Publicaba Carlos Carrete Parrondo [Hebraístas judeoconversos en la Universidad de Salamanca (siglos xv-xvi); lección inaugural del curso académico 1983-1984 (Salamanca : Universidad Pontificia] (1983) [pág. 18] que:

Y Alonso de Zamora, quien en ningún momento de su vida fue denunciado al Santo Oficio de la Inquisición por cualquier sospecha de heterodoxia, guardó, también en esta ocasión, una actitud silenciosa, prudente, contemplando –y sintiendo en profundidad– a un grupo social hostil, poderoso, al que tenía que aceptar, pero con quien no podía compartir sus proyectos esencialmente humanistas.

Lo de los «proyectos humanistas» me lo creí y me lo sigo creyendo, más por falta de una descripción más ajustada que por convencimiento absoluto. Y lo del Alfonso libre de toda sospecha y discreto pero ajeno observador de las escabechinas inquisitoriales en la Castilla presuntamente triunfal del siglo xvi, también me lo había creído por las mismas razones: por falta de otras hipótesis más ajustadas que arriesgar. Hasta ahora.

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מילדותי אהבתני \ יום וליל לא עזבתני \ עתה למפריע שמתני \ בין עמים חוסה נא

Desde que era niño me has querido, sin dejarme ni de día ni de noche.
Ahora en duelo y en quebranto me dejas en medio de las naciones.
Y yo te ruego piedad.

Poema litúrgico (piyyut) para la Pascua judía, de Asher Mizrahi [אשר מזרחי] (compuesto seguramente en Túnez según la tradición sefardí de Alepo, siglo xx).

***

La bibliografía que llaman científica sobre Alfonso de Zamora no es muy extensa pero sí prolija (en la primera acepción de doña María Moliner) aunque parezca concisa. Resulta, eso sí, casi siempre entretenida. Yo tengo mis preferencias. Por ejemplo, los artículos que ha ido publicando (y los que está preparando) Carlos Alonso Fontela. Si no echo nada en el olvido, y espero que no, serían los siguientes: «Anotaciones de Alfonso de Zamora en un Comentario a los Profetas Posteriores de Don Isaac Abravanel» (1987), «Censura en el Targum al “Cantar de los Cantares” de la Biblia Políglota de Amberes» (1991) «Una breve nota marginal de Alfonso de Zamora sobre lahpor perôt (Is 2, 20)» (1992) «Prólogo arameo y anotaciones hebreas de Alfonso de Zamora para una copia manuscrita del Targum a los Profetas encargada por la Universidad de Salamanca» (2009) y los borradores que generosamente ha puesto ahora a disposición del público curioso: «Notas varias de Alfonso de Zamora (Profesor de lengua hebrea del s. xvi)» (primera, segunda, tercera, cuarta y quinta entrega) y «Paremias de Alfonso de Zamora». (Una de las pocas cosas que tengo por cierta es que no creo que pueda llegar a agradecerle a Carlos como se merece su generosidad repetida. Y no es una certeza que me deje particularmente satisfecho. )

Como les explicaba, hay algo más de bibliografía zamoresca (que es el adjetivo que corresponde a lo propio de Alfonso de Zamora, invención feliz de la llorada Sophie). Dos tesis, por ejemplo. La primera, defendida en 1944, respira una placidez intelectual que hay quien aún añora, hecha de certezas, disciplina y vasallaje, pero con mucho rigor filológico. He querido buscar desde hace tiempo en qué podía simpatizar con este esfuerzo de posguerra civil y de guerra europea; nunca he dejado de fracasar en ese empeño.

Luego hay otra tesis, reciente, ejemplo de muchas cosas. Por ejemplo, de la soportable levedad de la labor que llaman intelectual y que hay quien quiere certificar con tesis, tesinas, artículos, monografías, ponencias (péipers los llaman ahora, en español, en algunos invernaderos de las ciencias, grandes productores de tomates lustrosos, bien financiados e insípidos, individualmente tan rentables como socialmente exangües). Son pasaportes profesionales (los péipers, las monografías, los artículos, las tesinas y las tesis, no los tomates) contra los que no diré nunca nada. Hay quien también hace ganapán, con que dar de comer a sus hijos, del tarot y la cartomancia. Y hay otras supersticiones de réditos generosos que hacen mucho más daño al cuerpo social: los mercados de valores, si tuviera que pensar en una a bote pronto. O los artículos sobre historia de Serafín Fanjul, César Vidal Manzanares o Pío Moa en la prensa virtualmente diaria. Seguramente ejemplos no falten más allá de ambos tipos de productos financieros, hijos pródigos de la especulación en valores.

Pero hoy quería hablarles (brevemente) de dos talentos que considero desaprovechados para quehaceres más dignos de sus afanes (ya decía Amparo Alba Cecilia el otro día por otro lado que la hebraística debía seguir siendo una opción felizmente minoritaria). Uno podría haber alumbrado la vida espiritual de nuestro tiempo si hubiera seguido el destino al que su preparación y sus dotes lo llevaban: la filosofía orteguiana. O la redacción de literatura a lo Azorín (última época). El otro, en mi opinión de suburbio, habría hecho un papel de dignísimo lustre en las páginas de opinión de un diario local o comarcal, o en las de cultura. Con mucha indignación de la de santa cruzada. Furibunda, muy furibunda. Y atropellada, no fueran a estorbarle los detalles.

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Ha sido verlo en la entrega de hoy de los libros digitalizados de la fabulosa Biblioteca del Estado de Baviera (Bayerische Staatsbibliothek) de Múnich y no he podido evitar el impulso: se lo tenía que poner por aquí.

Transcrito (el hebreo): מי שאינו יודע מה למעלה ומה למטה בספרים הופך דברי אלהים חיים. Traducido: Quien no sabe lo que está arriba y lo que está abajo en los libros, les da la vuelta a las palabras de Dios vivo.

