Hoc tibi soli putas accidisse et admiraris quasi rem novam, quod peregrinatione tam longa et tot locorum uarietatibus non discussisti tristitiam grauitatemque mentis? Animum debes mutare, non caelum. Licet uastum traieceris mare, licet, ut ait Vergilius noster,
Terraeque urbesque recedant
sequentur te, quocumque perueneris, uitia.
Hoc idem querenti cuidam Socrates ait, ‘quid miraris nihil tibi peregrinationes prodesse, cum te circumferas? premit te eadem causa quae expulit’. Quid terrarum iuuare nouitas potest? quid cognitio urbium aut locorum? inritum cedit ista iactatio. Quaeris quare te fuga ista non adiuuet? tecum fugis. Onus animi deponendum est: non ante tibi ullus placebit locus.
¿Solo habría de haberte pasado a ti, y te extrañas como de cosa nueva, que con tan largo viaje y con tal variedad de lugares no hayas disipado la tristeza ni lo abatido de tu mente? Has de mudar de alma, no de cielos. Aunque hayas surcado el vasto mar; aunque, como indica nuestro Virgilio,
tierras y ciudades hayan quedado atrás,
te siguen, arribes donde arribes, los vicios.
A uno que se lamentaba de esto mismo replicó Sócrates: «¿Por qué te admiras de que tus viajes no te aprovechen, cuánto más largas son? Tú resultas ser la causa misma que te impele». ¿Cómo puede hacerte gozar lo noveodoso de cada país? ¿Cómo conocer metrópolis y lugares? Semejante jactancia resulta vana. ¿Te preguntas por qué semejante huida no te ayuda? Porque contigo mismo huyes. Has de abandonar el fardo del alma: no antes podrá algun sitio ser de tu agrado.
Lucio Anneo Séneca, Epistulae morales ad Lucilium, libro iii, ep. xxviii
…
Modestamente, entre los De Prado y los Plumed (los linajes que se juntan en quien subscribe) se reúnen unas cuantas costumbres que en otros parajes se podrían considerar dignas de sorpresa, tal vez hasta de inquietud. El gusto de mi padre por la tauromaquia (discreto, sin alharacas ni desbordamientos de ninguna clase) es, sin duda, una excentricidad (que pasaba inadvertida hasta hace poco en mi tierra), me pregunto si mayor o menor que el hecho de que mi padre se pasara casi toda su infancia (de posguerra civil española, por más señas) casi a dieta diaria de cocido. En el pueblo de mi padre (que es el mío) se siguen otros fetichismos dignos de estudio aunque para nada extraordinarios ni en tierras de Castilla ni, más generalmente, en España: se subastan, por ejemplo, las andas que sujetan el catafalco o peana o sostén en que se saca a la Virgen (esta virgen, ¿debe llevar mayúscula o minúscula?). Ah, y se perpetran paellas gigantes (sin chorizo, que yo recuerde, aunque todo podría ser). Una fiesta española sin manduque a tutiplén es como un jardín sin flores o una matsá con levadura.
Por tierras de Monreal, que son las tierras de origen de mi madre, entre Daroca y Calamocha, no muy lejos de Molina de Aragón (que, cosas de la toponimia, está en Castilla – la Nueva – y no en Aragón), se practicaba un rito que algunos de mis antepasados directos debieron de sufrir al consumarse el trance de morirse, que es siempre un trance delicado (menos para el que se va que para los deudos, me parece). Al difunto se lo colocaba en el suelo, para amortajarlo, ya aseado (no «escorcado», que parece que es modismo poco usado en nuestra parte de Aragón).
Y, asimismo, los Plumed se vestían de unos judíos un poco peculiares con vestimenta atrabiliaria de romanos de cartón piedra, como ya dejamos dicho en su momento.
Como casi todo lo que dejo dicho por aquí, este preámbulo viene poco a cuento. Oigan, no se me llamen a engaño: esto es un blog, no una tesis. Si lo digo (y ya escrito, tampoco lo vamos a borrar) es porque últimamente me ha dado por cavilar sobre un aspecto del que ya hemos dejado dicha alguna cosa (con ayuda de mis amigos, que cantaba el otro): la responsabilidad del intérprete, en nuestro caso, en varias acepciones de la palabra. La del «intérprete» como trujamán o traductor o mediador «intercultural» inevitable y como «exegeta», guía de juicios y opiniones.
