octubre 2009


οἱ δ᾽ ἐν ταῖς πολιτικαῖς ἀρχαῖς πολλὰ πρὸς ἐπήρειαν καὶ χάριν εἰώθασι πράττειν.

En política, por el contrario, la corrupción y el favor ejercen muy poderosamente un funesto influjo.

Aristóteles, Política, libro iii, capítulo xi, § 5 (¿traducción española a partir de la francesa?).

(inspirado por el Homo bonus peritus dicendi de Jaume)

Atardecer

«Atardecer», foto de Luz A. Villa («Flowery *L*u*z*a*»), 1 de enero de 2007.

Si lo llegamos a decir antes:

Prenafeta fue, y supongo que sigue siendo, uno de esos patriotas del mando. Iniciaron el proceso de construcción de una nación, Cataluña, pero supieron repartir los papeles. A los fieles, los seguidores, la tropa, les correspondía el fervor y el sentimiento. Ellos, los padres fundadores, cargaron con el peso de la realidad. Ya saben, el peso de la materia: un territorio, para recalificar; un presupuesto, para repartir entre los amigos […]

no lo llegamos a decir mejor:

Fa 10 anys que el Macià Alavedra i el Lluís Prenafeta són els meus amics. Fa 10 anys que els estimo i que he après d’ells l’amor per aquest país i la lluita per defensar-lo. Eren els meus amics fa 10 anys, han estat els meus amics tot aquest temps i són els meus amics ara que els han detingut i ho seran per sempre. Em sento orgullós d’ells i m’honoro amb la seva amistat. No sé de què els acusa Grazón. […] I també sé que la pitjor gravetat de les acusacions que se’ls imputen és una anècdota al costat del gran servei que tots 2 han rendit a la nació. Lluís Prenafeta i Macià Alavedra són 2 homes generosos i d’honor, i que si han fet de més o de menys per continuar contribuint a la resistència nacional em sembla molt bé i tindran sempre el meu reconeixement, el meu agraïment i la meva amistat. Si fóssim un país normal tindríem un recurs clar per a cada necessitat. Però en un país ocupat i atracat com Catalunya els equilibris que cal fer no sempre són de bon gust, i sempre hi ha qui s’embruta les mans perquè no te les hagis d’embrutar tu. Si ara li fem el joc a Espanya i ens rendim a la seva propaganda, després no podrem reclamar un país que ja no existirà perquè rèiem i un cop més ens equivocàvem d’enemic mentre ens escarnien i ens humiliaven. […] Alavedra i Prenafeta són 2 patriotes, 2 soldats. Espanya no és ningú per venir a jutjar-nos. […] Som el que defensem i una nació mor quan ja no queda ningú per defensar-la.

Hace 10 años que Macià Alavedra y Lluís Prenafeta son amigos míos. Hace 10 años que los quiero y que he aprendido de ellos el amor por este país y la lucha por defenderlo. Eran mis amigos hace 10 años, ha sido mis amigos todo este tiempo y son mis amigos ahora que los han detenido y lo serán para siempre. Me siento orgulloso de ellos y me honro con su amistad. No sé de qué los acusa Grazón (sic) […] Y también sé que la peor gravedad de las acusaciones que se les imputan es una anécdota al lado del gran servicio que ambos han rendido a la nación. Lluís Prenafeta y Macià Alavedra son 2 hombres generosos y de honor, y que si han hecho de más o de menos para continuar contribuyendo a la resistencia nacional me parece muy bien y tendrán siempre mi reconocimiento, mi agradecimiento y mi amistad. Si fuésemos un país normal, tendríamos un recurso claro para cada necesidad. Pero en un país ocupado y atracado como Cataluña los equilibrios que hay que hacer no siempre son de buen gusto, y siempre hay quien se ensucia las manos para que no tengas que ensuciártelas tú. Si ahora le hacemos el juego a España y nos rendimos a su propaganda, luego no podremos reclamar un país que ya no existirá porque nos reíamos y una vez más nos equivocábamos de enemigo mientras nos vejaban y nos humillaban. […] Alavedra y Prenafeta son 2 patriotas, 2 soldados. Espapña no es nadie para venir a juzgarnos. […] Somos lo que defendemos y una nación muere cuando ya no queda nadie para defenderla.

Salvador Sostres, «Orgullós dels meus amics» (‘Orgulloso de mis amigos’), Avui, 28 de octubre de 2009, pág. 46 (con personalísima ortografía de los cardinales incluida).

No me miren así. Federico Jiménez Losantos y César Vidal Manzanares (por cierto, hebraísta, corto de vista y gordo, como yo: lo que demuestra que el orden de criterios altera afortunadamente el producto) tienen una secreta logia de rendidos admiradores, de Barcelona a Xàtiva, de Campos en Mallorca a la Roma de Urgell, y vuelta a empezar.

¿De Campos en Mallorca? De mi archivo personal:

A propòsit, sabeu si en els Països Catalans es fabriquen hòsties? Perquè bona seria que les haguéssim d’importar d’Espanya. Jo, cristià catòlic practicant, no podria mai combregar amb una hòstia carpetovetònica.

A propósito, ¿sabéis si en los Países Catalanes se fabrican hostias? Porque estaría bueno que las tuviésemos que importar de España. Yo, cristiano católico practicante, no podría comulgar nunca con una hostia carpetovetónica.

¿De la Roma de Urgell? Del mismo archivo chiripitifláutico:

Els madrilenys no suporten que algú els consideri ocupants i no vulgui formar part del que ells anomenen “nación española”.

Los madrileños no soportan que alguien los considere ocupantes y no quiera formar parte de lo que ellos llaman «nación española».

Debe de ser eso, sí. La natural fachenda madrileña y su excrecencia nacional española, tan difícil de entender para los naturales de ese paraíso del diálogo, el consenso y la democracia que es Cataluña, conocido en la intimidad fusteriana por «Países Catalanes» (con mayúscula):

Mentre Catalunya -que estima el diàleg i el pacte- fa de la paraula el valor més preuat de la seva identitat, Espanya exigeix sotmetiment a la seva voluntat. La naturalesa espanyola -només cal mirar-ne la història- va plena d’episodis com el del 23-F, perquè es tracta d’una naturalesa amb un enorme complex d’inferioritat que, per tal de reafirmar-se, necessita basar les relacions en paràmetres de dominador i de dominat.

Mientras Cataluña –que aprecia el diálogo y el pacto– convierte la palabra en el valor más preciado de su identidad, España exige sometimiento a su voluntad. La naturaleza española (solo hace falta mirar su historia) está llena de episodios como el 23-F, porque se trata de una naturaleza con un enorme complejo de inferioridad que, para reafirmarse, necesita basar sus relaciones en parámetros de dominador y de dominado.

El día que les dé por rematarlo saldrá sin duda un país casi tan divertido como Israel. Yo, de momento, prefiero el que ya existe e ir viendo si se puede ir mejorándolo. Pero, sobre todo, no exageremos: el énfasis nos ha perdido frecuentemente a los indígenas.

Mancunian Red Tiles Sea

«A Sea of Red Tiles at Manchester University», foto de MartinSFP, 21 de abril de 2009.

Por seguir con lo que decíamos ayer (y antesdeayer, y el día de antes, y el día anterior…), una contribución pasada por el chino (o manga pastelera) de la paradoja lógica que es tan del gusto de esta casa:

Este es un oficio que no te hace rico, te entretiene mucho, te da bastantes disgustos, genera una cierta tensión (que acaba dañándote la salud), es bastante imprevisible… Luego, lo bueno que tiene, conviene disfrutarlo. Si desde el principio te haces disciplinado, por no decir servil; si crees que los jefes siempre tienen razón; si crees que la universidad está por encima de la investigación… déjalo, porque no vale la pena: no te va a compensar. Para llevar una vida ordenada y más o menos burocrática, búscate cualquier otra cosa. Si mantienes una actitud un poco no ya de resistencia, pero de escepticismo frente al poder; si aceptas las incomodidades pero también ves lo divertido que es contar historias, descubrirlas y contarlas; sí, es muy entretenido. No comerás de maravilla, pero… (A veces sí).

Coda:

Cuando eres fuerte con los fuertes, te lo pasas muy bien, pero te llevas muchas hostias. Como decíamos: pues, si aceptas que de vez en cuando te caerá una hostia, tendrás momentos de diversión que no te va a dar ningún otro oficio. Si eres fuerte con los débiles y débil con los fuertes, acabarás teniendo una opinión relativamente mala de ti mismo y eso tampoco te va a ayudar.

Antonio González con la colaboración de Javier F. Barrera entrevista a Enric González, Caspa.tv, 28 de octubre de 2009 (texto adaptado a partir del minuto 9’18”).