Un clásico de ayer, hoy y supongo que siempre cuando amigos, conocidos y saludados, ignaros en las cosas de las escrituras que empiezan renglón a la derecha y se desarrollan hacia la izquierda, me ven manipulando un libro (encuadernados en general en el mismo sentido que la escritura, como por otra parte es lógico) en hebreo o en árabe es preguntarme: ¿Está del derecho o del revés? Nunca he sabido muy bien qué responderles, convencido como estoy de lo variado de la respuesta. Bien está que alguien nos advierta, como el anónimo (para mí) anotador de este libro, de los riesgos teológicos en que incurrimos al manipular lo que no sabemos porque ni sabemos por donde cogerlo. Como el apunte es rápido y mi ignorancia es mucha, no he podido encontrar una referencia de la fuente de esta frase. Despáchense a gusto en los comentarios contra mi ignorancia y sobre el particular, si tal es su gusto. No sean tímidos.

Por otra parte, se puede dejar dicho que la nota aparece en el lado verso del folio de la portada del librito, intitulado Liber aureus de phrasibus Ebraeis, escrito por Gottschalk/Godescalcus/Abdias Praetorius/Schultze –no luce hogaño nombres como los de antaño– sobre 1557 (por lo que dice el prólogo) aunque la edición que aquí tenemos sea la de Wittenberg de 1584. Hasta ahora, yo conocía al payo Gottschalk este por unas Grammatices ebraeae libri octo suyas, publicadas en Basilea en 1558 y de ser un irredento académico y filólogo (y hasta hebraísta, a la vista está), adepto de la herética pravedad (dicho sea al modo del Quinientos inquisitorial), línea fundadora melanchthoniana.

Lloró como un dios antiguo cuando se extingue su culto.
Valle-Inclán, Sonata de otoño.

Me di cuenta por casualidad y después de mucho tiempo, como suelen pasar estas cosas. Volví a los prólogos de la Políglota Complutense y caí en la cuenta de algo que ya sabía: que en el volumen quinto (Nouum testamentum grece & latine in academia complutensi nouiter impressum), que transmite el Nuevo Testamento en su lengua griega primigenia junto con su traducción latina de San Jerónimo (la Vulgata), hay dos prólogos griegos seguidos de sendas traducciones latinas de ambos prólogos. De lo que me di cuenta es que ni el volumen primero (Vetus testamentu[m] multiplici lingua nu[n]c primo impressum. Etim primis Pentateuchus Hebraico Greco atque Chaldaico idiomate. Adiu[n]cta vnicuique sua latina interpretatione), que transmite el Pentateuco con cuatro versiones, la hebrea, la aramea –o Targum–, latina de la Vulgata y griega (llamada «de los Setenta»); dos traducciones latinas, interlineal la del griego de los Setenta y paralela la del Targum arameo; y dos columnas de análisis morfológico, una del hebreo y otra el arameo; ni en los volúmenes segundo, tercero y cuarto, que transmiten el resto de lo que en el canon cristiano se denomina «Antiguo Testamento»; figura ningún prólogo escrito en hebreo o arameo, como si la lógica llevara a realzar en los prólogos lo impropio de que esas fueran lenguas dignas, precisamente, de realce en los prólogos, foráneas como de hecho eran a la república cristiana de las letras.

Lo que no deja de parecerme curioso es que, respecto de ese particular y hasta donde llevo leído, esa fue también la política de Benito Arias Montano en la hazaña intelectual y editorial que supuso la que hoy llamamos Biblia Políglota de Amberes o Regia (por ser su mecenas y comitente el rey Felipe II de Castilla y I de Aragón; tomos primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo(s) y octavo(s)). El único lugar de privilegio en el que me parece haber visto el hebreo es en la portada, fugazmente expuesta a la mirada primera del lector (o lectora) de esa hipotética república cristiana de las letras que fundó en el siglo xvi el predominio occidental que hasta hoy dura, donde predominio quiere decir potestad que no autoridad.

La cuenta en que caí después de tanta filología consistía en lo siguiente. Por razones que considero bien justificadas, nunca he sido inclinado a pensar el mundo, y en consecuencia a investigarlo, en términos de identidad. Por dos razones principales. En primer lugar, porque creo que, en la forma vulgarizada a la que hoy se recurre a menudo, complica más que aclara. En segundo, porque su definición es un puro viaje conceptual de flojedades transatlánticas. Considero que, grosso modo, la inflación intelectual que ha sufrido el concepto de «identidad» en el último medio siglo es producto de las malas traducciones del francés, y peores lecturas en inglés, que se han ido haciendo en las universidades americanas durante ese periodo. Eso no hubiera tenido la repercusión que ha tenido si, como digo, no hubieran sido estos viajes unos caminos de ida hacia los Estados Unidos y de vuelta, retraducidos, a Europa, donde hemos acabado, por ejemplo en Francia, teniendo un ministerio, con subsecretarios de Estado, ujieres, coches oficiales y viajes de hermanamiento intergubernamental, dedicado a «la Inmigración, la Integración, la Identidad Nacional y el Desarrollo Solidario».

No creo que este allanamiento reaccionario de morada, tomando al asalto vulgarizador la obra de Foucault o Derrida, estuviera en la mente de ambos cuando escribían el uno Vigilar y castigar y el otro acerca del monolingüismo del otro. Y quizá en un hartazgo consecuencia de la poca inclinación a tratar de «identidades» resida la causa de que Tony Judt, en Postguerra, trate con un desdén la obra de Derrida, por ejemplo. Pero yo, en los últimos dos meses, me he encontrado en un par de oportunidades que me han tocado directamente para inclinarme a comprender, por fin, la necesidad de la identidad también como forma de explicarse el mundo y de investigarlo:

Bueno que sea judía, pero que no lo vaya publicando por ahí.

Pero entonces, esta chica que se ha ido a vivir con ella, ¿ya eran amigas antes?

