Me preguntaba cuál era ese termino utilizado para la traducción «oficial» cuando se le otorga carácter notarial, y ya me respondo: «traducción fehaciente». Vamos, que da «fe pública», una sutileza terminológica que no parece, gugleando, que sea de mucha importancia para las lenguas vecinas (salvo alguna hermana, como el catalán fefaent, pero eso es como decir que tiene alguna importancia que el catalán de más abajo de Perpiñán le llame oposicions a lo que los roselloneses que aún hablen catalán llamarán concursos). O sea, que estoy en las mismas en lo que respecta a dar razones, susceptibles de ser replicadas, a la traducción que hizo Alfonso de la ketubbá de Trijueque. O a la presencia de Arias Montano[i] en el lío algo plomo del Sacromonte. Menos mal que todo este tinglado será para la vida-después-de-la-tesis (¿Hay vida después de la tesis?). Le tendré que echar un vistazo y luego una vista, oral o de las otras, en presencia de mi abogado, a la tesis de Manuel Feria.

Entretanto, ich muss Mencica fragen, wie sie fehaciente auf Deutsch sagen: beglaubigend, begräftigend, beweiskräftig oder glaubwürdig. Y de paso, en qué me he equivocado de la sintaxis de fragen. En fin, a lo que se dedica uno…


[i] José María Cobos Bueno, «Benito Arias Montano y su relación con los Manuscritos Plúmbeos de Granada’, Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes, 4 (1998), págs. 13-108 (que ya son páginas, rediós). Iba a decir «¡Qué manía de ir publicando en dignísimas hojas parroquiales!» pero casi mejor me callo, que yo me he dejado cortejar por un dignísimo murciano.