Doble coda sobre la actualidad política española y sus estados libres asociados:

Hay quien llama hogar al sitio donde deja la maleta. Hay quien llama patria al sitio donde puede mandar. Prenafeta fue, y supongo que sigue siendo, uno de esos patriotas del mando. Iniciaron el proceso de construcción de una nación, Cataluña, pero supieron repartir los papeles. A los fieles, los seguidores, la tropa, les correspondía el fervor y el sentimiento. Ellos, los padres fundadores, cargaron con el peso de la realidad. Ya saben, el peso de la materia: un territorio, para recalificar; un presupuesto, para repartir entre los amigos; una cierta cantidad de riqueza colectiva, para especular en beneficio propio. Y una bandera para ocultar el abracadabra patriótico.

Únase a nuestras disquisiciones sobre las patrias y sus coágulos.

El autor y parte de sus lectores y no pocos de sus amigas y amigos (varios) hemos de confesar un gusto inveterado y probablemente censurable por las cosas de Enric González.

Luego lo mismo volvemos sobre Alfonso de Zamora: de momento nos interesaban más nuestras circunstancias, más que las suyas. De momento, me siguen admirando los que siempre me han admirado: jubilado de su cátedra de Mánchester, me llegan noticias de que uno de mis mentores y no el que menos influencia haya tenido en mi forma de ver las cosas, Bernard S. Jackson, se ofrece ahora a dirigir doctorados y tesinas a distancia desde su casa de Liverpool. No sé cuánta gente prescindible corre el mundo, pero tengo cierta claridad de juicio en las características, formales e informales, de quienes son imprescindibles. Menos mal.

Mss de París ADZ detalle

Manuscrito de París, Alfonso de Zamora (foto de Álex Casero, 2008).

Por seguir con lo que veníamos hablando:

La ciencia es el arte de encontrar una pregunta que encaje con cada respuesta. Las teorías sirven para suscitar preguntas y las preguntas sirven para socavar teorías. Las preguntas engendran perplejidad, y así es como debe ser. Si mi castillo de naipes teórico se derrumba, lo único que quiere decir es que un mejor entendimiento viene a reemplazar el mío, y debería alegrarme de renunciar a mi opinión a cambio de otra mejor. La ciencia se pierde cuando las preguntas que ponen en peligro una teoría se cortan o se desatienden.

Mi objeción a la ciencia no reside en que los puntos de partida para la diferenciación de la escritura sean insostenibles, porque, al fin y al cabo, lo mismo podría decirse de todas las teorías en cada una de las iniciativas científicas vitales. Lo que me preocupa es la invulnerabilidad de los puntos de partida, invulnerabilidad que transforma la ciencia en superstición. Las supersticiones de los académicos de la escritura se filtran por disciplinas que dependen –imprudentemente– de la misma consideración superficial del negro de la letra. La encuentro en la sicología, en la historia del arte, en las matemáticas, en las ciencias del lenguaje, etcétera.

Gerrit Noordzij, El trazo: teoría de la escritura (De streek: Theorie van het schrift, primera edición de 1985), traducción española de Carlos García Aranda, València, Campgràfic, 2009, pág. 16.

Por curiosidad he ido a ver si Colette Sirat, en su Writing as handwork: A History of handwriting in Mediterranean and Western culture, Turnhout, Brepols, 2006. No cita El trazo: teoría de la escritura, sino The stroke of the pen: Fundamental aspects of Western writing («El trazo de la pluma: Aspectos fundamentales de la escritura occidental»), La Haya, Real Academia de Bellas Artes (Koninklijke Academie van Beeldende Kunsten), 1982.

Descalza

«soft and warm (v 0.2)», foto de Miriam («enlavidabohemia»), 27 de abril de 2008.

Come, Monday Night: the day of work is done. / Tuesday Morning, lose the grey of ordinariness. / Start by putting off your chores / And all the crushing bores. / Say your morning prayers, / Sing a rousing song. / Then sing it on the long walk home.

Ven, lunes por la noche: la jornada se ha acabado. / Martes por la mañana, pierde el gris de lo ordinario. / Empieza quitándote los quehaceres / Y los tremendos pesados. / Reza tus oraciones de la mañana, / Cántate una canción que entusiasme / Y cántatela lo que tardes en volver a casa.

Come, Monday Night: we’re in a state of grace. / Twenty-million boys are caught up in a paper chase / If the weekend promised much / Then it failed to touch / On a single count what I was hoping for / What I was hoping for.

Ven, lunes por la noche: estamos llenos de gracia. / Han pillado a veinte millones de chicos en corre-corre-que-te-pillos / Si se las prometían muy felices / En el fin de semana que no cuajó / Ni una vez en lo que me esperaba yo / En lo que me esperaba yo.

Come, Monday Night: we turn the telly off / To listen to the silence. / Light that comes in from outside, / If you could catch it all / And pin it to your wall, / Then you would sleep much better.

Ven, lunes por la noche, y apagamos la tele / Para hacer caso al silencio. / Esa luz que entra de fuera / Ojalá pudieses cogerla toda / Y clavarla en la pared / Para que durmieras mucho mejor.

Baby you would sleep much better. / Maybe you would sleep much better…

Mi amor, dormirías mucho mejor. / Lo mismo dormías mucho mejor…

(«Come Monday Night», del último trapecismo de Stuart Murdoch, de los Belle & Sebastian, con ese primor al canto y a la caidita de pestañas que es Catherine Ireton. Da gusto ver cómo se siguen desparramando por los sitios más inesperados las perspectivas clásicas.)

SchriftLo principal de la investigación no radica en la certeza de la vida que pasa, tan callando, aunque convenga reflexionar sobre el particular para no perder la perspectiva. El tuétano de la vida investigadora radica, sin duda, en el entusiasmo. El entusiasmo inesperado revive quizás el doble las ganas de investigar. Así, la buena noticia de la publicación castellana de De streek: Theorie van het schrift («El trazo: teoría de la escritura») de Gerrit Noordzij que traía El Llibreter. Lo ha publicado Campgràfic (traducción de Carlos García Aranda, primera de Noordzij al castellano ibérico, según la Agencia Española del ISBN) y, por no aparecer, no aparece ni en su catálogo en línea. Prometen ser 88 páginas de iluminación continua. Así lo parece, por ejemplo, la primera cita que trae a colación El Llibreter:

Los diferentes tipos de escritura, con sus distintas construcciones y trazos diferentes, solo pueden compararse entre sí en función del blanco de la palabra, ya que toda comparación requiere un punto de referencia que permita la comparación de los elementos. El blanco de la palabra es el único componente común a todos los tipos de escritura. Este tipo de referencia es válido tanto para la escritura manual como para la tipografía, para la escritura antigua como para la moderna, así como para la escritura occidental y la de otras culturas. En resumidas cuentas, es válido para la escritura en general.

Me trae recuerdo de un fecundo viaje en tren de Nápoles a Roma (qué curiosa tentación esta: querría haber escrito «a casa en Roma…») y la constatación de una referencia imprescindible para la parte más importante de la tesis: la que hable de las fronteras de la escritura y de sus contornos. Cinco redacciones van ya y ninguna que haya leído Judith. Sospecha cierta de lo bienquisto del tema y de lo enrevesado de la trama.

Volveremos por aquí a Noordzij y a su De streek. Quede una posdata suya, aviso para navegantes:

The [...] sentence confuses writing system with spelling, the regulations that connect symbols of writing with the symbols of a language. Many languages are connected by as many spelling systems to Western writing. Spelling, writing and language are different identifiers. Writing identifies civilisations, language identifies tribes or groups of tribes, spelling identifies administrative authority .

La […] frase confunde sistema de escritura con ortografía, las normas que ligan símbolos de la escritura y símbolos de un idioma. Muchos idiomas se hallan ligados por multitud de sistemas ortográficos a la escritura occidental. Ortografía, escritura e idioma son identificadores distintos. La escritura identifica civilizaciones, el idioma identifica tribus o grupos de tribus, la ortografía identitica la autoridad administrativa.

Gerrit Noordzij, «The meaning of writing» (‘El significado de la escritura’), fecha desconocida.

«Schrift», foto de Michael Bundscherer, 9 de julio de 2009.

«Classical perspective», foto de Red Castle (Carlos), 18 de marzo de 2008.

«Classical perspective», foto de Red Castle (Carlos), 18 de marzo de 2008.

Una lástima que Amenábar se haya gastado todo el dinero que tenía en costureros y carpinteras en lugar de historiadores. Pero era de esperar, supongo.

En el mismo orden de cosas, aunque con distinto guión, qué gusto confirmar que no se pierden las perspectivas clásicas. De unos ridículos vitae (copyright de la expresión de Antonio Giménez) de participantes en una alifara erudita:

No tiene el título de doctor. […] No pertenece a ninguna academia, comité internacional ni consejo asesor. Ha publicado una veintena de libros y un centenar de artículos de archivística, bibliografía, crítica histórica, filología, historia y ciencias de las religiones.