De repente caí en la cuenta de que la metáfora de los prólogos servía para entender la necesidad de entender la identidad en el mundo. La identidad irrenunciable consiste en ocupar, por derecho, nuestro lugar en los prólogos. De frente, sin medias verdades. Como tendría que haber sido el caso del hebreo en Alcalá o Amberes. Y quizá por eso mismo la obra políglota de Alcalá o Amberes no lo fue, en realidad, tanto. Ninguna puede serlo hasta librarnos del monolingüismo que siempre es de los otros y siempre querríamos creer que nos acecha. Ya lo advertía Tácito, ese romano seguramente ceñudo por el que yo confieso alguna debilidad lectora:

Quod praecipuum munus annalium reor ne uirtutes sileantur utque prauis dictis factisque ex posteritate et infamia metus sit.

Ya que soy de la opinión de que la tarea primera de la Historia es no dejar sin mención las virtudes y no dejar sin el miedo de la fama postrera y de la infamia el mal que se dice o que se hace.

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Pero, la tremenda tragedia española ha puesto al aire, ha descubierto las entrañas mismas de la vida. Esto por una parte, y por otra, que en los trances decisivos, el amor surge absorbente, intransigente. Y así, eso que se llama patria y que antes los españoles, al menos, no nos atrevíamos a nombrar, ha cobrado en su agonía todo su terrible, tiránico, poder. Imposible liberarse de su imperio; imposible, porque tampoco queremos librarnos, sino entregarnos, como todo amor ansía, más y más. Y la mente va allí donde el amor la lleva, y así, he de confesar que tengo ante mí una larga cadena de temas hispánicos, de los cuales he entresacado los de estas conferencias que pertenecen a una serie titulada toda ella: Pensamiento y poesía en la vida española.

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A primera vista:

CARTA QUE ENVIÓ EL MAESTRO Çornoça juez y enderezador en la Academia-rabínica de ˀalkalá de ˀenáreš al Padre Santo el cual [está] en el país de Roma. //

[PADRE SANTO (…) Q(...) A(...)] //

Nuestro Señor Faˀulo el Tercero Gran Sacerdote y Excelso de la Santa y General Comunidad [¿Aljama?] de Roma.

A segunda vista:

CARTA QUE ENVIÓ EL PROFESOR Zornoza, juez y rector de la Universidad de Alcalá de Henares al Santo Padre que está en la ciudad de Roma. //

[SANTO PADRE (…) Q(...) A(...)]//

Nuestro Señor Pablo III, Sumo Pontífice de la Santa Iglesia Católica Romana.

(Leiden, Bibliothek der Rijksuniversiteit, manuscrito Or. 645, folio 7 verso.)

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רבן גמליאל אומר, עשה לך רב, והסתלק מן הספק; ואל תרבה לעשר אומדות

Dice Rabbán Gamaliel: «Búscate un maestro y aléjate de la duda, y no te prodigues en calcular el diezmo a ojo de buen cubero».

Misná, tratado Avot («De los antepasados»), cap. 1, párrafo 16.

In the context of the scholarly debate on Orientalism, scholars have written extensively about the study of Arabic and Hebrew in European and North American universities. There is comparatively little critical writing on Spanish Orientalism, and precious little on Spanish Hebraism.

Apart from an unpublished manuscript by the late Spanish Hebraist David Gonzalo Maeso and one recent article by Ángel Sáenz-Badillos, we mainly have the usual homages and bio-bibliographies written by Spanish Orientalists for their own teachers or their teachers’ teachers. In the context of the post-Civil war intellectual diaspora and within post-Franco Spain, the debate on national languages and literatures has centered on the convivencia not of Castro but of Menéndez Pidal: that of the coexistence of the various dialects of Hispano-Romance. Catalan, Basque, and Galician are in political and ethnic competition with Castilian, rival official languages and engines of regional identity. Medieval Hebrew, a non-vernacular language with virtually no indigenous lobby in Spain after 1492, has no political champions in this tournament, and its fate in the Spanish academy and literary establishment has been determined to large extent by its status as a language of scriptural study.

«Nuestro maestro Diosesmiretribución», miniatura de la «Haggadá de Sarajevo» (Barcelona o Zaragoza,  hacia 1350), conservada y expuesta en el Museo Nacional de Bosnia y Hercegovina (Zemaljski Muzej Bosne i Hercegovine) de Sarajevo.

«Nuestro maestro Diosesmiretribución», miniatura de la «Haggadá de Sarajevo» (Barcelona o Zaragoza, hacia 1350), conservada y expuesta en el Museo Nacional de Bosnia y Hercegovina (Zemaljski Muzej Bosne i Hercegovine) de Sarajevo.

En el marco de las discusiones científicas sobre el orientalismo, los investigadores han sido prolíficos al tratar del estudio del árabe y el hebreo en las universidades europeas y norteamericanas. En comparación se ha escrito mucha menos crítica sobre el orientalismo español y prácticamente nada sobre el hebraísmo español.

Aparte de un manuscrito inédito del fallecido hebraísta español David Gonzalo Maeso y un artículo reciente de Ángel Sáenz-Badillos, tenemos sobre todo los habituales homenajes y biobibliografías escritas por orientalistas españoles para quienes habían sido sus profesores o para quienes lo habían sido de los suyos.

En el marco de la diáspora intelectual que siguió a la Guerra Civil y dentro de la España posterior a Franco, el debate sobre lenguas y literaturas nacionales se ha centrado en la convivencia, no en el sentido de Castro sino en el de Menéndez Pidal: la coexistencia de varios dialectos del romance hispánico.

El catalán, el vasco y el gallego compiten política y étnicamente con el castellano, lenguas oficiales rivales y motores de identidad regional. El hebreo medieval, una lengua escrita que no ha poseído a efectos prácticos ningún grupo de presión en la España posterior a 1492, no tiene quien lo reivindique políticamente en semejante lid y el destino que se le ha adjudicado en el mundo académico y literario español ha sido, de largo, el resultado de su condición de lengua escriturística.

