Por seguir con lo que decíamos ayer (y antesdeayer, y el día de antes, y el día anterior…), una contribución pasada por el chino (o manga pastelera) de la paradoja lógica que es tan del gusto de esta casa:
Este es un oficio que no te hace rico, te entretiene mucho, te da bastantes disgustos, genera una cierta tensión (que acaba dañándote la salud), es bastante imprevisible… Luego, lo bueno que tiene, conviene disfrutarlo. Si desde el principio te haces disciplinado, por no decir servil; si crees que los jefes siempre tienen razón; si crees que la universidad está por encima de la investigación… déjalo, porque no vale la pena: no te va a compensar. Para llevar una vida ordenada y más o menos burocrática, búscate cualquier otra cosa. Si mantienes una actitud un poco no ya de resistencia, pero de escepticismo frente al poder; si aceptas las incomodidades pero también ves lo divertido que es contar historias, descubrirlas y contarlas; sí, es muy entretenido. No comerás de maravilla, pero… (A veces sí).
Coda:
Cuando eres fuerte con los fuertes, te lo pasas muy bien, pero te llevas muchas hostias. Como decíamos: pues, si aceptas que de vez en cuando te caerá una hostia, tendrás momentos de diversión que no te va a dar ningún otro oficio. Si eres fuerte con los débiles y débil con los fuertes, acabarás teniendo una opinión relativamente mala de ti mismo y eso tampoco te va a ayudar.
Antonio González con la colaboración de Javier F. Barrera entrevista a Enric González, Caspa.tv, 28 de octubre de 2009 (texto adaptado a partir del minuto 9’18”).
Doble coda sobre la actualidad política española y sus estados libres asociados:
Hay quien llama hogar al sitio donde deja la maleta. Hay quien llama patria al sitio donde puede mandar. Prenafeta fue, y supongo que sigue siendo, uno de esos patriotas del mando. Iniciaron el proceso de construcción de una nación, Cataluña, pero supieron repartir los papeles. A los fieles, los seguidores, la tropa, les correspondía el fervor y el sentimiento. Ellos, los padres fundadores, cargaron con el peso de la realidad. Ya saben, el peso de la materia: un territorio, para recalificar; un presupuesto, para repartir entre los amigos; una cierta cantidad de riqueza colectiva, para especular en beneficio propio. Y una bandera para ocultar el abracadabra patriótico.
Únase a nuestras disquisiciones sobre las patrias y sus coágulos.
El autor y parte de sus lectores y no pocos de sus amigas y amigos (varios) hemos de confesar un gusto inveterado y probablemente censurable por las cosas de Enric González.
Luego lo mismo volvemos sobre Alfonso de Zamora: de momento nos interesaban más nuestras circunstancias, más que las suyas. De momento, me siguen admirando los que siempre me han admirado: jubilado de su cátedra de Mánchester, me llegan noticias de que uno de mis mentores y no el que menos influencia haya tenido en mi forma de ver las cosas, Bernard S. Jackson, se ofrece ahora a dirigir doctorados y tesinas a distancia desde su casa de Liverpool. No sé cuánta gente prescindible corre el mundo, pero tengo cierta claridad de juicio en las características, formales e informales, de quienes son imprescindibles. Menos mal.

octubre 30, 2009 at 9:11 am
no estoy muy segura que venga al caso, pero leyendo la cosa del hogar y la maleta me he acordado de una frase de Calvino (Italo) que leí anteayer y que me hizo acordarme de ti, ya ves.
Il luogo ideale per me è quello in cui è più naturale vivere da straniero.
octubre 30, 2009 at 10:00 am
Grazie, grazie…
Veo además que estás hecha un hacha en el HTML
octubre 30, 2009 at 5:41 pm
Pues ya que cada uno toma la tangente que mejor se le antoja, diré qu yo llevo años creyendo que las informaciones de Ramón Lobo sobre Afganistán son francamente mejorables: será por la prisa que comenta Enric…
octubre 30, 2009 at 5:42 pm
Será. ¿Ha visitado vd. mucho Afganistán últimamente o es un problema de estilismo?
noviembre 1, 2009 at 11:26 pm
Tampoco vistio demasiado la Diputació de Castelló o los Juzgados de Nules para saber que hay algo que huele mal allí, ni leo demasiado a César Vidal Manzanares para saber que hay una alteración sustancial del producto que nos ofrecen nuestros expertos en materia hebrea.
Pero ya que me busca: creo que Ramón Lobo, que ha tratado con rigor otras cuestiones geopolíticas, resbala en el abordaje de las cuestiones afganas recientes. Como era una opinión de pasada, me conformo con citar al gran Paco Veiga, que detecta con gran tino el mal que aqueja al prestigioso corresponsal (ver el post scriptum del final de la entrada: http://elveiga.blogspot.com/2009/08/noticias-sobre-afganistan.html). Pero como está feo eso de valerse de terceros, prometo que en tiempos venideros hablaré más detenidamente de ese y otros asuntos, quien sabe si en un spin off que planeo de unos vestigis que, por otro lado, prometo relanzar con una mayor dedicación y regularidad en semanas próximas.
noviembre 2, 2009 at 11:54 pm
¡Coño! ¿Pero Francisco Veiga también bloguea? Cualquier veremos a Taibo dándole al wordpress. Leñe… Bueno, sí, parece justa la crítica en lo que mandas, pero no sé si el tono general de las últimas crónicas afganas sería merecedor del rapapolvo. «Unos vestigis que, por otro lado, prometo relanzar con una mayor dedicación y regularidad en semanas próximas»: mañana te moleré que hoy no llevo agua, dice mi señora madre la aragonesa. Pero oiga, nunca es tarde si la dicha es buena. Ahora, le reconozco que la última entrega de hoy ha venido vd. con rasmia. ¡Ahí va, ahí va, ahiiiiiiiiiiií vá!
noviembre 3, 2009 at 12:55 am
[...] Traía Maria aquí el otro día una frase de Italo Calvino: Il luogo ideale per me è quello in cui è più naturale vivere da straniero («Mi lugar ideal es aquel donde más natural sea vivir como extranjero»). Dejaba también recuerdo Joan-Carles de un verso de Jordi de Sant Jordi que cantó Raimon (probablemente desafinando, como casi siempre) pero que yo me he encontrado en alguna ocasión murmurando entre dientes, posiblemente con la mirada perdida: [...]
febrero 14, 2010 at 3:19 pm
[...] por otra parte. Madrid, como Tel Aviv, por no decir Roma y, si se tiene algo de suerte, Cambridge, Mánchester o Perugia – por poner algunos ejemplos – son también inagotables. Basta con tener bien [...]
abril 15, 2010 at 8:55 pm
[...] veracidad, verdad, verosomilitud | Leave a Comment Enric González (añádase esto y esto), ahora corresponsal de El País en Jerusalén, ha abierto blog sobre aquella ciudad y sus [...]
junio 13, 2010 at 1:00 pm
[...] misma. Le repetía a N. el otro día lo que hablamos Alex y yo hace ya un tiempo que se aleja en Mánchester: lo inconcebible que resulta en inglés de estudioso trufar la argumentación de «sin duda» o de [...]
julio 3, 2010 at 9:36 pm
[...] calvinista holandés y más malaje que un contrareformista castellano, me guío por mi escuela de Mánchester: allí se aplaude una sola vez, al final de la sesión y se procede a despellejar vivo al [...]