No se preocupen, ya se lo pongo para que lo entiendan: Las necesidades del mundo son tantas y tan recias que el que fuere discreto no se espante de cosa que vea ni faltas que las gentes hayan, de no poder cumplir sus palabras. Palabrita de Alfonso de Zamora. Del que acabo de descubrir, por cierto, un colofoncillo fechado en Toledo en 1536 en el que justifica la quema de los libros judíos. No gana uno para disgustos.
Como les iba yo a hacer sufrir viendo a ver si descifraban estos letrajos (con lo que yo he sufrido). Y qué sería de este chiringuito sin la parroquia: como si no supiéramos que para la marcha de verdad hace falta tener un público.
Pero el libro habría sido mucho mejor si [...] se hubiera ceñido a lo que sabe y no se hubiera esforzado tanto por decir algo «importante».
Tony Judt, «La buena sociedad: Europa frente a Estados Unidos» [«Este ensayo fue el artículo culminante de una serie publicada en The New York Review of Books entre 2002 y 2006, en la que analizaba la situación de Estados Unidos bajo George W. Bush, su reputación internacional en declive y el contraejemplo de Europa. Puede ser interesante que la respuesta más sentida a este artículo fuera la de unos lectores estadounidenses profundamente ofendidos por haber denigrado la imagen y los productos de Starbucks»], traducción de Belén Urrutia, Sobre el olvidado siglo xx, Madrid, Taurus/Santillana, 2008, págs. 379-394 [384].
…
Fragmentos de un manuscrito misceláneo de Alfonso de Zamora: Gran regla [כלל גדול]… Pues la cosa [כי הדבר]… acompañados de dos manículas.
«Anoche soñé que un tanque derribaba las paredes de mi casa, entraba en mi dormitorio y me hablaba del Holocausto. ¡Parecía totalmente real!»
El Roto, que cada día disecciona la realidad desde sus viñetas con más acierto que periodistas, analistas y políticos, publicó el 5 de julio una que provocó la protesta del embajador de Israel en España, Victor Harel, muy atento siempre a todo lo que se publica en España. [...]
Las tesis del embajador han provocado la respuesta de Kurt Brainin desde Buenos Aires titulada Judíos y palestinos: comparación falaz. Es el punto de vista de un judío, cuya familia fue masacrada en el Holocausto y que rechaza su utilización para justificar políticas actuales que nada tienen que ver con el extermino de seis millones de judíos durante el nazismo. [...]
Sería interesante conocer opiniones de los lectores.
Me he tomado la libertad de concitar el interés de Ramón Lobo (es el undécimo comentario que, según escribo este post, es el primero por orden de aparición):
Sin duda. Sería asimismo interesante comprobar los datos antes de publicar análisis. La viñeta, como la carta de Víctor Harel, es de hace cuatro años. Por supuesto, en la carta de Víctor Harel no hay la más mínima referencia a «los judíos “su derecho a un Estado-nación propio” y dice “Israel para los judíos y Palestina para los palestinos”» porque habla[ba] de otra cosa. La carta de Kurt Brainin responde a una carta de Raphael Schultz, embajador de España en Israel desde hace ya algún tiempo en sustitución, precisamente, de Victor Harel. La carta de Schultz respondía a un artículo de Luz Gómez García, quien, a su vez, respondió a la carta de Schultz con otra carta al director. Recorrer este camino desde 2006 hasta 2010 me ha llevado menos de cinco minuto y lo he recorrido, exclusivamente, a través del archivo del periódico en que trabaja y escribe Ramón Lobo. Puestos a ser elegantes, hubiera sido deseable que Lobo enmarcara la carta de Brainin: transcribiéndola como la transcribe da idea de que es parte de su texto y, por tanto, de que Lobo es judío (?) y ha perdido a la mitad de su familia en el Holocausto (??). Un poco de maquetación no hace daño nadie.
El 11 de junio de 2009, en su blog personal, Ramón Lobo afirmaba: «Cuando no importa la vida humana, la de un animal puede resultar una insignificancia. Ése es el error, la reconstrucción ética, como el periodismo, empieza por los detalles».
Avecilla hermosa, te saludo al volver / de tierras cálidas hasta mi ventana: / a tu voz que me adeuda lo que mi alma ha consumido / en invierno, cuando dejaste mi morada.