David A. Wacks, «Is Spain’s Hebrew Literature ‘Spanish’?», en Adrienne Martin y Cristina Martínez-Carazo, Spain’s multicultural legacies: Studies in honor of Samuel G. Armistead, Newark (Delaware), 2009, págs. 315-331 (versión preprint).

Solo entonces advirtió cuánto había envejecido su esposo.

– Estás como para un acontecimiento – dijo.

– Este entierro es un acontecimiento – dijo el coronel –. Es el primer muerto de muerte natural que tenemos en muchos años.

Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba (1916).

«Pechos de porcelana», foto de Fagocito de Poliéster, 17 de agosto de 2007.

«Pechos de porcelana», foto de Fagocito de Poliéster, 17 de agosto de 2007.

שני שדייך כשני עופרים, תאומי צבייה, הרועים, בשושנים. עד שיפוח היום, ונסו הצללים–אלך לי אל-הר המור, ואל-גבעת הלבונה. ז כולך יפה רעייתי, ומום אין בך

Tus dos tetas como dos cabritos mellizos, que [están] paciendo entre azucenas. / Hasta que sople el día y las sombras huyan, voyme al monte de la mirra y al collado del incienso. / Toda eres, Amiga mía, hermosa, falta no hay en ti.

Cantar de los cantares, cap. iv, versículos 5, 6 y 7 (trad. de Fray Luis de León).

[Declaración]

5. Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos, [que están] paciendo entre las azucenas.

No se puede decir cosa más bella ni más a propósito que comparar las tetas

«Ilusión óptica», foto de Lucas Ottone, 23 de mayo de 2009.

«Ilusión óptica», foto de Lucas Ottone, 23 de mayo de 2009.

hermosas de la Esposa a dos cabritos mellizos, los cuales, demás de la ternura que tienen por ser cabritos y de la igualdad por ser mellizos, y demás de ser cosa linda y apacible, llena de regocijo y alegría, tienen consigo un no sé qué de travesura y buen donaire, con que llevan tras sí y roban los ojos de los que los miran, poniéndoles afición de llegarse a ellos y de tratarlos entre las manos; que todas son cosas muy convenientes y que se hallan así en los pechos hermosos a quien se comparan.

Dice que «pacen entre las azucenas», porque con ser ellos lindos, así lo parecen más; y queda así más encarecida y más loada la belleza de la Esposa en esta parte.

6. Hasta que sople el día y huyan las tinieblas voyme.

«Soplar el día y huir las sombras» ya he dicho ser rodeo con que se declara la tarde. Pues dice ahora el Esposo que se va a tener la siesta y a pasar el día hasta la tarde entre los árboles de la mirra y del incienso, que es algún collado donde se crían semejantes plantas, que las hay muchas en aquella tierra. Y el decirle esto agora después de tantos y tan soberanos loores con que le ha loado, es convidalla abiertamente a que se vaya con él. Mas vuelve luego la afición y torna a loar las perfecciones de su Esposa, que son mudanzas muy propias de amor; y dice como en una palabra todo lo que antes había dicho por tantas y por en tan particular de toda su hermosura.

Campo de ropa tendida

«Cabo Pechos», foto de Pablito Blue, 9 de agosto de 2008.

7. Falta no hay en ti.

«Paint the silence», foto de Andrew McConnochie, 23 de mayo de 2009.

«Paint the silence», foto de Andrew McConnochie, 23 de mayo de 2009.

Que aunque no lo dice por palabras, porque las de los muy aficionados siempre son cortas, dícelo con el afecto, y es como si dijese: ¿Mas cómo me apartaré de ti, Amiga mía, o cómo podré estar un punto sin tu presencia, que eres la misma belleza, y toda tú convidas y fuerzas a los que te ven a que se pierdan por ti? Por tanto, dice, vamos juntos, y si es grande atrevimiento y pido mucho en pedirte esto, tu extremada y jamás vista belleza, que basta a sacar de su seso a los hombres, me disculpa.

Demás de esto dice que nos volveremos juntos por tal y tal monte, donde verás cosas de gran contento y recreación para ti; que es aficionarla más a lo que pide con las buenas calidades del lugar.

Fray Luis de León, Declaración y traducción castellana del Cantar de los cantares de Salomón, cap. iv, versículos 5 a 7.

Este blog y el que lo subscribe nos vamos de vacaciones (o algo así), cada uno por su lado. Nos volveremos a juntar por aquí a mediados de este mes colocado bajo la verbenera advocación católica de la Virgen de la Asunción, que sirve lo mismo para un roto litúrgico que para un descosido festivo y que tanta vida da a los pasodobles y los bailes regionales en estas nuestras anchas Españas. Se conmemora una importante efeméride privada.

Lo dicho, como es costumbre por aquí: tienen la casa a su disposición, sin tener que candar la puerta, que es de buen vivir y de mejor estar esta aldehuela virtual que conforman los blogs. Hurguen, si quieren, por las ventanitas de la derecha (según leen): tienen muchos casos y alguna cosa de mérito y de mucho entretenimiento. En no pocas de esas cosillas, de mucho mayor provecho y de más merecido requiebro que este cuadernillo de apuntes zamorescos que les libro con regularidad, se podría hacer bueno lo dicho de Fray Luis que hoy hemos traído a colación:

Demás de ser cosa linda y apacible, llena de regocijo y alegría, tienen consigo un no sé qué de travesura y buen donaire, con que llevan tras sí y roban los ojos de los que los miran.

Ea, señoras, señores, queden con Dios: el patrono de los fragantes pechos de la enamorada Esposa del Cantar, se entiende, y de cualquiera de sus otras festivas advocaciones.

«drive», foto de BƛƬƲĐΐƧƮƐ', 2 de abril de 2009.

«drive», foto de BƛƬƲĐΐƧƮƐ', 2 de abril de 2009.

