Le temps des cerises, chanté par Yves Montand.

Quand nous chanterons le temps des cerises
Et gai rossignol et merle moqueur
Seront tous en fête …
Les belles auront la folie en tête
Et les amoureux du soleil au cœur
Quand nous chanterons le temps des cerises
Sifflera bien mieux le merle moqueur

Mais il est bien court le temps des cerises
Où l’on s’en va deux cueillir en rêvant
Des pendants d’oreille …
Cerises d’amour aux robes pareilles
Tombant sur la feuille en gouttes de sang
Mais il est bien court le temps des cerises
Pendants de corail qu’on cueille en rêvant

Quand vous en serez au temps des cerises
Si vous avez peur des chagrins d’amour
Evitez les belles …
Moi qui ne crains pas les peines cruelles
Je ne vivrai point sans souffrir un jour
Quand vous en serez au temps des cerises
Vous aurez aussi vos peines d’amour

J’aimerai toujours le temps des cerises
C’est de ce temps-là que je garde au cœur
Une plaie ouverte …
Et Dame Fortune, en m’étant offerte
Ne pourra jamais fermer ma douleur
J’aimerai toujours le temps des cerises
Et le souvenir que je garde au cœur

[Una actualización para Linette, 1 de marzo de 2008, a una semana del Día Internacional de la Mujer Trabajadora:

«Cuando estén por fin en sazón las cerezas
con el jovial ruiseñor y el mirlo burlón
que estarán de fiesta,
locas de alegría estarán las bellas,
con el corazón henchido de sol,
los enamorados.
Cuando estén por fin en sazón las cerezas
silbará impecable el mirlo burlón.
Mas breve se acaba el tiempo de cerezas
en que, de dos en dos, como si fuera un sueño,
vamos a coger de flores zarcillos.
De amor las cerezas con ropas parejas
que caen en la hoja cual gotas de sangre.
Mas breve se acaba el tiempo de cerezas
de coral zarcillos que en sueños colectas.
Cuando podáis ver en sazón las cerezas,
si las penas de amor os arredraran
no busquéis a las bellas.
Yo, que no temo las crueles penas,
no podría vivir sin sufrir cada día.
Cuando podáis ver en sazón las cerezas
sabréis que asimismo de amor tenéis las penas.
Serán míos por siempre los días de cerezas
Justo de esos años guardo una herida abierta.
La Diosa Fortuna, ofrecida y presta,
sanar nunca podrá mi dolor descubierto.
Serán míos por siempre los días de cerezas
y el recuerdo aquel que siempre conservo.»]