Ya hemos intentado dejar dicho que la prudencia al opinar, que resulta de la modestia al juzgar, debería ser el argumento principal de quienes nos dedicamos a estas disciplinas (que no «ciencias») de las lenguas, las literaturas, de los dimes y los diretes de lenguas ignotas (y si es de lenguas, es de personas, porque no hay personas sin lenguas ni lenguas sin personas).
El caso es que el otro día me di cuenta de que yo, si mal no recuerdo, no he ido una sola vez en mi vida a una cena (o séder) de Pascua judía, que se ha celebrado esta noche (y en la Diáspora, fundamento real de la vivencia judía hasta antesdeayer, se celebrará también mañana). No tiene mayor importancia: uno de los mayores placeres recientes que he tenido como lector (como lector profesional, quiero decir) ha sido corregir un libro que trata de lo urbano en Juan Rulfo, obra de un analista que apenas pasó un mes en el Distrito Federal mexicano, y sin que yo haya pisado en mi vida la patria de los chilangos. Sin embargo, el análisis es serio, bien escrito, concienzudo, brillante y provoca, por tanto, un raro placer en el lector y una rara falta de trabajo en el corrector profesional porque prácticamente no hay nada que corregir. Y otra cosa no seré, pero vago soy un rato, se los aseguro. El análisis (que es un aspecto de la realidad, en ningún caso la realidad toda) es, sobre todo, prudencia y claridad, no necesariamente vivencia.
Yo solo espero haber sido, hasta ahora, un hebraísta (mejor, un «judaísta» y un judeófilo) prudente (y un arabista ocioso a ratos perdidos). Esa, en lo profesional, es mi mayor ambición para el futuro. Está visto que a mí no hay quien me saque de pobre.
Me gusta imaginar los quehaceres de mi disciplina como un viaje: como cualquier viaje, uno sabe, aunque no siempre lo sepa muy bien, cuándo y de dónde sale. Pero no adónde llega. Ni cuándo. Ni qué se encontrará por el camino. Esta cosilla del blog, un puro depósito de miguitas (perurim, פירורים) empezó, burla burlando, hace ahora dos años largos. Para los fetichistas del detalle (como un servidor) empezó el 23 de febrero de 2008, que ya son ganas de querer marcar efemérides. Si me da por pensar, que es un vicio que me suele sobrevenir a menudo, el mantenimiento de estas cuatro razones que me empeño en contarles por aquí me ha reportado sobre todo satisfacciones. Bueno, no seamos tímidos, que hoy estamos de fiesta: exclusivamente satisfacciones. Ea.
Un viaje que conviene mucho a la fecha porque la Pascua judía no conmemora otra cosa que el inicio de un viaje: cuarenta años por el desierto y una larga experiencia de autocrítica y de persistencia. Los judíos, como los aragoneses, dicen de sí mismos que son gente cabezona y testaruda. Habrá que creerles, aunque solo sea por tener la fiesta en paz. Buenos son aragoneses y judíos: solo Dios sabe qué saldría de una mezcla genética de ambos orígenes. Más vale ni pensarlo.
El viaje, este viaje y cualquier otro, es una escuela de modestia y de prudencia porque debe ser un trayecto ininterrumpido hacia lo desconocido: hacia el pasmo, hacia el asombro, a reconocerse en los otros porque los otros son, mucho más de lo que creemos que somos, uno mismo. Y ni el pasmo ni el asombro se anuncian por anticipado: de ahí que sea aún más grande la necesidad de no tener miedo. Aunque esto no sea más que una opinión, es una opinión que espero fundamentada en la certeza de que no recuerdo haber dicho que no a ningún viaje que haya irrumpido como un huracán en las certezas provisionales de lo cotidiano. Y no me arredra decirlo: el viaje es una forma de amor.
Todo esto viene en realidad al caso de una pregunta que me hizo mi madre hace poco al respecto de una amiga judía: «pero… ¿es gente normal?», y de la exégesis que un historiador de dentro de cien años o de ahora mismo podría hacer de una pregunta que llevaba toda la carga de una honradez desprejuiciada, de un abuso del concepto «normal» en mi español de España y de un cariño incipiente que mi madre siente hacia la persona objeto de la pregunta. Pero esas tres circunstancias, no nos engañemos, quedarían más que probablemente fuera de los recursos interpretativos del hipotético historiador. No sabe uno nunca de qué parte le va a llegar el tortazo de que le revelen, queriendo o sin querer, la propia ignorancia. En mi opinión, las madres son excelentes propinadoras de ese tipo de guantazos. De ahí lo de la curiosidad, el respeto y cierto amor genérico por el género humano que uno, modestamente, intenta ejercer con fortuna diversa, no me vayan a creer que a mí me venían de serie.