En comparación con la otra que acumula títulos, viajes, estancias, subdirecciones, géneros, ediciones, tesis, coediciones, lirilis, laralas y «resúmenes» de 585 palabras (rigor, parece que lo llaman), proporciona lo anterior («no tiene el título de doctor») una complacida serenidad o un moderado gusto por las perspectivas clásicas.

«Ahora completamente vacía, la Calle del Estudioso, con la Iglesia de Earle Road al fondo, muestra su desolación mientras espera su postrer destino: el buldócer» («Scholar Street, Edge Hill», foto de Russ Oakes, 11 de enero de 2009).

«Ahora completamente vacía, la Calle del Estudioso, con la Iglesia de Earle Road al fondo, muestra su desolación mientras espera su postrer destino: el buldócer» («Scholar Street, Edge Hill», foto de Russ Oakes, 11 de enero de 2009).

Our Voyage having come to an end, I will take a short retrospect of the advantages and disadvantages, the pains and pleasures, of our circumnavigation of the world. If a person asked my advice, before undertaking a long voyage, my answer would depend upon his possessing a decided taste for some branch of knowledge, which could by this means be advanced. No doubt it is a high satisfaction to behold various countries and the many races of mankind, but the pleasures gained at the time do not counterbalance the evils. It is necessary to look forward to a harvest, however distant that may be, when some fruit will be reaped, some good effected. Many of the losses which must be experienced are obvious; such as that of the society of every old friend, and of the sight of those places with which every dearest remembrance is so intimately connected. These losses, however, are at the time partly relieved by the exhaustless delight of anticipating the long wished-for day of return. If, as poets say, life is a dream, I am sure in a voyage these are the visions which best serve to pass away the long night.

Habiendo llegado nuestro viaje a su fin, puedo ahora resumir brevemente las ventajas e inconvenientes, los quebrantos y placeres, de nuestra circunnavegación del mundo. Si alguien me pidiera consejo a la hora de emprender un largo viaje, solo podría responderle si le poseyera una afición profunda por una alguna rama del saber, que fuera aumentada por este medio. Sin duda uno puede sentirse de sobra satisfecho por el mero hecho de contemplar países distintos y las muchas razas de la humanidad, pero estas satisfacciones no contrapesan lo malo, que solo amortigua la necesaria expectativa de que la cosecha futura, por muy lejos que quede, dará algún fruto, que reportará algún bien. De las pérdida que se habrán de vivir, muchas son obvias, como la compañía de todos los viejos amigos o la de tener a la vista los lugares que están ligados a los más queridos recuerdos. Y pese a todo, estas pérdidas se mitigan por el infatigable deleite de anticipar el ansiado día de la vuelta. Si, como dicen los poetas, la vida es un sueño, estoy seguro de que en un viaje, estas son las visiones que mejor ayudan a que pase pronto la larga noche.

Charles Darwin, The Voyage of the Beagle (pongámoslo así por abreviar), cap. 21: «Mauritius to England».

(El viaje no ha acabado…)

טעויות

את חושבת שאני מגיע סוף-סוף, אבל אלה
הם רק צעדים כבדים ראשונים של גשם.

את חושבת שזהו צער חדש, אבל זהו
רק קיר מסויד מימים ימימה.

זהו פיתוי מפותל, את חושבת,
אבל זה רק נחש עשוי ניר-משי.

את חושבת שזו יריה בודדת,
אבל רק רוח טרקה איזו דלת.

את חושבת שזה אני,
אבל זה רק אני.

Errores

Te crees que por fin estoy llegando, pero estos
no son más que los primeros pasos arrastrados de la lluvia.

Te crees que esta es una pena distinta, pero esto
no es más que una pared vuelta a encalar como toda la vida.

Te crees: «Esto es una tentación sin rectas»,
pero esto no es más que una serpiente hecha de papel de seda.

Te crees que este es un solo disparo,
pero no es más que una corriente de aire que da un portazo.

Te crees que este soy yo,
pero este no soy más que yo.

Dan Pagis (1930-1986).

Nunca es tarde si la enmienda es buena. El autor de Sermón no es Nathan Zach, claro, sino Dan Pagis (¿en qué andaría yo pensando?). Por otra parte, y con la disculpa expresa de la curiosa lectora y del atento lector, permítanme señalarles este locus amoenus, de factura espartana y de soluciones de felicidad diversa (igualito que estas mías) pero de empeño loable y esfuerzo notorio.

(Por si fuera necesaria información, conviene apuntar que la segunda persona singular a la que se dirige la voz poética de Dan Pagis en el poema transcrito arriba –«te crees…»– es femenina).

Khalid Mohtaseb, Jonathan Bregel, y Georges Yazbek, «Egypt / Lebanon Montage», 2009 (vía el blog Pensamientos morunos de Laila Hasan Familiar).

דבר אחר כשנגלה הקדוש ברוך הוא ליתן תורה לישראל לא בלשון אחד אמר להם אלא בארבעה לשונות שנאמר ויאמר ה’ מסיני בא זה לשון עברי וזרח משעיר למו זה לשון רומי הופיע מהר פארן זה לשון ערבי ואתה מרבבות קדש זה לשון ארמי.

ספרי דברים פרשת וזאת הברכה פיסקא שמג

Otrosí: cuando se reveló el Santo, bendito sea, para dar la Torá a Israel no se lo dijo en una lengua sino en cuatro, pues queda dicho: «Y dijo: El Señor vino del Sinaí» (esto es lengua hebrea); «y los fulguró desde Seir» (esto es lengua latina); «se manifestó desde el Monte Fāran» (esto es lengua árabe); «y aplegó ta los pueyos del Santo» (esto es lengua aramea).

Sifré (comentario jurisprudencial versículo a versículo) de Deuteronomio, cap. xxxiii, versículo 2 (¿finales del s. iii EC?), edición de Louis Finkelstein, Siphre ad Deuteronomium (H.S. Horovitzii schedis usus cum variis lectionibus et adnotationibus edidit…; Berlín, 1939; reedición Nueva York, Corpus Tannaiticum, pars 3, sectio 3; edición digital del Responsa Project).

(¿Qué habrá sido de la ‘escuelita’ de tarde de las bābāsēt de Sebkhet Séjoumi?)

[377] Centre i perifèria

El nou model d’aprenentatge que es va estenent imparablement a la universitat i arreu requereix dos desplaçaments traumàtics: un desplaçament de la perifèria al centre i un desplaçament del centre a la perifèria. L’aprenent (també el de llengües) es trobava instal·lat fins ara amb molta freqüència en una zona suburbial sense recursos propis, sense serveis, depauperada, improductiva, esperant almoina. La nova conjuntura li exigeix, ara, un desplaçament cap al centre de la ciutat. I el centre de la ciutat és ell mateix: una àrea plena de recursos, de botigues, de serveis, d’oportunitats. Anar de la perifèria al centre d’un mateix, descobrir-se com a autoaprenent, digerir l’opulència possible no és, però, un viatge fàcil: hi ha qui sempre preferirà continuar remenant els contenidors del suburbi. El nou aprenentatge exigeix també un altre moviment: un desplaçament del centre a la perifèria. Un desplaçament molt més difícil, perquè mentre que tots els camins porten al centre, la perifèria és un topant indefinit, perdedor, sense un punt d’arribada unívoc i sense cap atractiu conegut. Aquest és el trajecte que ha iniciat el formador (també el de llengües). Si abans vociferava magistralment instal·lat a la plaça més cèntrica de la ciutat, ara li toca abaixar la veu i batre’s en retirada. ¿Quants formadors sabran trobar el seu lloc a la perifèria, un sentit a un nou paisatge humil? ¿Quants formadors sabran canviar el megàfon, la paraula altiva i segura, pel consell discret a cau d’orella en un ínfim corraló de l’extraradi? ¿Quants formadors sabran entendre que a les informes perifèries el gruix de la professió que els queda és conduir els passants fins a les portes de l’autobús que, amb sort, els pot fer arribar al centre de si mateixos?

Deuteronomio, cap. xxxiii, v. 2 (Códice de Alepo, ca. 930 EC)

Deuteronomio, cap. xxxiii, v. 2 (Códice de Alepo, ca. 930 EC)

[377] Centro y periferia

El nuevo modelo de aprendizaje que se va extendiendo imparablemente en la universidad y en todas partes requiere dos desplazamientos traumáticos: un desplazamiento de la periferia al centro y un desplazamiento del centro a la periferia. El discente (también de lenguas) se hallaba instalado hasta ahora con mucha frecuencia en una zona suburbial sin recursos propios, sin servicios, depauperada, improductiva, esperando limosna. La nueva coyuntura le exige, ahora, un desplazamiento hacia el centro de la ciudad. Y el centro de la ciudad es él mismo: un área llena de recursos, de tiendas, de servicios, de oportunidades. Ir de la periferia al centro de uno mismo, descubrirse como autodiscente, digerir la opulencia posible no es, empero, un viaje fácil: hay quien siempre preferirá seguir revolviendo los contenedores del suburbio. El nuevo autoaprendizaje exige también otro movimiento: un desplazamiento del centro a la periferia. Un desplazamiento mucho mucho más difícil porque, mientras que todos los caminos llevan al centro, la periferia es un contorno indefinido, perdedor, sin un punto de llegada unívoco y sin ningún atractivo conocido. Este es el trayecto que ha iniciado el formador (también el de lenguas). Si antes vociferaba magistralmente instalado en la plaza más céntrica de la ciudad, ahora le toca bajar la voz y batirse en retirada. ¿Cuántos formadores sabran encontrar su lugar en la periferia, un sentido a un nuevo paisaje humilde? ¿Cuántos formadores sabrán cambiar el megáfono, la palabra altiva y segura, por el consejo discreto dicho a ras de suelo en una ínfima calleja del extraradio? ¿Cuántos formadores sabrán entender que en las informes periferias el grueso de la profesión que les queda es conducir a los transeúntes hasta las puertas del autobús que, con suerte, los podrá hacer llegar al centro de ellos mismos?

