«Para la lectura de libros prohibidos era necesario un permiso especial. No podían ponerse a la venta estas obras hasta que hubiesen desaparecido los pasajes incriminados. En El Escorial, en tiempo de Felipe II, se puso un Archivo de la Inquisición, por lo que la Biblioteca Escurialense quizá sea la única española depositaria de alguna de estas obras», Teodoro Alonso Turienzo, «Prólogo», en Aurora Cano Ledesma, Indización de los manuscritos árabes de El Escorial (Biblioteca La Ciudad de Dios, iv: Real Biblioteca de El Escorial. A: Catálogos,12, 1; Salamanca (d. l.): Ediciones Escurialenses, 1996), pág. 8.

Desde luego los franceses siempre han tenido otro carácter. Y no seré yo quien no se lo alabe…