Canta, cuenta, mi adorada avecilla, / de aquel distante país las maravillas, / ¿es que en aquel país de cálida belleza / se prodigan igual males y penurias?
¿En lo alto del Hermón lloverá como gotas de perla el rocío / o lloverá, cayendo, como gotas de lágrimas? / ¿Y qué noticias hay del Jordán y sus aguas cristalinas, / de las sierras y collados?
Mis hermanos que trabajan y que siembran con lágrimas, / ¿habrán cogido alegres las brazadas? / ¡Quién me diese alas para volar al país / en que broten los frutos de almendros y palmeras!
Por más que terminen mis lágrimas y pesares, / no habrá visto su fin mi aflicción. / Te saludo, mi avecilla querida, que vuelves: / ¡que se colme tu voz de gozo y alegría!
Casi un post en directo. Llaman al Là-bas, si j’y suis de France Inter (bueno, de Daniel Mermet, no nos engañemos) y dejan un recado. Que se están manifestando en Arrás (ya saben: la grêve générale). Y que se están manifestando con «unos compañeros españoles, llegados de Saragosse». Transcribo:
Obrero despedido, patrón colgao.
A continuación:
Reforma laboral para la Casa Real.
Concluye la compañera francesa: «Et oui, ça marche!»
Lo primero, me supongo, es la mondialisation bien entendida. Lo segundo, la excepción cultural. Un castizo diría, quizá, que ambas proclamas casi valdrían por un poema del sábado pero yo no, que no me considero muy castizo. Así que mañana habrá uno. Veremos.
Es algo tan habitual –tan bobo, pero tan habitual– como los gritos hiperbólicamente asesinos que se lanzaban por aquí antaño en algunas manifestaciones de izquierda, del tipo «¡Obrero despedido, patrón colgao!» o «¡Queremos pan, queremos vino, queremos a Fraga colgao de un pino!», tradición que ha encontrado extraña prolongación en ciertas consignas, no menos truculentas, que hemos podido oír recientemente en concentraciones convocadas por la AVT y el PP.
Y en el mismo Là-bas, si j’y suis diversos ciudadanos corresponden a la ácida reportera bisoña si los han tomado como rehenes con la huelga. Una señora, esperando el RER hacia el centro de París, indignada, brama que sí. Que la han tomado como rehén. Que es inaceptable. Que la espera es terrible. En fin, que va a llegar tarde un cuarto de hora a su trabajo. Es verdad que es que la única que responde en ese tono de una docena larga, quizá.
Si yo vo os escriuere loque por el alma aueys de hazer con el primero que venga si viniere / y si veola Paz que alla esta continua la enbiare a tada co[n] este ñudo de Salamon / desatela quien la quisiere […].
(Si yo vo[y], os escriveré lo que por el alma habéis de hacer con el primero que venga, si viniere. Y si viene la Paz, que allá está continua, la enviaré atada con este nudo de Salomón. Desátela quien la quisiere)
Aunque ya lo dijera ese eximio ciudadano y sagaz pesquisidor que es Enric González, puede que sea cierto que un conjunto de políticas sociales (jubilación; Ley de Dependencia; guarderías; escuelas primarias, secundarias y terciarias; clubes de brisca, teatro de calle o lanzafuegos, para edades e inclinaciones diversas) se quedaran muy sosas, como una paella sin alcachofas o sin berenjenas (por separado) sin la ayuda simbólica de una nación que subrogue el bucle melancólico de un Estado. Seguramente sea así, y sea además inevitable, de momento y sin perspectivas de cambio, aherrojados como estamos a pagar impuestos (pocos en España o en México, un suponer, más en Francia o en Suecia, como si dijéramos) con el fin último y loable de salvar los respectivos sistemas bancarios y la gran alifara global de usureros cofrades. Todo esto, seguramente, será verdad. Pero yo, igual que Enric González, no puedo por menos que dolerme de algunas excrecencias de esa necesaria política vexilológica e identitaria, aunque solo sea porque quien tiene Estado y Nación anda como puta por rastrojo o cagallón por acequia mirando que no se la quiten (España, Francia o Israel, pongo por caso) y quien tiene Nación pero no Estado anda como perro sin amo por ver si lo consigue (Cataluña, Flandes o Córcega, quizá). Unos y otros perviven, entretenidos y diversos, sostenidos por la labor de zapa del quintacolumnismo, ese notable desarrollo del pensamiento abstracto humano. No somos conscientes cabalmente de cuánto les debemos a los traidores.
