Confieso que después de pasar por las manos de ese gĕdol haddor que es Bernard S. Jackson, a veces sueño con ʔagunot. Y después de la tesina de master of arts que perpetré en Mánchester sobre las ʔagunot después de las violencias antijudías de 1391, ʔagunot suele rimar con ʔanusot. O sea, «mujeres encadenadas» (porque su marido se niega a darle el divorcio) con «mujeres conversas».

El caso es que me sorprende lo que leo en un artículo interesante pese a él mismo: «anuza : En los textos consultados aparece en alguna ocasión el vocablo hebreo ‘anusah (< ‘anusah’) para designar a la persona conversa “E que este testigo oyó decir muchas veçes al dicho su padre: ‘Esta mi prima, la de Diego Arias, es muy buena anuzá'”». Francamente, por más vueltas que le doy, esto de es muy buena anuzá me suena más a buena cabrona está hecha que a cualquier cosa que tenga que ver con la bondad bondadosa. El caso es que dicho está.

Salvo error de lectura, y aunque la entrada anuzá de la lista de términos de los que habla el autor no tiene referencia bibliográfica ni de fuente (Di que sí, hombre: ¡pa qué!), creo que la fuente secundaria debe de ser Carlos Carrete Parrondo, Fontes Iudaeorum Regni Castellae, III Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento social entre judíos y conversos, Salamanca, Universidad Pontificia, 1986.

Curioso, en cualquier caso.

PD: Que el autor prescinda de referencias bibliográficas de cada entrada, no significa que lo tenga que hacer yo, claro. Así que… José María Chamorro, «El léxico de los judeoconversos según los procesos inquisitoriales», Miscelánea de Estudios Arabes y Hebraicos, lv, pág. 119-140.