Consistix la perfecció de les scriptures historials en contenir veritat de totes les coses que tracten, y en notar lo temps en què·s seguí cada cosa de les que escriuen. Y perquè yo prench l’aygua tan lluny, que serà necessari recitar les autoritats de doctors antiquíssims y parlar-les al seu modo, axí originalment com les scrigueren […].
Consiste la perfección de las escrituras históricas en contener verdad de todas las cosas que tratan, y en anotar el tiempo en que se siguió cada cosa de las que escriben. Y porque yo tomo el agua tan lejos, será necesario recitar las autoridades de doctores antiquísimos y platicarlas a su manera, de forma original como así las escribieron.
Pere Antoni Beuter, Primera part de la història de València, 1538.
…
Me pilla releyendo la reseña que Eleazar Gutwirth le hizo, en el fascículo n.º 1 del volumen lxii de la revista Zion (año 5757/1997, págs. 79-87) de la Sociedad Israelí de Historia (החברה ההיסטורית הישראלית), al tocho (700 y pico páginas) de José Hinojosa Montalvo, The Jews of the Kingdom of Valencia (Jerusalén, Magnes, 1993), de la que hablaré por aquí cuando pueda por un detalle tangencial del que habla Gutwirth y porque algún mérito, también tangencial, no le falta al libraco de Hinojosa Montalvo.
(Hay otro detalle tangencial, cuando Gutwirth dice (pág. 82):
במאה הט’’ז מתחילים להיכתב חיבורים רבים של היסטוריה מקומית במסגרת ההיסטוריה של מה שהיו בעבר מלכויות
lo que podríamos arromanzar más o menos como:
En el siglo xvi se empiezan a escribir numerosas obras de historia local en el marco de la historia de lo que habían sido reinos.
Como el ejemplo que pone Gutwirth es la Primera part de la història de València, que tracta de les antiquitats de Espanya i fundació de València, de Pere Antoni Beuter (no «Pedro Antonio Beuter», que no parece que haya especial necesidad en castellanizarle el nombre como hace Gutwirth) y cita la edición valenciana de 1538, debemos concluir en un caso de quandoque bonus dormitat Homerus (Lazarus), porque en 1538 el Reino de Valencia gozaba de buena salud institucional y aún le quedaba dos siglos, más o menos, de existencia en este valle de lágrimas, por mucha polisemia que le podamos buscar al término hebreo מלכות, que se la podemos buscar, y que aquí hemos traducido por «reino»).
El caso es que, mientras leía todo eso, leo a la vez el artículo de Joan Solà, que parece que salió publicado en el suplemento «Cultura» del diario Avui, de fecha 20 de mayo de 2010, aunque ese número aún no parece que ande por la web. De la existencia del artículo me he enterado leyendo la entrega de hoy de InfoMigjorn, la revista virtual o digital sobre la lengua catalana (o valenciana), que edita y difunde Eugeni S. Reig. Joan Solà se fija en un detalle lingüístico (una forma verbal antaño analítica que hoy es sintética) pero yo me fijo en otro detalle del mismo texto (de vez en cuando ocurre que Joan Solà y yo nos fijamos en detalles distintos. Incluso yo me fijo en detalles en los que él ni se fija. Todo está, claro, en el orden natural de las cosas). Para la ilustración de mi sensible y discreto público, les copio a continuación el pasaje, según lo glosa Solà para ilustración de catalanohablantes con tema en i, de la nueva edición del Romanç d’Evast e Bla[n]querna de Ramon Llull (1232-1315), a cargo de Albert Soler y Joan Santanach (Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2009, §80, págs. 354 y 355):
D’aquells jueus e sserrayns qui estan en les terres dels crestians, vuyll e deman que sien alguns asignats a apendre latí e a entendre les Scriptures; e que a un temps ho degen haver après e, si no ho han, que’ls en seguescha alguna pena. E dementre que apendran, sien precurats [rebin] dels béns de santa Esgleya; e aprés que hauran après, que hom los faça franchs e que’ls tenga honrats sobre’ls altres. [...] Con [quan] l’apostoli ach dites estes paraules, lo camarlench dix que si l’apostoli fahia aquel stabliment, que los jueus e sserrayns qui són enfre’ls [entre els] chrestians fugirien en altres terres e minvar-se-n’hia la renda de santa Sgleya.
Por los judíos y sarracenos que viven en las tierras de los cristianos, quiero y solicito que a algunos se los adscriba al aprendizaje del latín y a la comprensión de las Escrituras; y que, pasado un tiempo, deban tenerlo aprendido y, si no lo han hecho, que se derive algún castigo. Y mientras que aprendan, se les mantenga de los bienes de la Santa Iglesia; y una vez hayan aprendido lo que hayan aprendido, que se los libere y que se los tenga por más honrados que los demás. […] Cuando el apóstol hubo dicho estas palabras, el camarlengo dijo que si el apóstol hacía tal ordenación, los judíos y sarracenos que están entre los cristianos huirían a otras tierras y se reduciría la renta de la Santa Iglesia.