Feliz Pascua judía a todos quienes la celebran. Y a quienes no, también.
…
Haggadá (הגדה, «relato») de Pésaj («Pascua judía») en hebreo, arameo, italiano en grafía hebrea e italiano en grafía latina, Padua (Italia), copia de Elías ben Asher y Malaquías Cohen, año 5544 [1784/1785], con comentarios de Isaac Abravanel y Juda Arié [León] de Módena (siglos xvi y xvii respectivamente); manuscrito «hébreu 1406» de la Biblioteca Nacional de Francia, París



marzo 30, 2010 at 6:23 am
Hermosa lectura fruto de una hermosa escritura por dentro y por fuera. Gracias. Empezar el día así, a las siete de la mañana, con el cielo de color azúl azabache por mi ventana, está bien.
marzo 30, 2010 at 10:01 am
Lo mismo digo, para mí también fue una muy buena forma de empezar el día. Aunque más temprano (por más que fuera una unas horas después) y con el cielo oscuro todavía (porque el otoño ya señorea en estas tierras). Gracias.
marzo 30, 2010 at 10:17 am
Otra cosa, no sé, pero dudo que usted sea vago. Basta ver los posts tan lustrosos que nos escribe.
A pesar de ser mayoritariamente gentiles, por aquí también tuvimos nuestra particular travesía del desierto, 40 años, año más año menos.
Nada, feliz pascua.
marzo 30, 2010 at 11:28 am
Horacio (Carminum liber II, 16), a propósito de ese “huir consigo” de Séneca:
“Patriae quis exsul se quoque fugit?”
Feliz pascua.
marzo 30, 2010 at 12:15 pm
Algunas canciones típicas de Pesaj, para compartir algo de la Pascua hebrea (ya sabes que ayer mi travesía fue por el desierto de la estupidez de la burguesía judía francesa, si eso no es redención…
http://www.modia.org/infos/etudes/hadgadya.html
Y el final del seder (después de horas de rezo cuando la mayoría de los congregados están cayendo de sueño), se canta el jad gadia, algunas familias aún lo cantan en ladino, ayer lo cantaron en árabe. Les mando la versión en ladino, que apenas ayer que no lo cantaba porque no me sé esa versión, leyendo en hebreo la hagadá me di cuenta que la canción con la que termina el seder tiene como “moraleja”: No hacer justicia de propia mano. A ver si luego la consigo cantada. La versión en ladino:
‘HAD GADYA en ladino
Un cavritico Vino el buey
Que lo merco mi padre Y se bebio la agua
Por dos levanim. Que apago el fuego
Que quemo al palo
Y vino el gato Que ajaro al perro
Y se comio el cavritico Que modrio al gato
Que lo merco mi padre Que se comio al cavritico…
Por dos levanim.
Vino el Shoh’et
Vino el perro Y degollo al buey
Y modrio al gato Que se bebio la agua
Que se comio el cavritico Que apago al fuego
Que lo merco mi padre Que quemo al palo
Por dos levanim. Que ajaro al perro
Que modrio al gato
Vino el palo Que se comio al cavritico…
Y ajaro al perro
Que modrio al gato Vino el Malakh ha-mavet
Que se comio al cavritico Y mato al Shoh’et
Que lo merco mi padre Que degollo al buey
Por dos levanim. Que se bebio la agua
Que apago al fuego
Vino el fuego Que quemo al palo
Y quemo al palo Que ajaro al perro
Que ajaro al perro Que modrio al gato
Que modrio al gato Que se comio al cavritico…
Que se comio al cavritico
Que lo merco mi padre Vino el Santo Bendicho
Por dos levanim Y mato al Malakh ha-mavet
Que degollo l’ Shoh’et
Vino la agua Que degollo al buey
Y apago al fuego Que se bebio la agua
Que quemo al palo Que apago al fuego
Que ajaro al perro Que quemo al palo
Que modrio al gato Que ajaro al perro
Que se comio el cavritico Que modrio al gato
Que lo merco mi padre Que se comio al cavritico
Por dos levanim. Que lo merco mi padre…
Envoyé par Leo Abrami
(Yoram Gaon a chanté ce ‘had Gadya en disque).