Enric Serra i Casals, Aprendre llengües, 16 de octubre de 2009.

«Inscripció bilingüe (llatí-púnic) del sponsor, teatre de Lepcis Magna», foto de Sebastià Giralt, 20 de agosto de 2007.

«Inscripció bilingüe (llatí-púnic) del sponsor, teatre de Lepcis Magna», foto de Sebastià Giralt, 20 de agosto de 2007.

Los alumnos llegados de otros países no tendrán que aprender español

Los alumnos que se incorporen al sistema educativo español procedentes de otros países no tendrán la obligación de examinarse de español. Podrán aprender, si lo desean, la lengua castellana, pero sin obligación de examinarse. El Ministerio de Educación recupera así las exenciones de español que el anterior ministro, Antonio Campos, del Partido Popular (PP), prácticamente eliminó.

El currículo de la enseñanza obligatoria, aprobado durante el mandato de Campos, atornillaba las posibles exenciones hasta reducirlas a la mínima expresión. Dicho texto establece que la exención podrá ser de un curso, pero, si el alumno sigue escolarizado, tras un periodo de dos años debe incorporarse al mismo ritmo de práctica del español de sus compañeros. La actual ministra, la socialista Isabel Celaá, va a cambiar esa situación sin dilaciones. Su equipo ya trabaja en la modificación del decreto del currículo escolar.

«Con el sistema Campos», explica la ministra a EL PAÍS, «los alumnos que procedían de otros países y entraban en el sistema educativo español, por ejemplo en primero de Bachillerato, se hallaban con que al curso siguiente debían examinarse de Selectividad con el español incluido, como si hubieran tenido todo su itinerario escolar con la lengua castellana». «Es una sinrazón que cualquiera que lleve a los tribunales lo gana», afirma.

Clases sin examen

«Israel (Arabic) xxxx Palestine (Hebrew)», foto de Lisa Goldman, 9 de junio de 2007.

«Israel (Arabic) xxxx Palestine (Hebrew)», foto de Lisa Goldman, 9 de junio de 2007.

Para modificar el decreto se abren dos opciones. Por un lado, suprimir directamente el artículo que habla de las exenciones y volver a la legislación de 1983, que viene a decir que los alumnos que han iniciado sus estudios fuera de España podrán ser eximidos de la enseñanza y evaluación del español.

Celaá no va a tomar ese camino: «Mi intención es abrir una nueva vía, que permita que los alumnos puedan ser eximidos de la enseñanza o de la evaluación. Es decir, puede que un niño entre en primaria y, aunque proceda de otro país, tenga capacidad de ponerse al día. O puede ocurrir que no se ponga al día. Entonces se le exime de la evaluación: podrá dar clases e ir aprendiendo, pero sin la presión de ser evaluado».

El decreto de la etapa Campos ha generado un colectivo de damnificados a los que hay que dar una solución rápida. «Hay gente de primero de Bachillerato a la que se les ha aplicado el decreto; debemos disponer medidas para que el año que viene no tengan la Selectividad con los requerimientos de español», abunda Celaá. «Nadie va a ser evaluado injustamente».

El Universal, 14 de agosto de 2009

«Bilingualism», foto de GiulioZu, 27 de agosto de 2005.

«Bilingualism», foto de GiulioZu, 27 de agosto de 2005.

En el guión original, al contrario de lo que explica la Ministra (regional, autonómica: sailburua) en ese mismo guión no tridimensional, si uno va a los tribunales con este guión que les propongo yo, pierde. Y pierde en igualdad de sinrazones, sea el desatino de naturaleza euskaldún o hispanófona. Y pierde por una evidencia tan constitucional como descabellada:

Artículo 3.1 del Título preliminar de la Constitución española de 1978:

El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

Que contradice en letra y espíritu al siguiente artículo (3.2):

Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

Y que se despiporra a mandíbula batiente del siguiente (3.3):

La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

aunque continúa una tradición tan antigua como, al parecer, cívica:

El castellano es el idioma oficial de la República.

Todo español tiene obligación de saberlo y derecho de usarlo, sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconozcan a las lenguas de las provincias o regiones.

Salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional.

Constitución de la Segunda República Española, aprobada el 9 de diciembre de 1931, artículo 4.

Para buscar bilingüismo institucionalmente protegido por las Administraciones españolas de forma activa hay que irse… a Estados Unidos.

«Welsh / English Bilingual sign», foto de Humain, 2 de abril de 2006.

«Welsh / English Bilingual sign», foto de Humain, 2 de abril de 2006.

סתירה (/stirá/), de la raíz hebrea s.t.r., que vale en hebreo israelí lo que en español se llama ‘etopeya’, del griego ἠθοποιΐα.

«Tel Aviv Rotchild Boulvard», foto de Ilan, 20 de julio de 2006.

«Tel Aviv Rotchild Boulvard», foto de Ilan, 20 de julio de 2006.

Nunca la he oído alzar la voz y ya va para unos años que nos conocemos. Es tan educada, tan cortés, tan gentil, tan deferente; tan políglota, tan abierta de espíritu, tan viajada y recorrida; tan discreta, tan moderada, tan prudente, tan cuerda y tan sensata; tan discurrente, tan lógica, tan razonable y bienhumorada; tan pulcra, tan nítida y de un recato tan poco pudibundo, que casi diría uno que no pareciera israelí.

Y sin embargo, bien que lo es.

«Enquanto o mar inaugura
Um verde novinho em folha,
Argumentar com doçura
Com uma cachaça de rolha…»

En cuanto el mar inaugura
Un verde en rama nuevito,
Argumentar con dulzura
Dando sorbos del cachito…

«La llamaron 'Amada de Dios'».

«La llamaron 'Amada de Dios'».

No será porque no haya satisfacciones. Últimamente, de rebote, he sabido de alguien que se dedica en Londres a la tipografía hebrea de Guillaume Le Be (hay que ver a lo que se dedica la gente. No lo digan por ahí, pero parece que incluso hay un desubstanciado que gasta horas perdidas en un tal Alfonso de Zamora). El desafío me parece, visto desde lejos y con la ignorancia que tengo de muchas cosas de la tipografía del postincunable (bellamente dicho en italiano cinquecentina), «de talla», utilizando un galicismo bastante eufónico. Y todo (que yo haya llegado a saber de tal tesis en curso) por la difusión que he procurado hacer del final de un simpático lío en el que ando metido desde hace unos meses y que tendrá conclusión, esperemos que feliz, en París a mediados de noviembre. Los caminos inescrutables del «mira esto que me ha llegado; creo que te interesará» le hicieron sabedor de nuestra convocatoria parisina y allí estará (Eurostar volente). Y yo me alegro. Con este guillaumelebeólogo ya he intercambiado un par de iméiles (primero en su francés de quitarse el chapó; luego en su inglés de nativo y en el mío de andar en pantuflas pijas por casa). Me ha hecho saber, por ejemplo, que el tablón de anuncios virtual del History of the Book, de factura oxoniense, está perfectamente activo, lo cual es muy de agradecer (que me lo hiciera saber y que la actividad del HoBo prosiga). Espero con mucha curiosidad los resultados que tenga que ofrecer de su tesis en curso, como de otra, sobre la Biblia Regia o de Amberes («regia» por Felipe II y «de Amberes» por su lugar de impresión) que se está haciendo en la aireada ciudad de Chicago. Al hilo de esto, debo a su autor (y lector que sigue subscrito a estas cosillas alfonsinas) una respuesta desde hace más meses que mi vergüenza me permite admitir. Espero que todo llegue, también yo a un conocimiento suficientemente avanzado del neerlandés, en que está escrito su artículo –que me hizo llegar– sobre manuscritos hebreos en el Museo Plantin de Amberes, y sobre el que llevo queriendo hacerle un par de comentarios (en realidad, preguntas) tantos meses como él (criatura) lleva esperando respuesta.

