A LA DIVINA PROPORCIÓN

A ti, maravillosa disciplina,
media, extrema razón de la hermosura,
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.
A ti, cárcel feliz de la retina,
áurea sección, celeste cuadratura.
Misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.
A ti, mar de los sueños angulares,
flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.
Luces por alas un compás ardiente.
Tu canto es una esfera transparente
A ti, divina proporción de oro.

Rafael Alberti

Me pasa con Alberti lo que con Lope de Vega: me da en la nariz que tuvieron más suerte que talento del tipo que a mí me interesa, sinónimo de una cierta garra, de una coherencia más profunda, de andar menos satisfecho consigo mismo de lo que sus obras me dan a entender. Por otra parte, como mis quehaceres, retribuidos o no, tienen que ver sólo de refilón con el canon de la literatura española, mi opinión no vale un ardite y tan contento que estoy. Sin embargo, hay veces en que los planos se superponen:

Dentro de la tradición de los manuscritos occidentales el tamaño del bifolio, de la página, de la caja del pautado y de los márgenes eran objeto de una cuidada disposición. La aplicación del procedimiento llamado «canon secreto» por Jan Tschichold, su descubridor, origina una distribución del espacio muy equilibrada. La armonía entre las superficies de la caja del pautado y de la página se establece gracias a la igualdad de sus proporciones. Hay que partir de unas dimensiones de esta última que respondan a la proporción 2:3. El esquema básico presupone que la altura de la caja coincida con la anchura de la página. Tales medidas permiten que los márgenes se ajusten a la relación 2:3:4:6 partiendo del interior.

Este canon constructivo, elegante y depurado, debió utilizarse en la confección de obras lujosas. Empíricamente se tenía noticia de su existencia, pero se desconocía el principio matemático y el diseño geométrico en que se basaba el procedimiento. En 1953 Jan Tschichold desveló el secreto al hallar la solución del problema.

Elisa Ruiz García, Introducción a la codicología, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002, págs. 184 y 185.

Ya digo que lo de Alberti y Lope es una cosa personal, arbitraria y seguramente inconsecuente. Me ocurre, por ejemplo, que Manuel Rivas, que tampoco ha ido falto en ocasiones de desplantes al talento, me ha resultado siempre útil, que es una forma tímida de decir que me ha resultado siempre cercano. Ya digo: personal, arbitrario, inconsecuente. Todo lo contrario del canon secreto que nos reveló Tschihold.

A sección áurea

Fou no enterro de tía Anuncia, en Riocobo,
aquel día de sol que ia moita friaxe polos pés.
Pepe, o de Teté, que é fillo de carpinteiro,
faloume da Sección Áurea,
o número secreto que garda a proporción entre os segmentos.

O berce,
os primeiros zocos,
a sella e o pote,
o hórreo,
o carro do país,
a artesa de pan centeo,
a carta de América,
o fol da gaita,
o bordado do liño,
o leito do amor,
a culler de pao,
a Virxe das Dores,
a chama da candea
e as doas do rosario
tiñan esa álxebra que só se contaxia
coa luz do pan
na mirada da nai.
A Sección Áurea.
A medida tamén dun sepulcro honorable.

La Sección Áurea: Fue en el entierro de tía Anuncia, en Riocobo, / aquel día de sol que el frío atenazaba los pies. / Pepe, el de Teté, que es hijo de carpintero, / me habló de la Sección Áurea, / el número secreto que guarda la proporción entre los segmentos. / La cuna, / los primeros zuecos, / la herrada y el pote, / el hórreo, / el carro del país, / la artesa de pan centeno, / la carta de América, / el fol de la gaita, / el bordado de lino, / el lecho de amor, / la cuchara de palo, / la Virgen de los Dolores, / la llama del candil, / las cuentas del rosario, / tienen ese álgebra que sólo se contagia / con la luz del pan / en la mirada de la madre. / La Sección Áurea. / La medida también de una tumba honorable.

Manuel Rivas, traducción de Dolores Vilavedra.

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