Nada que ustedes no supieran ya, claro está.
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Foto del post «No vull ser portugués» del blog BacallarSec de Xepo, 24 de mayo de 2010.

mayo 24, 2010 at 4:28 pm
Cherchez l’argent… (ahora sí, me había equivocado de entrada.)
mayo 24, 2010 at 4:30 pm
Ya estaba por soltarte un «¡antisemita!».
mayo 24, 2010 at 4:47 pm
Añado: claro, porque ya habíamos hablado de la femme.
mayo 24, 2010 at 9:32 pm
¿Antisemita? Líbreme el buen Dios (nunca mejor dicho), y sírvase Vd., por favor, borrar el comentario doblemente fuera de lugar, no vaya a haber quien lo piense… Ya lo decía Quevedo: “Es galán y es como un oro; / tiene quebrado el color, / persona de gran valor, / tan cristiano como moro; pues que da y quita el decoro / y quebranta cualquier fuero, / poderoso caballero / es don Dinero.”
mayo 24, 2010 at 10:21 pm
Ahora voy. Pensaba yo que, si le daba un día por el anti ese, sospecho que, cambiando la confesión de las primas, tendría tanta pelotera estrictamente doméstica como si a un servidor de vd. le diera por el mismo anti.
Era, por cierto, אליהו nombre muy solicitado en mi época tunecina entre las parejas mixtas (¿jamón de York y queso?) con ambiciones de perpetuar la especie. Lo sé de buena tinta. Pero eran otros tiempos: luego ya volví (felizmente) al redil de Moisés (y de Aharón).
mayo 25, 2010 at 2:00 am
Probablemente, aunque ya sabe usted de sobra que se puede ser semita y antisemita a la vez, porque son etiquetas que se despachan en varios sabores. En mi caso tal vez tendría peores consecuencias que me volviera anticamita…
En cuanto a אליהו, es curioso porque no sólo fue idea exclusivamente mía, sino que me vino poco menos que en forma de revelación coránica (escuchando esto, que va detrás de esto —era una situación bastante luctuosa—) y coincidiendo con que un tatarabuelo mío se llamaba así, sin yo saberlo. Demasiadas coincidencias como para acabar llamando a la criatura, qué sé yo, ¿Josemaría?
mayo 25, 2010 at 11:04 am
Esto de la anticamita daría lugar a tantos chistes malos que me retendré. Es que tengo afición (y bien me lo reprochan pero no me enmiendo. ¡Quia!) Y, no, hombre no, «Josemaría» no, que Josemaría solo ha habido uno (espero).
Sobre lo de los semitas y los antisemitas y otros chicos del montón, ando ahora enredado con Semites: race, religion, literature de G. Anidjar (a quien yo conocí en otra vida, por cierto), por recomendación precisamente conyugal. Critica Les langues du paradis de Olender pero aún no acabo de entender por qué ni para qué, y pueda que acabe por no entenderlo. Diría que, ahora mismo, convendría compaginar (literalmente) estas lecturas con el reciente Vers la pensée unique. La montée de l’intolérance dans l’Antiquité tardive de Athanassiadi. Todo sea por tener algo que decir en esas simpáticas pláticas de autobús que uno tiene en Jerusalén, en que «España» no anda nunca muy lejos de «Inquisición».
Dado su fino paladar heurístico, me permito señalarle un hecho noticioso que ha llegado a mi conocimiento. Empieza aquí:
y sigue, con el razonamiento jurídico del abogado:
Si aún se le hubiera permitido al hipotético padre ‘musulmán’ el beneficio de la duda adjetival (¿’ortodoxo’?) que se le supone a la madre judía… That’s where we’re heading.
mayo 25, 2010 at 12:20 pm
Y ni eso, porque técnicamente hablando no hay ortodoxia alguna que imponga el burka ni necesidad de que la madre observe la religión del padre o los hijos. Lo interesante es que la sentencia parece tener en cuenta el art.º 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño, máxime si se interpreta el divorcio como una privación temporal o permanente de su medio familiar. Se habla de la adopción, p. ej., y de cómo “se prestará particular atención a la conveniencia de que haya continuidad en la educación del niño y a su origen étnico, religioso, cultural y lingüístico”, cosa que no siempre sucede: hay incluso quien la convierte en una nueva forma de proselitismo, con el visto bueno del Estado.
En cuanto a los chistes, no se prive usted, hombre, que se lo he puesto en bandeja.
junio 24, 2010 at 1:46 am
[...] heladas bajo el cierzo racionalista, donde se inició aquel estrago.» Y desde el día en que un artículo de Eleazar Gutwirth me desveló este prólogo, ando con una sola pregunta en la cabeza: ¿quién lo [...]
junio 30, 2010 at 12:27 pm
Al hilo de lo anterior: “Los padres deben decidir si el niño estudia árabe”, La Verdad, 29.06.2010.