Ya digo que hay muchas cosas de las que estar satisfecho. También de rebote y por una mención del mismo evento parisino en el que ando capuzado, desde Jerusalén me llega la alegría del recíproco interés por nuestras cosas (los manuscritos hebreos, en este caso) de un bloguero al que sigo desde hace mucho tiempo, casi desde el principio de su blog, que coincidió con el principio de mis cuitas zamorescas. Después de un par de iméiles de cortesía interesada y empática («Pues yo hago esto y estotro…» «¡Ah! Pues yo me dedico a esto de más allá…»), me hizo llegar una pregunta de lecturas: ¿de un ductus >mqnjy< (מקנגי), patronímico o gentilicio de un Moisés rabino, jurisprudente y algo oscuro, quizá de la Corona de Aragón del siglo xiv, se había de leer «mi-Qanji»? Al principio no sabía qué decirle. Luego sí: ¡Ya lo tengo, ya lo tengo! ¿Cómo habría podido saberlo sin una noche inolvidable –hubo unas cuantas– en «uno slargo de Via dell’arco de’ Tolomei»? ¡No, no! (habría escrito con entusiasmo poco pudoroso de mediterráneo algo reprimido): no hay que leerlo «mi-Qanji». Hay que leerlo «Meghnagi» (o cualquiera de las variantes ortográficas de este apellido que yo sé sefardí, libio y romano).

Si de satisfacciones hablamos (que hablamos), quizá la mayor, con mucha diferencia de las otras, venga de un callizo romano (el de Pietra Papa): sin una de sus residentes, como dijo el otro una vez, nada de esto podría haber sido posible. Ni el eje Móstoles-San Sebastián de los Reyes ni el Valencia-Barcelona-Móstoles, que andaba últimamente ocupado en dos discusiones tan sesudas como entretenidas que podríamos resumir en dos preguntas: «¿Es verdad que catalanes, mallorquines y valencianos tuvieron prohibida la entrada en la América colonial de la Monarquía Hispánica hasta el siglo xviii?» y «¿Cuál es el origen y significado de ‘alcubla’?». Sobre la primera pregunta, véase ahora, que lo hemos ido adivinando, la siguiente monografía: Ramon Pinya i Homs, La debatuda exclusió catalano-aragonesa de la conquesta, Barcelona, Generalitat de Catalunya, Comissió Amèrica i Catalunya, 1992. Sobre la segunda: en esas estamos, a ver si los delucidamos.

Viene todo este apunte al hilo de refilón de otro intento de agarrada dialéctica con un colistero insistente hasta la obcecación, en una mezcla tirando a odiosa de suficiencia y complejo de superioridad, en el seno de una lista de lengua catalana que frecuento cuando puedo y con amor estricto por las culturas que vehicula la lengua catalana y por algunas personas que conforman esas culturas, más que por la manía esencialista que parece revolotear, como buitre famélico, alrededor de cualquier discusión sobre los casos y las cosas del catalán, casi tanto como Hitler y sus apriorismos reductores se tiran en picado en cuanto se habla de judíos, y no digo nada si la cosa afecta al Estado de Israel. Ya voy viendo que lo del colistero no tiene remedio y que el remedio único que se le ocurre a mi pobre magín es no buscarle los tres pies a su gato ni las tres cartas a sus mañas de trilero ilerdo-romano. Afortunadamente pude comprobar hace un tiempo, de forma fehaciente, que no soy el único al que le dan como mínimo repelús las mañas de educado matón de barrio, que este colistero comediccionarios (mútilo, a fe mía, de la bella vanguardia artística a la que da forma Javier Arce, otro comedor de diccionarios) emplea en la tertulia virtual que compartimos. Aire, paciencia y un cierto alejamiento, tan virtual como real por una sucesión de viajes, redacciones y obligaciones de ambición retribuida económicamente, supongo que me dejarán con la distancia cheli que conviene al caso («¿A mí? A mí esto me resbala…»).

«Elogio del horizonte/Eloxu'l Finxu/El váter de King Kong» (Gijón, Asturias), foto de Cornava, 14 de octubre de 2005.

«Elogio del horizonte/Eloxu'l Finxu/El váter de King Kong» (Gijón, Asturias), foto de Cornava, 14 de octubre de 2005.

La distancia que debería darse con los males (autoinfligidos) del que llaman mundo académico (aunque por el tamaño y por su medianía lozana de hechuras satisfechas, no debería pasar de «mundillo») no debería ser menor, claro, pero me temo que me toca más de cerca. Alguna vez lo he contado: una de mis experiencias iniciáticas fue asistir de callado y acongojado público a la primera tesis (en una sala de la Vieja Sorbona decrépita a trozos) de las varias a las que luego he ido asistiendo en Francia. Esa primera tesis versaba sobre el divertido tema «La soberanía en discusión en el siglo xvii temprano: políticas galicanas, eclesiología y teología del poder. Para una panorámica de las libertades de la Iglesia Galicana». Macanudo, dirán ustedes, y no me extraña. Algún latín hace falta para semejante empresa doctoral, comprenderán ustedes. Como testimonio personal de quien ha visitado en alguna ocasión la casa del entonces doctorando, tener en casa varias ediciones originales del Seiscientos y del Setecientos de los Padres de la Iglesia permite colegir que el propietario de semejante biblioteca (había más biblioteca que metros cuadrados que la acogieran) andaba tan ducho en el latín que le hiciera falta como yo en el español de Móstoles que me ha tocado en suerte como lengua materna. ¿Saben ustedes cuál fue la primera pregunta (con bala) del presidente del tribunal de tesis? «Aprecio por las traducciones que hace en su tesis que su conocimiento del latín es mediocre…»

El tal presidente del tribunal de tesis era, por cierto, francés domiciliado en Italia y algo debía saber por esa sola condición de intentar enseñorearse, con éxito o no, de lenguas que no son la propia (y, no pocas veces, de la propia). Lo más divertido (porque semejantes salidas de pata banco de intención alevosa y fundamento seguro en un trauma infantil que aún debía durar) llegó cuando la codirectora italiana de la tesis, que por deferencia del reglamento francés de defensa de las tesis era miembro nata del tribunal, se puso a peroratar, llegado su turno de palabra… ¡contra la tesis que había codirigido y cuyo informe preliminar y aprobatorio había ella redactado y firmado! ¿Saben qué nota coronó la meritoria aventura doctoral de este amigo mío (bastante galicano)? Sobresaliente cum laude. O très honorable avec les félicitations du jury, dicho al gabacho modo. Pura hipocresía babosa, pues, la de ambos miembros del tribunal.

Luego se sucedieron casos parecidos, «monótonos y prolijos» como decía el poema de Gerardo Diego. El grado más alto de deturpación del recto ejercicio que debería suponer la defensa de una tesis lo vi en Tony Lévy, codirector que fue, y miembro por tanto del tribunal de tesis, de Ilana Wartenberg. Algún paisano mío de la periferia de Madrid, de modos más expeditivos y menos mirados que los míos, le hubiera arreglado el cuerpo y la poca vergüenza con un par de buenos bofetones aplicados a sus hechuras físicas y su mediocridad humana de tirillas desvergonzado, soberbio ejemplar de comecirios académico de manual de sofista de tres al cuarto, al acabar su revisión, tan asombrosa como malintencionada, de los talentos de Ilana y de los méritos de su trabajo. Yo no le hubiera dado –ni le di– lo que mi hipotético paisano de Zona Sur de Madrid le habría arreado, probablemente porque la frecuentación de académicos me tiene acanijada la propensión al exabrupto.

La conjunción de poder simbólico que a los mandarines de la cultura y de la academia otorga la sociedad y su cúmulo nada despreciable de complejos vergonzantes convierte a la tribu de los académicos en una temible cofradía antropófaga. Últimamente me han llegado noticias de personas bien cercanas que andan enfangadas en tratamientos psicológicos por causas principalmente achacables a su devoción por la causa de las letras, del pasado y de su investigación. Por supuesto, algo vendría de antiguo, claro, en cada uno de esos casos individuales, como porquetodos vamos llevando capas de costras de cuando la vida y sus ejecutores han intentado machacarnos, afortunadamente con diverso éxito y bastante fracaso de tan aviesas intenciones. Pero en esos varios casos que ahora recuento sin contarlos, las trapacerías del pasilleo y sus tahúres son causa directa e interesada de los males del espíritu de esos que tan cercanos y queridos me son. Y eso es inaceptable.

Ya les tendré advertido a los participen al en el tribunal que juzgue los méritos de mi tesis doctoral zamoresca (si juzgaran los talentos de su autor acabarían rápido, porque hay pocos), sobre todo a los educados en las añagazas de los usos universitarios franceses: no me vengan a buscar que me encontrarán. Luego no digan que no les he avisado.

Y aún querrán justificar que en Cimadevilla impartan algarabía queriendo hacernos creer en lo lucido de su estirpe y no en los ya antiguos chalaneos de su maestrescuela.