Pero, en fin, yo quería hablar de lenguas (como casi siempre). Una de las más molestas supuraciones de la inflamación nacionalista son lo que yo llamo «ristras de morcillas», muy dadas a aparecer en las discusiones glotonímicas: que si el holandés es alemán, que si el israelí es hebreo, que si el otomano es turco, que si el cantonés es «lengua patria» o mandarín, que si el gallego es portugués, que si el valenciano es catalán, que si español o castellano. Para mayor comodidad, les he ordenado las discusiones de menor a mayor grado de ridículo. Otro variante de «ristra de morcillas» es, ya se lo esperaban ustedes, pillastres, la de las «glorias patrias». Son muy dados al género los panegiristas de la Lengua Española (otro notable desarrollo del pensamiento simbólico humano: las lenguas hechas damiselas con nombres y apellidos, siempre en peligro de que les mancillen el honor, la semántica, la sintaxis y el sursumcorda algunos caballeretes advenedizos –calculen la osadía: «barbarismos» los llaman en conjunto– con una única obsesión, la de metérsela a las damiselas. Ya les hablaba yo del quintacolumnismo. Menos mal que, cuando menos uno en cada generación, nos toca en suerte un Fernando Lázaro Carreter que nos atice unos dardazos y se asegure, como Nebrija para sus hijos, un lugar bajo el sol de los royalties editoriales tres o cuatro generaciones a cuenta de la Lengua). En el hit parade (o en el top ten) de las «ristras de morcillas» castizas figura aquella aparente baladronada de Carlos V, pronunciada delante del Papa Pablo III (de cierta relevancia en nuestras futuras andanzas zamorescas por Leiden) en Roma, el 17 de abril de 1536, dirigida al Obispo de Mâcon, presente en el caput mundi romano, que se desempeñaba de embajador de Francisco I de Francia ante la Santa Sede:
Señor obispo, entiéndame si quiere, y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan noble que merece ser sabida y entendida por toda la gente cristiana.
Este es el notable hecho político que queríamos destacar en el umbral de esta disertación. Que si mis cuentas no yerran, es el tercero que va ligado a la portentosa conversión del castellano en lengua nacional.
Lo cual, en principio, está muy bien como afirmación. Yo, personalmente, nunca he tenido nada contra la masturbación («lengua nacional» y esas pajillas). Preferir, si puedo elegir, siempre he preferido el sexo compartido y exótico, de ahí, supongo, mi interés por las lenguas llamadas extranjeras (el mundo es ancho, ajeno y sabrosón, ya se sabe). Justifica su alemanita nacional García Blanco citando a su maestro Menéndez Pidal, contra lo que tampoco (¡Dios me libre!) tengo nada en contra (solo faltara). Pero supongo que el hecho de que Menéndez Pidal se tocara con poco pudor no obliga a que los demás nos quedemos ciegos a base de onanismo.
La cosa es que yo, en realidad, no quería hablarles hoy de Carlos V ni de la «portentosa conversión» en lengua nacional (¿nacional de qué? ¿Del imperio europeo de Carlos V? Ah, como Vicent se ha tomado una excedencia, recuérdenme que un día les explique porque los soberanos de Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca y las Dos Sicilias eran «Reyes de Aragón» y Carlos Quinto era eso, precisamente, «Quinto» y casi nunca «Primero»).
Igual que un raig de sol que, pel cimbori,
penetra dins d’un temple, poc a poc,
i cruament senyala, amb el seu dit de foc,
els rostres adormits de les verges de vori,
severa i dolça música, segueixes
per les ànimes nostres un passadís obscur,
i amb el teu dit de foc hi descobreixes
l’espectre del passat, el rostre del futur.
Màrius Torres
Como un rayo de sol que, por la bóveda,
se introduce en un templo, lentamente
e impávido señala con su dedo de fuego
el rostro ebúrneo de vírgenes dormidas,
severa y dulce música, recorres
por nuestras almas un oscuro pasillo,
y con tu dedo ígneo manifiestas
la visión del pasado, el rostro del futuro.
Anche qui l’analisi è superflua. («Aquí también resulta superfluo el análisis»).