'Fuente Huerto de Calisto y Melibea, Salamanca', foto de OscAr_7, 21 de noviembre de 2008

'Fuente Huerto de Calisto y Melibea, Salamanca', foto de OscAr_7, 21 de noviembre de 2008

Fuente de huertos. Había comparado el Esposo a su querida Esposa, no sólo a un lindo huerto, sino también a una pura y guardada fuente. Declara agora más esto segundo, especificando más las calidades de aquella fuente, y dice ‘fuente de huertos’; esto es, no encharcado, sino que perpetuamente manan sin faltar jamás. ‘Que corren del monte Líbano’, que, como habemos dicho, es monte de grandes y lindas arboledas frescas, y muy nombrado de la Escritura; para que de esto se entienda que es muy dulce y muy delgada el agua de esta fuente de que habla, pues nace y corre por tales mineros.

Con lo cual queda pintada una fuente con todas sus buenas cualidades, de mucha agua, muy pura, muy sosegada, muy fresca y muy sabrosa, que jamás desfallece; para que de la lindeza de la fuente del jardín entendamos la extremada gentileza de la Esposa, que es como un jardín y una fuente.

Fray Luis de León, Glosa castellana al Cantar de los Cantares, cap. 4, vers. 15.

[En la misma serie.]

Gira la ciudadApud Latinos Interpretes, Civitas plerumque idem est, quod Romano sermone vrbs dicitur: continet autem vrbs muros & aedificia, proprie vero ciuitas ciues: sed vtcunque sit, praeter pauca loca ciuitas in sacris, & aedificia & ciues complectitur. Prioris significationis multa sunt exempla. Vt, Cain aedificauit ciuitatem. Et Ninus aedificauit Niniuen & plateas ciuitatis. &, Cale, haec est ciuitas magna. Posterioris vero illa. Zebul enim princeps ciuitatis. Et principes triginta ciuitatum. Ciuitas frequens felicitatem significat. Vt, Plateae ciuitatis complebuntur pueris & infantibus. Ciuitas supra montem posita, Apostolos & discipulos suos Euangelij praecones & testes, dixit Christus. Ciuis est, qui ciuitatis legibus, moribus & ornamentis, atque commoditatibus vtitur. vt, Anima, quae per superbiam aliquid commiserit, siue ciuis ille fuerit, siue peregrinus. & , Ne quaeras vltionem, nec memor eris iniuriae ciuium tuorum. &, Non estis hospites & aduenae: sed estis ciues sanctorum, & domestici Dei.

El bar del clubEntre los traductores latinos, ciuitas es generalmente lo mismo que en la lengua de Roma se denomina urbs. Ahora bien, la urbs está formada por murallas y edificios: en cambio, la ciuitas propiamente dicha está formada por ciudadanos. Pero sea como fuere, a excepción de unos pocos pasajes, en los libros sagrados la ciudad abarca tanto a los edificios como a los ciudadanos. Del primer significado hay muchos ejemplos: Caín edificó una ciudad. Y, Nino edificó Nínive y las plazas de la ciudad. Y, Cale, esta es la ciudad grande. Y del segundo significado, esto se dice: Porque Zebul era gobernador de la ciudad. Y, Eran príncipes de treinta ciudades. Una ciudad concurrida representa la felicidad. Así: Las calles de la ciudad se llenarán de jóvenes y de niños. Ciudad emplazada sobre un monte llamó Cristo a los apóstoles y discípulos suyos, pregoneros y testigos del Evangelio. El ciudadano es aquel que se sirve de las leyes, las costumbres, los adornos y las ventajas de una ciudad. Así: El alma que pecare por soberbia, sea él ciudadano o extranjero. Y, No busques la venganza, ni te acordarás de la injuria de tus conciudadanos. Y, No sois huéspedes ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.

Benito Arias Montano, Libro de José o sobre el lenguaje arcano («De arcano sermone»): Luis Gómez Canseco (coordinación y estudios), Fernando Navvaro Antolín (coordinación y traducción), Baldomero Macías Rosendo (traducción y estudios), Violeta Romero Barranco (índices), Huelva, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 2006, pág. 322 (traducción) y  504 (reproducción fotostática; 96 del original).

From Yad Vashem to Deir Yassin

«Gira la ciudad», foto de Gonzalo_ar, 1 de mayo de 2007; «El Bar del Club», foto de silkegb, 8 de agosto de 2008; «View from Yad Vashem looking out to Deir Yassin», foto de Joff Williams, 16 de noviembre de 2008.

[J. S. Bach, Concierto para oboe y violín en do menor, BMW 1060]

Melchisedech giudeo con una novella di tre anella cessa un gran pericolo dal Saladino apparecchiatogli.

[El judío Melquisidech con una historia sobre tres anillos se salva de una peligrosa trampa que le había tendido Saladino.]

Poi che, commendata da tutti la novella di Neifile, ella si tacque, come alla reina piacque Filomena cosí cominciò a parlare.

[Después de que, alabada por todos la historia de Neifile, calló ésta, como gustó a la reina, Filomena empezó a hablar así:]

La novella da Neifile detta mi ritorna a memoria il dubbioso caso già avvenuto a un giudeo. Per ciò che già e di Dio e della verità della nostra fede è assai bene stato detto, il discendere oggimai agli avvenimenti e agli atti degli uomini non si dovrà disdire: a narrarvi quella verrò, la quale udita, forse piú caute diverrete nelle risposte alle quistioni che fatte vi fossero. Voi dovete, amorose compagne, sapere che, sí come la sciocchezza spesse volte trae altrui di felice stato e mette in grandissima miseria, cosí il senno di grandissimi pericoli trae il savio e ponlo in grande e in sicuro riposo. E che vero sia che la sciocchezza di buono stato in miseria alcun conduca, per molti essempli si vede, li quali non fia al presente nostra cura di raccontare, avendo riguardo che tutto il dí mille essempli n’appaiano manifesti: ma che il senno di consolazion sia cagione, come premisi, per una novelletta mostrerò brievemente.