A todos nos llegará la Gran Enemiga con sus peores artes. No cejemos en ir haciendo algo de un cariñoso ridículo hasta entonces, en festejar lo que somos y también a lo que no llegamos, en complacernos en la alegría y en sabernos imprevistamente satisfechos de los azares de los encuentros. En suma: echémonos unos bailes y que nuestros deudos nos festejen, cuando toque, echándoselos también.

Sursum corda.

Actualización: Puesto el título (anda qué…) y arregladas un par de idas de olla sintácticas.

Suele aparecer el viejo Miguel por aquí de vez en cuando:

Sí, que no siempre se está en los templos, no siempre se ocupan los oratorios, no siempre se asiste a los negocios, por calificados que sean. Horas hay de recreación, donde el afligido espíritu descanse. Para este efeto se plantan las alamedas, se buscan las fuentes, se allanan las cuestas y se cultivan con curiosidad los jardines. Una cosa me atreveré a decirte: que si por algún modo alcanzara que la lección destas novelas pudiera inducir a quien las leyera a algún mal deseo o pensamiento, antes me cortara la mano con que las escribí que sacarlas en público. Mi edad no está ya para burlarse con la otra vida, que al cincuenta y cinco de los años gano por nueve más y por la mano.

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Hoy va de templos (gracias a los dos fantásticos de las Curious Expeditions). Como a los templos de verdad, conviene no tomárselos muy en serio. Se lo digo yo, que alguna frecuentación tengo. De los que ahí salen, en la Angelica de Roma; en la del Convento de Mafra (Portugal); en la de la Real Academia Española (Madrid); en la Nacional de Francia (París); en la del Duque de Humphrey de la Bodleiana oxoniense; en la museificada vieja sala de lectura del Museo Británico; la Casanatense (ese sindiós) de Roma; la Chetham’s mancuniana y su aire de novela negra medieval; en el sueño abrasado de la del Escorial; en la del Queen’s (que no Queens’) de Oxford; la General e Histórica de la Universidad de Salamanca (aunque en la verdadera sala de lectura actual); la imposible de la Sorbona (central) en París; la Wren del Trinity de Cambridge; la Medicea-Laurenziana de Florencia (a la carrera); la John Rylands de mi alma mater mancuniana.

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Estas, las que haya visto. Pero contemplar porque haya leído, algunas menos.

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En cualquier caso, uno no puede dejar de tener, claro, sus preferencias:

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ADZ Madrid 06 DET(foto de Álex Casero, junio de 2009)

Pues nada, ya ven, aquí, entre unas cosas:

É de manhã / É de madrugada, é de manhã. / Não sei mais de nada, é de manhã: / Vou ver meu amor
É de manhã: / vou ver minha amada, é de manhã. / Flor da madrugada, é de manhã. / Vou ver minha flor.
Vou pela estrada / E cada estrela é uma flor
Mas a flor amada é mais que a madrugada / E foi por ela que o galo cocorocô.

Por la mañana / de madrugada, por la mañana. / No sé más nada, por la mañana: / Voy a ver a mi amor. / Por la mañana: voy donde mi amada, por la mañana. / Flor de madrugada, por la mañana. / Voy a ver a mi flor.
Por la carretera voy / Y cada estrella es una flor.
Pero la flor amada es más que la madrugada / Y por ella fue que el gallo cantó.

(Maria Bethânia, con Vinícius de Moraes –que presenta–, cantando a su hermano Caetano Veloso, en La Fusa de Capital Federal, allá en 1970.)

y otras.

«El extranjero» (fragmento), foto de Una cierta mirada, 10 de enero de 2009.

«El extranjero» (fragmento), foto de Una cierta mirada, 10 de enero de 2009.

«Contra o mundo há-de ser, que nos rejeita,
Culpados de inventar a liberdade.»

J. Saramago, «Julieta a Romeu», Os poemas possíveis (1699, 1982).i

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É certo que os cristãos-novos, descendentes do sangue hebreu, não pedem nem pretendem perdão geral, porque o perdão é remédio para culpados, e eles querem só remédio para inocentes; e assim suplicam e só requerem que o Sumo Pontífice ouça as claríssimas razões dos gravames que apresentaram, e os mande examinar juntamente com todas as razoes em contrário, papéis e requerimentos do Santo Ofício de Portugal, e que, depois de ouvidas ambas as partes, julgue Sua Santidade o que for mais conveniente à Fé e à justiça, e aplique remédio eficaz para que em Portugal padeçam os culpables, sem gravame dos inocentes; sejam queimados os judeus e os hereges, mas estejam seguros os católicos; castigue-se o crime do judaísmo, mas não se faça crime do sangue; escolha-se o trigo, e abrase-se a cizânia. E quem negará ser tal requerimento justíssimo?

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Cierto es que los cristianos nuevos, descendientes de la sangre hebrea, no piden ni pretenden perdón general, porque el perdón es remedio de culpables y ellos solo quieren remedio de inocentes. Y así suplican y solo requieren que el Sumo Pontífice oiga las clarísimas razones de las vejaciones que presentaron, y los mande examinar junto con todas las razones que las contradigan, papeles y requerimientos del Santo Oficio de Portugal, y que, oídas ambas partes, juzgue Su Santidad lo que más conveniente fuera para la fe y la justica, y ponga remedio eficaz para que en Portugal padezcan los culpables, sin desdoro de inocentes. Que se queme a los judíos y los herejes, pero que estén seguros los católicos. Que se castigue el crimen de judaísmo pero que no se haga crimen de la sangre. Que se escoja el trigo y que se abrase la cizaña. ¿Y quién habrá de negar que tal requerimiento sea justísimo?

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¿Padre António Vieira? (1608-1697), Desengano católico sobre a causa da gente de nação hebreia (¿1674?).

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Me parece: que bien está escribir la historia del antisemitismo. Y no: los árabes pueden ser antisemitas aunque ‘sean’ semitas. El antisemitismo es el antijudaísmo que, según épocas históricas, es provocado censurablemente por odio religioso, por preocupante odio genealógico o, finalmente, por grave odio biológico de fundamentación racista y ambición genocida. Y a fe que se cumplió tal ambición.

No se me líen ustedes con nominalismos de barraca de feria o de foro de internet de tres al cuarto. Antisemitismo se refiere a los judíos, exclusivamente. Es una invención cientifista del siglo xix (como tantas otras desgracias). De la misma escuela, aunque con intención opuesta y casi por reacción a los ‘antisemitas’ primigenios, por la que las comunidades judías de Europa se empezaron a llamar ‘israelitas’ en el mismo siglo xix. Los árabes son tan semitas como yo hispanorromano. Más o menos igual. Y la pregunta «¿qué somos los españoles?» tiene tela. Pero la de «¿qué son los árabes (y qué es ser árabe)?» la tiene bastante más y sin embargo se pregunta bastante menos. Y no se me preocupen: los odios dirigidos a árabes y musulmanes tienen entidad y etiqueta propia. Maurofobia, arabofobia e islamofobia. Será por etiquetas…

Más discreta ha sido la historia del filosemitismo (o sea, de la judeofilia). Y bien está a veces inquietarse, que no es que la judeofilia se cometa con alevosía menor que la del antisemitismo.

Pero yo, qué quieren que les diga, de lo que de verdad tengo ganas y no tengo de donde echar mano de momento (y lo que te rondaré morena), es de leer la Historia universal de la indiferencia. Será por fuentes…

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«Zarabanda» de la suite de clavicémbalo en re menor (n.º de catálogo HWV 437) de Georg Friedrich Händel (1703-1706).

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i‘Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza, / culpados de inventar la libertad.’

Foto de Álex Casero, 6 de octubre de 2009.

Foto de Álex Casero, 6 de octubre de 2009.

Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma

Este pichón del Turia que te mando,
de dulces ojos y de blanca pluma,
sobre laurel de Grecia vierte y suma
llama lenta de amor do estoy parando.
Su cándida virtud, su cuello blando,
en limo doble de caliente espuma,
con un temblor de escarcha, perla y bruma
la ausencia de tu boca está marcando.
Pasa la mano sobre su blancura
y verás qué nevada melodía
esparce en copos sobre tu hermosura.
Así mi corazón de noche y día,
preso en la cárcel del amor oscura,
llora sin verte su melancolía.

Federico García Lorca, Sonetos del amor oscuro (1936).

Para N., N. y F., en su país de Italia.

«Ieri sera, uscendo per una passeggiata, ho visto nella crepa di un muro una lucciola.»
Ayer por la tarde, cuando salí a dar un paseo, he visto una luciérnaga en la grieta de una tapia.
Leonardo Sciascia, L’affaire Moro (1978).

«Fabrizio Clerici, 'Autorittrato, 1945», foto de Aron Mendez, 19 de julio de 2009.

«Fabrizio Clerici, 'Autorittrato, 1945», foto de Aron Mendez, 19 de julio de 2009.