marzo 30, 2010 at 2:13 pm
Y otra versión es la de Chava Alerstein http://www.youtube.com/watch?v=2-dwR8s3i0c quien cuestionó públicamente la política del gobierno israelí durante la Primera Intifada, y esta versión de la canción tradicional de Pésaj, “Jad Gadya”, incluida en el Album “London” (1989), fue prohibida momentáneamente su emisión en las radios oficiales israelíes. Si bien a posterior el Fiscal general Yosef Harish declaró que la prohibición fue “una injustificable violación de la libertad de expresión”, es raramente difundida desde entonces. El tema fue utilizado en la banda musical de la película Free Zone (2005) dirigida por Amos Gitai.
marzo 30, 2010 at 2:48 pm
Olvidé mis saludos para estas pascuas que todos los que vinieron después me hicieron recordar.
También decir que he disfrutado mucho de tus últimas entradas (aunque lo haya hecho en sielncio) y ahora también de las canciones que nos convida Miriam. Y finalmente agradecerte tu visita por mis lares virtuales.
¡Felices Pascuas!
marzo 30, 2010 at 4:37 pm
Y yo que cuando has empezado por el “Hoc tibi soli putas” he pensado que te animabas a terciar en la gresca que nos hemos corrido en casa…
Pero no pasa nada: tampoco está mal que retomes con tanto acierto y poesía ese motto que nos une: la aspiración a explicar la polisemia del mundo, que no es otra cosa que una defensa apasionada de la diversidad de las personas y de las vivencias y por ende de sus lenguas, sus ideolectos, sus sentidos y sus sobreentendidos. Quizás, añado, con esa vieja idea socrática de que comprender basta para ama, aunque quizás si una cosa ha enseñado el siglo atroz que hemos pasado y el que anda en curso es que muchas veces, como dice nuestro Claudio Magris “esta confianza en el poder salvador del conocimiento, según el cual bastaría comprender el mal y el dolor para superarlos y sustraerse a su mordaza” muchas veces no nos alcance para liberarnos de cerrazones e iniquidades.
Esperemos, en cualquier caso, que la prudencia y la claridad puedan ayudarnos a algo, incluso a los que tenemos la convicción de que la realidad tiende al caos y que quizás solo con una caótico “method to madness” pueda desentrañarse.
La prudencia, la claridad y la más alta enseñanza que pueda pregonarse: “no tener miedo”.
Bones Pasqües:
marzo 31, 2010 at 5:30 pm
Vamos, vamos, Vermell d’Elx, Julia, no me hagan sonrojarme. Pero, en fin, gracias, aunque yo creo que fue más efecto del pasmo del madrugón que del talento de la redacción, francamente.
marzo 31, 2010 at 5:44 pm
Ay, Allau, ¡qué engañado le tengo! Pregúntele a mi jefa, ya verá. Y no doy más detalles por si se pusiera a buscar el facebook de ella, a ver si se viste de baturra, perillán, que está vd. hecho un perillán.
Lo de la travesía del desierto es una gran verdad, desde luego: una larga noche de piedra, que dijo el otro. Suerte que hubo maestros de campaña que mantuvieron y modificaron ciertas llamas perdurables.
marzo 31, 2010 at 5:45 pm
A veces pienso, Antonio, que de tan recurrente, esto de mi cabezonería sobre los exilios y sus vivencias y consecuencias puede empezar a cansar. No sé, ya me lo dirán ustedes. No sé si Horacio me alivia esta poquita de inquietud.
marzo 31, 2010 at 6:09 pm
Gracias, Miriam, por las musiquillas. De hecho, por aquí habíamos pretendido hacer una serie sobre el cabritillo pascual en la tradición judía y algún que otro viraje, como siempre, como se demuestra aquí y aquí, pero luego me ganó la perrez. Los enlaces no funcionan, pero es que me tengo que poner al asunto en casi todas las entradas antiguas y, chica, no doy abasto.
Si he entendido el origen étnico de tus anfitriones pascuales, deberían cantar algo parecido a esto, a esto o a estotro. Desafortunadamente, y contra su buena costumbre, los de Piyut.org.il no dan en estos tres casos los nombres de los intérpretes, aunque señalen que la tradición es tunecina (y el árabe, desde luego, lo es). El último lo canta directamente en arameo.
Hay una versión aflamencada del חד גדיא judeo-español por aquí, pero no es que me vuelva loco de alegría.