[La historia contada por Neifile me trae a la memoria un peligroso caso sucedido a un judío; y porque ya se ha hablado tan bien de Dios y de la verdad de nuestra fe, descender ahora a los sucesos y los actos de los hombres no se deberá hallar mal, y vendré a narrárosla para que, oída, tal vez más cautas os volváis en las respuestas a las preguntas que puedan haceros. Debéis saber, amorosas compañeras, que así como la necedad muchas veces aparta a alguien de un feliz estado y lo pone en grandísima miseria, así aparta la prudencia al sabio de peligros gravísimos y lo pone en grande y seguro reposo. Y cuán verdad sea que la necedad conduce del buen estado a la miseria, se ve en muchos ejemplos que no está ahora en nuestro ánimo contar, considerando que todo el día aparecen mil ejemplos manifiestos; pero que la prudencia sea ocasión de consuelo, como he dicho, os mostraré brevemente con un cuentecillo.]

Il Saladino, il valore del quale fu tanto, che non solamente di piccolo uomo il fé di Babillonia soldano ma ancora molte vittorie sopra li re saracini e cristiani gli fece avere, avendo in diverse guerre e in grandissime sue magnificenze speso tutto il suo tesoro e per alcuno accidente sopravenutogli bisognandogli una buona quantità di denari, né veggendo donde cosí prestamente come gli bisognavano avergli potesse, gli venne a memoria un ricco giudeo, il cui nome era Melchisedech, il quale prestava a usura in Alessandria. E pensossi costui avere da poterlo servire, quando volesse, ma sí era avaro che di sua volontà non l’avrebbe mai fatto, e forza non gli voleva fare; per che, strignendolo il bisogno, rivoltosi tutto a dover trovar modo come il giudeo il servisse, s’avisò di fargli una forza da alcuna ragion colorata.

[Saladino, cuyo valer fue tanto que no solamente le hizo llegar de hombre humilde a sultán de Babilonia , sino también lograr muchas victorias sobre los reyes sarracenos y cristianos, habiendo en diversas guerras y en grandísimas magnificencias suyas gastado todo su tesoro, y necesitando, por algún accidente que le sobrevino, una buena cantidad de dineros, no viendo cómo tan prestamente como los necesitaba pudiese tenerlos, le vino a la memoria un rico judío cuyo nombre era Melquisidech, que prestaba con usura en Alejandría; y pensó que éste tenía con qué poderlo servir, si quería, pero era tan avaro que por voluntad propia no lo hubiera hecho nunca, y no quería obligarlo por la fuerza; por lo que, apretándole la necesidad se dedicó por completo a encontrar el modo como el judío le sirviese, y se le ocurrió obligarle con algún argumento verosímil.]

E fattolsi chiamare e familiarmente ricevutolo, seco il fece sedere e appresso gli disse: «Valente uomo, io ho da piú persone inteso che tu se’ savissimo e nelle cose di Dio senti molto avanti; e per ciò io saprei volentieri da te quale delle tre leggi tu reputi la verace, o la giudaica o la saracina o la cristiana».

[Y haciéndolo llamar y recibiéndole familiarmente, le hizo sentar con él y después le dijo: -Hombre honrado, he oído a muchas personas que eras sapientísimo y muy avezado en las cosas de Dios; y por ello querría saber cuál de las tres leyes reputas por verdadera: la judaica, la sarracena o la cristiana.]

E fattolsi chiamare e familiarmente ricevutolo...

E fattolsi chiamare e familiarmente ricevutolo...

Il giudeo, il quale veramente era savio uomo, s’avisò troppo bene che il Saladino guardava di pigliarlo nelle parole per dovergli muovere alcuna quistione, e pensò non potere alcuna di queste tre piú l’una che l’altre lodare, che il Saladino non avesse la sua intenzione; per che, come colui il qual pareva d’aver bisogno di risposta per la quale preso non potesse essere, aguzzato lo ‘ngegno, gli venne prestamente avanti quello che dir dovesse; e disse: «Signor mio, la quistione la qual voi mi fate è bella, e a volervene dire ciò che io ne sento mi vi convien dire una novelletta, qual voi udirete. Se io non erro, io mi ricordo aver molte volte udito dire che un grande uomo e ricco fu già, il quale, intra l’altre gioie piú care che nel suo tesoro avesse, era uno anello bellissimo e prezioso; al quale per lo suo valore e per la sua bellezza volendo fare onore e in perpetuo lasciarlo ne’ suoi discendenti, ordinò che colui de’ suoi figliuoli appo il quale, sí come lasciatogli da lui, fosse questo anello trovato, che colui s’intendesse essere il suo erede e dovesse da tutti gli altri esser come maggiore onorato e reverito. E colui al quale da costui fu lasciato tenne simigliante ordine ne’ suoi discendenti, e cosí fece come fatto avea il suo predecessore; e in brieve andò questo anello di mano in mano a molti successori, e ultimamente pervenne alle mani a uno il quale avea tre figliuoli belli e virtuosi e molto al padre loro obedienti, per la qual cosa tutti e tre parimente gli amava. E i giovani, li quali la consuetudine dello anello sapevano, sí come vaghi ciascuno d’essere il piú onorato tra’ suoi, ciascun per sé, come meglio sapeva, pregava il padre, il quale era già vecchio, che quando a morte venisse a lui quello anello lasciasse. Il valente uomo, che parimente tutti gli amava né sapeva esso medesimo eleggere a quale piú tosto lasciar lo volesse, pensò, avendolo a ciascun promesso, di volergli tutti e tre sodisfare: e segretamente a un buon maestro ne fece fare due altri, li quali sí furono simiglianti al primiero, che esso medesimo che fatti gli aveva fare appena conosceva qual si fosse il vero; e venendo a morte, segretamente diede il suo a ciascun de’ figliuoli. Li quali, dopo la morte del padre, volendo ciascuno la eredità e l’onore occupare e l’uno negandola all’altro, in testimonianza di dover ciò ragionevolmente fare ciascuno produsse fuori il suo anello; e trovatisi gli anelli sí simili l’uno all’altro, che qual fosse il vero non si sapeva cognoscere, si rimase la quistione, qual fosse il vero erede del padre, in pendente: e ancor pende. E cosí vi dico, signor mio, delle tre leggi alli tre popoli date da Dio padre, delle quali la quistion proponeste: ciascun la sua eredità, la sua vera legge e i suoi comandamenti dirittamente si crede avere e fare, ma chi se l’abbia, come degli anelli, ancora ne pende la quistione».