Umberto Eco, Apocalittici e integrati,
cap. «La struttura del cattivo gusto», § “Il gattopardo della Malesia” (1964).
…
Mi madre y mi tía, hablando el otro día (sobremesa en familia) sobre J., una vecina de mi tía. –Lo que pasa–, afirma mi madre, –es que J. es muy «mística»–. Inquiero: –Sí, muy «mística». Que es muy rara. Muy pesada–. Ah.
Una semana y pico después, saco el tema. Que no, que J. ya no es mística (–Ah–, reitero). Que no puede ser. Que lo que es J. es muy pesada. Que «mística» era, por ejemplo, la tía F. –Esa sí–, remachan al unísono papá y mamá. –Que esa era muy ñoña–. (–Coña–, pienso). Luego saco en conclusión que la tía F., que en paz descanse, era ñoña, pesada y, sobre todo, bastante hipocondríaca (por lo que me dicen. Tampoco es que yo la tratara mucho). –Coña–, me repito a mí mismo para mis adentros,–a ver si el «místico» voy a ser yo. Y encima no me entero nada–. Pero el caso es que la muerte le dio postrera victoria a la hipocondría de la tía F.: al final, efectivamente, se murió. No hay nada como apostar a lo seguro.
He visto pisotear las cosas más sagradas, perseguir el mérito verdadero y entronizar la mediocridad y la ambición. Se dice con frase acertadísima que la ignorancia es la base del poder y no solo en un lugar, sino en muchos lugares. Tuve yo hace muchos años que salir del mío por no poder sufrir tanta ignominia.
A la profesión de bibliotecario, que no servía para citar en los grandes discursos, no concedían mucho interés nuestros dirigentes en Moscú, que habían centrado su atención en la Universidad y en el Instituto de Ingenieros en Energía y que citaban con admiración rural. A los que estudiábamos para bibliotecarios nos dejaban en paz. Era como si no existiéramos.
Hubo una época, tan lejana como se quiera hacer la distancia de la vida de unos seres humanos a los que venimos tras ellos, en que los libros sirvieron de parapeto de una guerra fratricida de exterminio. Algunos libros aún guardan, a medias, la metralla de los que no volverán a hablar, aunque nos empeñemos. De ese silencio de ayer está hecho, me temo, no pocos de los silencios que aún me han llegado, confiados en la victoria del silencio impuesto, de cualquier silencio impuesto: «Tú, hijo mío, no te signifiques», como aún dice mi madre.
A veces, demasiadas, al volver las páginas de los libros (esos mismos que fueron material de trinchera fratricida), se descubre una curiosa naturaleza bífida: la de que sean, a la vez, prisioneros y calabozos de los espectrales pasadizos del tiempo.
***
Estampa de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría tomada del Register des Buchs der Chroniken und Geschichten de Hartmann Schedel, impreso en Núremberg en 1493.
דאמר רבי ישמעאל בר רב נחמן: עשרים וששה דורות קדמה דרך ארץ את התורה, הדא הוא דכתיב “לשמור את דרך עץ החיים” . “דרך” – זו דרך ארץ ואחר כך “עץ החיים” – זו תורה
Por lo que dijo ribí Ismael bar Rav Nahmán: –Veintiséis generaciones se condujeron por lo que hay que hacer antes de que llegara la Torá, pues hete aquí que recoge la Torá: «Guardad el sendero del Árbol de la Vida». Valga «sendero» por lo que hay que hacer y, luego, «Árbol de la Vida» por la Torá.
Me pregunta Abú Maadnús por e-mail (imén, según el idiolecto de mi señora madre) que si tengo alguna idea de lo que quería decir don Moritz Steinschneider cuando soltó aquello de:
Ich schreibe über Juden, aber nicht für sie, nicht pro domo. Judenfeinde belehrt man nicht, am wenigstens durch Geschichte: das lehrt das Jahr 1892 recht eindringlich. Das „Männeken Piss“ in Brüssel wartet auf einen würdigen Gefährten. Die Kultur der alten Juden für das Recht der jetzigen in Anschlag zu bringen, wäre Verrat an dem unveräusserlichen Menschenrecht, das aus angeblichen Zweckmässigkeitsgründen von einer Majorität vergewaltigt, aber niemals gesetzlich beseitigt werden kann. Unrecht wird auch durch unparteiische Geschichte nicht verhütet, und wer schreibt sie? Die Geschichte der Töchterreligionen ist eine von unausgesetzten Mordanfällen auf die eigene Mutter; wenn jemals einer gelingt, so fallen die Thäter mit der That.