La versión de Chava Alberstein yo la descubrí en la película de Amós Guitay y no tenía ni idea de la historia de la censura: gracias por la información.
marzo 31, 2010 at 6:16 pm
Un placer, Julia, poder pasar por tu casa virtual. Ya quedó dicho en su momento y sin ánimo de hacer la pelota, que lo mío con Argentina es una vocación de largo alcance que solo frustra, y eso de momento, la distancia.
marzo 31, 2010 at 6:27 pm
Vd. siempre pensando en lo mismo, Alexandre alias ‘Suberna’: vicio y perversión, mayormente. ¿Y sus latines? ¿En el mismo armario que su solfeo? “Putas”: segunda personal del singular del presente de indicativo activo (sin coñas) de puto, putas, putare, que tiene más que ver con “pensar” que con “irse” de ídem (o eadem). Se cree el ladrón catalán que todos somos de su baja condición portuaria arrabalera.
Lo mío con lo de la educación y la instrucción pública es puro delirio, ya lo sé: solo le digo que para coger el tranvía n.º 8 romano, que tiene parada no muy lejos del Vicolo di Pietra Papa, hay que pararse frente al Ministero… della Pubblica Istruzione. Y ya ve vd. para qué sirve tanto romanticismo léxico. No somos naide, maestro, no somos naide. Pero ya vamos bien, efectivamente, si nos pertrechamos para no tener miedo. Ni de que le cuelen a uno un McGuffin en el casto blog de uno en forma de Joy Division como si fuera un “Austria-Hungría” de Berlanga. ¡Sursum corda!
marzo 31, 2010 at 6:40 pm
Perdón, Alexandre, una cosa que se me olvidaba y que quería dejar dicha al respecto de lo que escribes:
Quizá conviniera en este punto algo que yo he ido aprendiendo a base de que Miriam insistiera en sus reflexiones (ya sabes que yo soy muy burro y me hace falta que me repitan las cosas): la necesidad de la política. Sin política, la instrucción se hace pura técnica de ingenieros sin alma (no es por faltar a la señora de nadie, Dios me libre) y la erudición, un divertimento amoral de vejetes de casino provinciano o de Círculo Católico Recreativo. No pondré ejemplos ilustrativos que podrían resultar enojosos.
abril 1, 2010 at 1:01 am
¡Qué bien Jesús, no sabía de tu vocación por América Latina! (los gajes de llegar tarde a conocer un blog…) ¿Nunca viniste todavía?
Yo, en cambio, tengo una vocación irredenta por España. Pero en Poemas del río Wang me aceptan desde hace un tiempo como corresponsal casi exclusivo de Argentina
http://riowang.blogspot.com/search/label/Argentina
El pintoresquismo disculpa cualquier cosa, viste?
abril 1, 2010 at 8:36 am
A veces resulta bonito “entrar en fase” con los camaradas(ya sabe vuestra excelencia que en esta casa mía conviene estar al día en argots no solo patibularios, sino también científicos) por viales muy distintos y sin que haya comunicación de que así ha sido.
Quiero decir que precisamente comentaba ayer a nuestra emperatriz en correo privado que esta primavera me ha llegado también con el deseo de combatir el estupor y la atonía política que vengo sintiendo, porque sin una concepción práctica de lo político, y cubierto de una pátina aristocrática con la que uno piensa protegerse y elevarse por encima del tumulto de las cosas, todo acaba en exabrupto estéril, en pontificación abstracta y sin fruto. Hay que ensuciarse con el barro de la vida, sí señor.
¿Mis latines? Bien, gracias. (Siempre y cuando se acepte eso de que son una lengua muerta). Pasa un poco como con el solfeo: si puedo poner el dedito e ir leyendo poquito a poco una partitura como si solo hubiese redondas y, por supuesto, nada de corcheas, semicorcheas o fusas, casi que lo tenemos dominado.
Ah, y perdone el matute de la división de la alegria: para introducir piezas de youtube en mi blog tengo que meter código, pero resulta que en los comentarios de wordpress está “automatizado” y un enlace se ve ya como vídeo. Aunque ese “Forgive and forget’s what they teach/
Or pass through the deserts and wastelands once more.” me pareció bastante pertinente, dado el espíritu pascual que reinaba por el vecindario.
junio 24, 2010 at 1:47 am
[...] que eso: una forma argumentada de proveer al bien común, el reclamo de una política posible y necesaria. Tal vez esta tesis sobre Alfonso de Zamora acabe por tener algo de [...]