[El judío, que verdaderamente era un hombre sabio, advirtió demasiado bien que Saladino buscaba cogerlo en sus palabras para moverle alguna cuestión, y pensó que no podía alabar a una de las tres más que a las otras sin que Saladino saliese con su empeño; por lo que, como a quien le parecía tener necesidad de una respuesta por la que no pudiesen llevarle preso, aguzado el ingenio, le vino pronto a la mente lo que debía decir; y dijo:-Señor mío, la cuestión que me proponéis es fina, y para poder deciros lo que pienso de ella querría contaros el cuentecillo que vais a oír. Si no me equivoco, me acuerdo de haber oído decir muchas veces que hubo una vez un hombre grande y rico que, entre las otras joyas más caras que tenía en su tesoro, tenía un anillo bellísimo y precioso al que, queriendo hace honor por su valor y su belleza y dejarlo perpetuamente a sus descendientes ordenó que aquel de sus hijos a quien, habiéndoselo dejado él, le fuese encontrado aquel anillo, que se entendiese que él era su heredero y debiese ser por todos los demás honrado y reverenciado como a mayorazgo, ya que a quien fue dejado por éste guardó el mismo orden con sus descendiente e hizo tal como había hecho su predecesor. Y, en resumen, este anillo anduvo de mano en mano de muchos sucesores y últimamente llegó a las mano de uno que tenía tres hijos hermosos y virtuosos y muy obedientes al padre por lo que amaba a los tres por igual. Y los jóvenes, que conocían la costumbre del anillo, deseoso cada uno de ser el más honrado entre los suyos, cada uno por sí, como mejor sabían, rogaban al padre, que era ya viejo, que cuando sintiese llegar la muerte, a él le dejase el anillo. El honrado hombre, que por igual amaba a todos, no sabía él mismo elegir a cuál debiese dejárselo y pensó, habiéndoselo prometido a todos, en satisfacer a los tres: y secretamente a un buen orfebre le encargó otros dos, los cuales fueron tan semejantes al primero que el mismo que los había hecho hacer apenas distinguía cuál fuese el verdadero; y sintiendo llegar la muerte, secretamente dio el suyo a cada uno de sus hijos. Los cuales, después de la muerte del padre, queriendo cada uno posesionarse de la herencia y el honor, y negándoselo el uno al otro, como testimonio de hacerlo con todo derecho, cada uno mostró su anillo; y encontrados los anillos tan iguales el uno al otro que cuál fuese el verdadero no sabía distinguirse, se quedó pendiente la cuestión de quién fuese el verdadero heredero del padre, y sigue pendiente todavía. Y lo mismo os digo, señor mío, de las tres leyes dadas a los tres pueblos por Dios padre sobre las que me propusisteis una cuestión: cada uno su herencia, su verdadera ley y sus mandamientos cree rectamente tener y cumplir, pero de quién la tenga, como de los anillos, todavía está pendiente la cuestión-].

Il Saladino conobbe costui ottimamente esser saputo uscire del laccio il quale davanti a’ piedi teso gli aveva, e per ciò dispose d’aprirgli il suo bisogno e vedere se servire il volesse; e cosí fece, aprendogli ciò che in animo avesse avuto di fare, se cosí discretamente, come fatto avea, non gli avesse risposto. Il giudeo liberamente d’ogni quantità che il Saladino il richiese il serví, e il Saladino poi interamente il sodisfece; e oltre a ciò gli donò grandissimi doni e sempre per suo amico l’ebbe e in grande e onorevole stato appresso di sé il mantenne.

[Conoció Saladino que éste había sabido salir óptimamente del lazo que le había tendido y por ello se dispuso a manifestarle sus necesidades y ver si quería servirle; y así lo hizo, manifestándole lo que había tenido en el ánimo hacerle si él tan discretamente como lo había hecho no le hubiera respondido. El judío le sirvió libremente con toda la cantidad que Saladino le pidió y luego Saladino se la restituyó enteramente, y además de ello le dio grandísimos dones y siempre por amigo suyo lo tuvo y en grande y honrado estado lo conservó junto a él.]

Giovanni Boccaccio (1313-1375),  El Decamerón, jornada primera, novela tercera.

Questo interessamento per la cultura ebraica si allargò presto alle corti principesche [hacia 1500], alle scuole. Si può dire che ogni principe si facesse un punto d’onore di avere presso di sé uno scrittore ebreo, come era chiamato, il quale doveva provvedere la sua biblioteca di libri e di letteratura ebraica, comprandoglieli o facendoglieli copiare.

Attilio Milano, Storia degli ebrei in Italia, Torino, Giulio Einaudi, 1963, pág. 680.

No sé si la afirmación será algo exagerada (Milano tiene la mala costumbre de escribir sin citar muchas fuentes), pero resulta sugerente.