Con cierta regularidad, la ciudadanía debe ponerse a recorrer la propia ciudad de la manera más efectiva: perdiéndose. Deberá abstraerse del cambio de línea por estar leyendo un libro (un libro del revés, que empieza en la derecha y acaba en la izquierda o quizá que cuenta primero el futuro para rematar su argumento en el pasado) y tener que bajarse a las voleras en San Bernardo (cuando tenía que haber hecho trasbordo en Ópera, aunque no sabe muy bien por qué, ahora que cae en la cuenta). Allegarse hasta Alonso Martínez con la justificada sospecha de que no podrá estar a la hora en Ciudad Lineal para seguir a Canillejas (y se equivoca: vuela, a veces vuela) y, con las panorámicas de la eterna obra incivil que es esta ciudad más suya que ninguna, intentar adivinar dónde recala el autobús que le llevará a un Barajas donde, por primera vez, llegará para no irse. Aprendido el autobús a Canillejas, volverá cumplida la despedida aeroportuaria para ver si es verdad que desde esa zona de guerra (la decencia cívica contra la alegría presupuestaria de todas nuestras administraciones –crimen de leso erario público–; por ejemplo, he ahí una buena guerra) hay algún autobús que sea artífice de la prístina transformación que busca: transformar la ignorancia de la propia ciudad (tan ancha y tan ajena como un mundo cualquiera) en un reconocimiento que, sin hacernos mejores, nos haga más ciertos. Y lo encontrará. El autobús, no necesariamente el reconocimiento. De Canillejas, pues, adonde la calle de Alcalá se confunde casi con el extraradio. Un paso fugaz por el Invernadero de las Ciencias sito en Albasanz de donde se cobra un buen botín: Les Traditions de l’hébreu des communautes juives du sud-ouest de la France –tomo primero–, realmente en hebreo israelí pero al gálico modo van más rápidos los dedos dactilógrafos; L’Hébreu au temps de la Renaissance –viejo conocido; tomo políglota con cierta mayoría francófona–; Hebrew through the Ages: In memory of Shoshanna Bahat, de estricta observancia israelófona que los autores llamarían seguramente hebreófona.

Marcha (otro autobús, hasta el Retiro) para desenvolver toda una aventura tan cívica como literaria. En una ciudad no tan lejana, se hacen en cierta librería unos paquetes tan dignos de elogio (con modesto papel de color acartonado y mucha maña) que no merecen otra cosa que ser fotografiados. Se le ocurre fugazmente, no siendo él fotógrafo (el ciudadano correcaminos no sabe muy bien lo que es: por eso pregunta, inquiere, barrunta, solicita –como el amor a la palma–, no tanto por saber lo que él sea sino porque lo que sí sabe es que son los demás, cuáles sus destrezas, cuántas –innúmeras– sus cortesías); no siendo él fotógrafo (decíamos) se le ocurre cómo sería fotografiar al fotógrafo. ¿Se parecerá acaso a escribir al escriba? Pide que le fotografíen el libro envuelto con tanto brío de mano experta como enviado con amor cierto («distintas son las hablas y distintos los hombres, &c.»). A la fotografía (que ya llegará: la vida apremia y las facturas la persiguen; eso tiene la independencia: siempre se paga. A primeros de mes, concretamente); a la fotografía (decíamos) no le falta menos amor que al envío. Luego, pero será bien luego, el ciudadano que empieza a encontrarse encontrará una luciérnaga en el libro. Pero será luego.
Ahora recorre un par de calles: le verías bajar entre señoras, señoronas, señoritas. Carne del Hernani que hace esquina no muy lejos. Al final del recorrido, bifronte y anticuario, el complejo donde, de cada lado (Serrano y Recoletos) se guarda la presunta memoria de la nación: se reconstruye, se vilipendia a veces, se difumina a ciencia cierta o mentirosa. Del lado de Recoletos, en la presunta Sala Hipóstila (tantas cosas presuntas en esta casa encantada: la memoria de los libros, por ejemplo. ¿Y la memoria de los lectores?) se alinean, con pies de foto de ciencia discreta nomás, las memorias (¿la memoria?) de los judíos españoles, en este caso sin disputas teológicas, pues español es todo aquel que vive y trabaja en España (y si no lo es debería serlo) y los que salen en las fotos son esos españoles de confesión judía (pues así se confiesan en estas fotos, cuya razón de estar juntas es precisamente el judaísmo de sus protagonistas). Es una formación profesional y muy personal. El ciudadano, que se pensaba a punto de encontrarse, casi vuelve a perderse.

Es una foto fechada con imprecisión impropia en 1950 y ubicada, con la misma imprecisión, en el Larache aún protegido por España. El aula es «moderna» (supone el ciudadano que esa sería la forma de describirla en su momento). Todos los presentes, posibles docentes, seguros discentes, todos con blusón de escolar de la época (ventanas amplias y luminosas a la derecha de la composición) estarían dando clase de hebreo. De hebreo moderno. En sus pupitres, los niños aprenderían los distintos poseedores de una pera (quizá la forma del posesivo; quizá los tiempos del imperativo de «decir» con partículas ya entonces arcaicas de cortesía verbal). Cree el ciudano que ve, en los protagonistas de la historieta en esa pizarra, quizá de la Escuela «Yehuda Haleví» del Larache de los años 50, época aún del Protectorado Español, sombreros Témbel pero seguro que es pura formación profesional (que está a dos letras tan solo de la deformación). Al lado izquierdo de la pizarra, se habla de los «pantalones»: eso y la partícula de genitivo no hace esta clase de hebreo para niños judíos del Protectorado Español una lección muy talmúdica. Encima, fácilmente reconocible, una fotografía enmarcada del dictador Franco con uniforme del ejército colonial español.
En un primer momento, se le pasa al ciudadano el detalle: no tiene costumbre de según qué aljamiados. Pero ahora sí, y lo lee:

ארריבה איספאניא
ויוה פראנקו

Con su ויוה vocalizado. Lo demás, ni falta hace: «Arriba España. Viva Franco».
No puede volverse a casa uno tranquilo.

I had to argue with this girl and some security guard because I wanted to take a photo of that elevator which looked more like an aquarium with those people stuck in it. I couldn’t get the frame I wanted to and this is all I have.
They kept babbling about “droit à l’image” and then when I accidentally ‘tutoyer’ the guard during the boring discussion in french, the “tu” became his primal concern which left me no choice but to leave with an exclamation: “connard!“.

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Tuve que discutir con esta chica y con unos guardas de seguridad porque quería sacar una foto del ascensor que más parecía un acuario con tanta gente metida dentro. No pude sacarla con el encuadre que quería y esto es lo que me salió.

No pararon de decir chorradas sobre el «droit à l’image» ['derecho a la propia imagen'] y entonces, cuando tuteé por accidente al guarda en mitad de ese rollo de discusión en francés, el «tú» se volvió el problema principal, por lo que solo pude irme diciéndole en voz alta «¡gilipollas!».

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Me contaron que David Nirenberg, que fue uno de los ponentes principales y abrió el congreso «Convivencia: Representations, knowledge and identities», no pudo por menos que hacer notar antes de dar su ponencia que le extrañaba que en un congreso de «convivencia» que se celebraba en Madrid (quizá dijera en España) no se le permitiera hablar en español (que era al parecer la lengua en que había preparado de primeras su ponencia). De paso, yo me enteré de que el español como de nativo de Nirenberg (hablado y escrito) lo era porque, efectivamente, Nirenberg es nativo: sus padres lo criaron en argentino en los Estados Unidos.

Al parecer es últimamente costumbre del CSIC: igualación por arriba. Ahora no es que haya que preocuparse de que se usen en sus actos científicos cualquier lengua española distinta del castellano. Ahora hay que preocuparse por el castellano. «Taza y media», parece que es el término técnico.

Mariano Rajoy, español de nación gallega, conoce (coñece) la primera persona del indicativo del verbo gallego (y portugués) ‘coñecer’: coñezo. Curiosamente, solo utiliza ese verbo (y esa persona) del ingente vocabulario y la entretenida morfología de la lengua gallega (imagínense: conjugan los infinitivos. El verbo haber puede llevar dativos éticos. La repanocha morfo-sintáctica). Y solo lo usa con portugueses. Nunca con la TVG, por ejemplo. En público, al menos. Timidez, hay quien lo llama. Hipocresía identitaria, lo llaman otros. Sano bilingüismo, hay quien lo propugna. Todo esto no deja de ser rasgo de interés en quien fue elegido, en 1981, diputado del Parlamento de Galicia; entre 1982 y 1983, Director Xeral de Relacións Institucionais de la Xunta de Galicia; de 1983 a 1986, concelleiro del Concello de Pontevedra; de 1986 a 1991, presidente de la Deputación Provincial de Pontevedra; entre 1986 y 1987, vicepresidente de la Xunta de Galicia; y, hasta 1991, Secretario Xeral del Partido Popular de Galicia. Luego no es que se fuera muy lejos, porque quedó bastantes años de diputado en el Congreso por Pontevedra. Debe de tratarse de un caso parecido a Rita Barberá Nolla, afectada también de un curioso síndrome de afasia institucional, bilingüismo sentimental y monolingüismo (castellano) de observancia estricta. Es lo que tienen las cosas serias de verdad: que son estrictas.

