su casa no le oyesen e allí dixo a la dicha su mujer que no teníamos Rey sino un bobo, e que el diablo avía traydo esta mala ventura de Inquisición a Castilla e que ella la sustentava. Que pluguiese a Dios que viniese de Francia guerras o que duraran las comunidades para que destruiran la Inquisición, que los tenía echado a perder a todos e que, si no obiera hecho aquella casa en Valladolid, que se fuera a bivir a Portugal, que los <…> sustentavan la Inquisición, que todos los que en ella entendían eran unos handrajosos […]

Declaración hecha por Mari Ramírez, criada de Francisca Hernández, el 22 de septiembre de 1530 (así pues, unos diez años después de ocurrida este episodio de explosión verbal subversiva), recogida en el proceso de Luis de Beteta, Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Toledo, legajo 102, nº. 3, citado en Marcel Bataillon, Erasmo y España. Estudios sobre la historia espritual del siglo xvi, traducción de Antonio Alatorre, México, Fondo de Cultura Económica, segunda edición en español, corregida y aumentada, 1966 [reimpresión de 1998], pág. 181, nota 26.