1 Participium in subjectis integris separatum est de accentu in …ensi, propter sin instar…

2 monosyllabae vel dictiones de supra, nam si participium volunt de supra

3 esset Ani cum punctibus pronomine segol sicut dicimus לוׁדֶא et similia quae sunt …

4 et tunc si videtur de supra est cum segol videtur participium similiter nominibus de …

5 est distinguere inter ea st… praescripta distincta quando habet in quiesce …

6 ל lamed eum quae est ד punctatur cum segol quando est de infra, גֹלֶה

7 Et propter innominantur ili… vel his quiescentibus, non convertitur in

8 segol, quando mutatur illius accentus ut sit desupra sicut quando …

9 dictioni parvae et dictio in quam est de supra. Quod si dicens, cur …

10 –tur Canones integriores ut nos commonstr<entur> monosyllabis nos d…

11 habentibus accentum in penultimum membrum accentum, hoc ideo sit, qu…

12 si ל lamed non innominantur nomine … de supra secundum pondus

13 ideo non oportet in his observare quod observantes

14 In patientia vestra possidebitis animas vestras הללויה Tu autem domine miserere

El famoso folio 50r, en un elegante color burdeos claro para distinguir mejor lo que pone.

Todos los derechos de reproducción (adjuntos a los deberes de conservación y preservación, aunque mis pobre meninges de ajeno a la cosa jurídica no consigan colegir sin más qué derechos deben revertir de esos deberes. Pero es que yo soy un laico descreído de toda forma de negocio entendido como una de las bellas artes, incluido el lábil concepto de patrimonio) reservados a la Biblioteca Nacional de Francia, que Dios guarde muchos años ajena a incendios, cortocircuitos, inundaciones, conservadores de fondo antiguo con una acendrado sentido de que la propiedad pública bien entendida empieza por uno mismo, directores cambiantes y escala funcionarial napoleónica. Que nadie se atreva a descargar, utilizar y difundir la imagen adjunta, porque aparte de todas las penas del infierno, le caería encima el servicio jurídico de la BNF. Cauite canes Domini!

Luego no digáis que no he avisado.

Dos (¿tres?) años después, aquí está la transcripción del famoso – bueno, para mí, ¿qué pasa? – folio 50 recto del manuscrito hébr. 1229 de la Bibliothèque Nationale de France, transcrito fielmente (¡en una semana!) por la pericia generosa de Jean-Marc Mandosio. Me la dio ayer y yo no acabaré nunca de darle las gracias.

Hay algunas cosas que decir: Las dos frases latinas de abajo están sacadas del Evangelio de Lucas, según la traducción de la Vulgata, xxi, 19 (In patientia). La otra, mucha más conocida (para mí, claro) es del Salmo xli (xl de la Vulgata), 11 (Tu autem Domine miserere mei). Porque están ahí, ni idea. Aunque a cualquier estudiante medio de hebreo que se hubiera puesto a hacer codos hebraicos nada menos que con la Gramática (ס’ הדקדוק) de David Qimhi (alias הרד”ק, para los connoisseurs), por muy pedagógica que digan que es, lo menos que le hace falta es repetir como un mantra eso de in patientia uestra possidebitis animas uestras (y de paso, ten piedad de mí, Señor). Creo que encontré hace meses (¿años?) que ambas formaban parte del Ordinario de la misa, pero esa referencia debe de ser tan extra-ordinaria que no la he vuelto a encontrar, así que habrá que poner de momento que son dos frases bíblicas que debían de resonarle en la cabeza a quien escribiera estas notas ¿de curso? ¿de clase? ¿de tutoría? Eso y echarle un vistazo a la selecta bibliografía sobre la misa que me mandó Sela hace tiempo: Ferreres, Historia del misal romano, Barcelona, 1929 (els clàssics no es moren mai?); A. G. Martimort, L’Église en prière, 1961, 4 vols., con traducción española de 1992; Mario Righetti, Historia de la liturgia, 2 vols., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1956-1957 («Visión excesivamente teologizante aunque bastante completa. Tiene errores hoy muy superados», Sela dixit); Cyrille Vogel, Introduction aux sources de l´histoire du culte chrétien au Moyen Age. Spoleto, 1981 («traducido, corregido y reeditado al inglés bajo el título de Medieval Liturgy: An introduction to the sources. Washington, 1986. Resulta más aconsejable su versión al ingles por las correcciones aportadas por ¿Rashmes?», nouiter Sela dixit); B. Botte y C. Mohrmann, L´ordinaire de la messe. Texte critique, traduction et études, Paris-Lovaina, 1953; J. A. Jungmann, El sacrificio de la Misa. Tratado histórico-litúrgico. Madrid, 1963; y Henri de Lubac, El sacrificio de la Misa. Tratado histórico-litúrgico. Madrid, 1963.

Mandosio me decía ayer que habría que asegurarse de que la mano que escribe las dos últimas frases (la línea 14 de su transcripción) era diferente de la mano que escribe la nota. De tan evidente, me hacía y me hace dudar. El haleluya que está puesto entre ambas frases (que va vocalizado, por cierto), si parece (pero se queda ahí) la mano poco diestra que escribe en hebreo en el fragmento entero. El estilo de escritura, caligráfico en las dos frases bíblicas, apelotonao en las trece líneas de arriba, ¿podría ser de la misma persona?

Queda además la cuestión del contenido. Habla efectivamente de acentos. Pero los folios 49v y 51r no hablan de acentos, ni de vocales, sino de conjugaciones (aunque esto es algo que tengo que volver a comprobar). Jean-Marc Mandosio me decía ayer que la escritura era contemporánea (el manuscrito está fechado en noviembre de 1527). Como la semana de antes me había dicho que él, como mucho, me podía transcribir el contenido, no fecharme la paleografía, deduzco dos supuestos: 1) Mandosio es muy modesto y (quizá «o») 2) la evidencia paleográfica debe de ser tan evidente que no importa arriesgar el juicio. En cualquier caso, me viene muy bien arriesgar un juicio y que la nota sea del siglo xvi. Y si algún perito paleográfico me confirmara que la escritura es inglesa, j’y aurais trouvé mon (petit) bonheur. ¿Le hago caso a Judith y le pregunto a Carley? Bueno, una pregunta retórica…

¡Y pensar que todos estos esfuerzos van a acabar en la tesis a lo sumo en un párrafo en la noticia catalográfica del manuscrito de París! No somos nadie.

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