Escribo sobre los judíos, pero no para ellos, ni para la parroquia. Los enemigos de los judíos no se dejan convencer, y menos por la Historia: nos lo enseña el año 1892 de forma insistente. El «Manneken Piss» de Bruselas está a la espera de digno compañero. Reportar la cultura de los judíos antiguos a beneficio de los modernos sería traicionar el inalienable derecho humano, sería susceptible de ser violado con el supuesto fundamento de la conveniencia de una mayoría, pero nunca susceptible de obviarse con fundamento legal. La injusticia no puede evitarse ni por obra de la Historia imparcial, ¿y quién escribe tal cosa? La Historia de las religiones de las «descendientes» está compuesta de incesantes ataques homicidas contra su propia madre: cuando una lo consigue alguna vez, perecen victimarios con victimario.igo
(Foto de una urna funeraria romana conservada hoy en la Basílica de San Apolinar in Classe, cerca de Ravena, en la región italiana de la Emilia-Romagna).
Has de saber que todo este mundo es hogar de mentecatos.
…
–¿Está seguro de que ya es Comala?
–Seguro, señor.
–¿Y por qué se ve esto tan triste?
–Son los tiempos, señor.
Juan Rulfo, Pedro Páramo (1955).
…
Come se fosse normale, fisiologico per un sindaco del meridione essere vittima dei clan. E invece è uno scandalo della democrazia. Del resto – si dice – è così che va nel sud, accade da decenni. «Veniamo messi sulla cartina geografica solo quando sparano. O quando si deve scegliere dove andare in vacanza», mi dice un vecchio amico cilentano. In questo caso le cose coincidono. Terra di vacanze, terra di costruzioni, terra di business edilizio che «il sindaco-pescatore» voleva evitare a tutti i costi.
Como si fuese normal, fisiológico, para un presidente municipal del sur ser víctima de los clanes mafiosos, y en cambio es un escándalo de la democracia. Por otra parte, se dice, así pasa en el sur, ocurre desde hace décadas. «Nos ponen en el mapa solo cuando disparan. O cuando hay que elegir donde ir en vacaciones», me dice un viejo amigo de la comarca del Cilento. En este caso ambas cosas coinciden. Tierra de vacaciones, tierra de construcciones, tierra de pelotazos urbanísticos que el «alcalde-pescador» [Angelo Vassallo] quería evitar a toda costa.
De vós aprenc i desaprenc altern,
dels vostres fulls, de les vostres paraules,
…
En realidad es una tontería (lo escribo así, como si de verdad no importara, como si de verdad no supiera de sobra que todo lo que sale por aquí es, más o menos, una tontería; como si hubiera que guardar, penoso, las apariencias). El caso es que trasteando, un poco sin rumbo, por el artículo xviii, «Del oficio del sastre» (في صنعة الخياط) de laGramática arábigo-española, vulgar y literal, con un diccionario arábigo-español, en que se ponen las voces más usuales para una conversación familiar, con el Texto de la Doctrina cristiana en el idioma arábigo de Fray Francisco Cañes («guardián, y cura, que ha sido del Convento de San Juan Baptista en Judéa, y del Colegio de Padres Misioneros Españoles en Tierra Santa, en la Ciudad de Damasco», Madrid, «En la imprenta de don Antonio Pérez de Soto», 1775), me he encontrado (pág. 233) con algo inesperado (una serendipia, supongo):
El judaísmo deja a sus muertos en paz. Cuando todavía había judíos, los viejos osarios daban la impresión de abandonados. Mucho más, naturalmente, cuando los judíos se vieron obligados al exilio. Las piedras de los osarios eran fácilmente aprovechables.
Jaume Riera i Sans, «Acopio y destrucción del patrimonio hispanojudío», en El legado material hispanojudío, Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha, 1998, págs. 93-114 [113].
Guenizá de notas, informaciones, datos, sorpresas y serendipias sobre el maestro Alfonso de Zamora (ca. 1474-ca. 1545), primer regente de la cátedra de Hebreo de la Universidad Complutense cisneriana y sobre las circunstancias de la tesis doctoral que le dedico.