Identidades lingüísticas confusas:

Como acabamos de ouvir, não em português mas em espanhol, a pesar do senhor dizer que vive em Portugal há mais de vinte anos…

Como acabamos de oír, no en portugués sino en español, pese a que este caballero dice que lleva 20 años viviendo en Portugal…

Jornal 2 del segundo canal de la RTP, 4 de marzo de 2008.

Y el buen senhor que lo que quería era hablar portugués, lo morfologizó como gallego, lo expresó como portuñol y acabó interferido por el español. Aljuba (rota). El mundo está lleno de artistas incomprendidos.

Fenómeno musical en catalán: Manel es el grupo revelación barcelonés del año – Su legión de ‘fans’ traspasa frontera

Luis Hidalgo, El País, 30 de septiembre de 2009.

En un segundo subtítulo que no aparece en la edición en internet, se dice: «Pese a la barrera del idioma, su legión de fans trapasa fronteras» (vía Homo sapiens de Miquel Riera)

¿La barrera del idioma? ¿La misma de Dover, los primeros Tam Tam Go, Blur, Oasis? ¿La barrera del idioma que usaban los Negu Gorriak? ¿No será que «barrera» rima con «afasia» o con «prejuicios adquiridos» o con «complacencia monolingüe» o «mira, tú, qué curiosos los indígenas estos; y el caso es que no se les da mal lo de las guitarritas…»?

“¿Usted habla gallego porque quiere o porque se lo imponen?”, le preguntó en fecha tan remota como el pasado lunes un taxista a un amigo mío, un artista muy conocido. Cuando el cliente le contestó que lo hacía voluntariamente, el chófer concluyó: “Entonces es galleguista”. Usar el idioma propio de Galicia es ideológico. Usar el otro, no. Ser sorprendido hablándole por la calle en gallego a un niño pequeño suscita en algunos viandantes miradas tan reprobatorias como si, en lugar de emplear la lengua de sus ancestros, se le fuese azotando con una vara. En una actividad extraescolar he visto como un padre se dirigía a sus hijas cambiando de idioma según el volumen (en bajo en gallego, en alto en castellano). La situación es tan de libro que, como no podía ser de otra forma, afecta más a las mujeres.

Xosé Manuel Pereiro, «Sobrevivir en gallego», El País, suplemento de Galicia, 24 de septiembre de 2009 (Nótese que un artículo de un periodista con nombre en gallego, publicado en el suplemento de Galicia de un periódico de ámbito español, que trata de Galicia y de su idioma, está publicado en castellano).

Si se pudiera hacer traducción a valenciano de la calle, esto de [«Si habla usted en gallego...], entonces es galleguista», se diría que «los del Bloc [Nacionalista Valencià] son ‘els del valencià’ (‘los del valenciano’)». Por antonomasia. Ni el Partit Popular de la Comunitat Valenciana (creyente en la lengua valenciana, pero no practicante), ni el Partit Socialista del País Valencià (pais[ano] pero poco urbano) ni Esquerra Unida del País Valencià (social y políticamente etérea).

Curiosamente, los sucesivos ministros de Cultura-&-Exteriores españoles no «son los del español» pero, paradójicamente, bien que lo son.

Quan la catalana poc conscienciada demana “un manchego” la cambrera pregunta: “¿Uno de jamón?”. La catalana poc consienciada li diu que no. Que “uno de queso”. (Evita la paraula formatge perquè tothom sap que és una paraula poc integradora i agressiva que els catalans diem per molestar.) Però la cambrera té idees pròpies sobre el que és el “manchego”, de manera que diu: “A ver. Uno de jamón manchego, será”. La catalana poc conscienciada ja no diu res. Hauria pogut demanar un “queso serrano” però potser hauria creat un conflicte amb la COPE. La catalana poc conscienciada en parla sovint amb els amics cambrers professionals: si no tens experiència i servir taules et sembla un ofici indigne, vine a Catalunya. No et demanarem que ens entenguis, però ni tan sols et demanarem que sàpigues fer pa amb tomàquet.

Cuando la catalana poco concienciada pide «un manchego» la camanera pregunta: «¿Uno de jamón». La catalana poco concienciada le dice que no. Que «uno de queso». (Evita la palabra formatge ['queso'] porque todo el mundo sabe que es una palabra poco integradora y agresiva que los catalanes decimos por molestar.) Pero la camarera tiene ideas propias sobre lo que es el «manchego», por lo que dice: «A ver. Uno de jamón manchego, será». La catalana poco concienciada ya no dice nada. Podría haber pedido un «queso serrano» pero a lo mejor habría creado un conflicto con la COPE. La catalana poco concienciada lo comenta a menudo con amigos camareros profesionales: si no tienes experiencia y servir mesas te parece un oficio indigno, ven a Cataluña. No te pediremos que nos entiendas, ni siquiera te pediremos que sepas hacer pantumaca.

Empar Moliner, «El manxego i el ‘manchego’», Avui, 22 de septiembre de 2009, pág. 56.

Coda: Y aún me decía T. el otro día de su indignación cuando, en Barcelona, no le trajeron carta en castellano en un sitio… porque no tenían. Casi le di un beso –le doy en realidad muchos– por la suerte que tuvo.

να μη δίνει τόσο βάρος στην αναπαραγωγή γραμματικών τύπων Ποιος τη γ… την αναπαραγωγή. Να αναγνωρίζει όμως οτι αυτό είναι ρήμα, επίθετο, τα μέρη του λόγου τελοσπάντων, μάλλον χρειάζεται. Άρα πρέπει να διδαχτεί η γραμματική και αυτό δε γίνεται με τραγουδάκια και ποιηματάκια. Ξεχάσατε οτι δε πρόκειται για ζωντανή γλώσσα;

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¿Que haya que darle el mismo peso a ambos tipos de gramática? ¿A quién le importa una m… la reduplicación? Que se reconozca que esto es un verbo, un adjetivo, por lo menos las partes del discurso: eso es lo que hace falta. Así que hay que enseñar la gramática y esto no se puede hacer con cancioncitas y poemitas. ¿Os habéis olvidado de que no se trata de una lengua viva?

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Μαρία («María»), sacado de aquí (fascinante, como siempre, este Nick Nicholas). Poco clenardiana esta Μαρία.

Avigdor Arikha, ¿«Fallen nude» (1986), colección privada?

Avigdor Arikha, ¿«Fallen nude» (1986), colección privada?

Di là, dopo sei giorni e sette notti, l’uomo arriva a Zobeide, città bianca, ben esposta alla luna, con vie che girano su se stesse come in un gomitolo. Questo si racconta della sua fondazione: uomini di nazioni diverse ebbero un sogno uguale, videro una donna correre di notte per una città sconosciuta, da dietro, coi capelli lunghi, ed era nuda. Sognarono d’inseguirla. Gira gira ognuno la perdette. Dopo il sogno andarono cercando quella città; non la trovarono ma si trovarono tra loro; decisero di costruire una città come nel sogno. Nella disposizione delle strade ognuno rifece il percorso del suo inseguimento; nel punto in cui aveva perso le trace della fuggitiva ordinò diversamente che nel sogno gli spazi e le mura in modo che non gli potesse più scappare.

Desde allí, tras seis días y siete noches, el hombre llega a Zobeide, ciudad blanca, bien expuesta a la luna, con vías que giran sobre sí mismas como en un ovillo. Esto es lo que se cuenta de su fundación: hombres de diversas naciones tuvieron el mismo sueño. Vieron a una mujer corriendo de noche por una ciudad desconocida, desde detrás, con pelo largo, y estaba desnuda. Soñaron perseguirla. Acabaron todos perdiéndola. Tras el sueño fueron buscando la ciudad: no la encontraron pero se encontraron los unos a los otros. Resolvieron construir una ciudad como la del sueño. En la disposición de las calles cada cual rehizo el recorrido de su persecución. En el punto en que había perdido el rastro de la fugitiva dispuso, de forma distinta que en el sueño, los espacios y los muros de manera que no se le pudiese volver a escapar.

Italo Calvino, «Le città el il desiderio. 5» (‘Las ciudades y el anhelo. 5′), Le città invisibili (‘Las ciudades invisibles’), 1972.

Inspirado por aquí y por allí.

«olivo // olive tree», foto de R. Duran, 13 de junio de 2007 (detalle).

«olivo // olive tree», foto de R. Duran, 13 de junio de 2007 (detalle).

Debiera hora deciros: —«Amigos,
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.

Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Móstoles mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y de Biblia, y de Agnón, y de Abravanel (hijo),
y de estados constructos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.

Pero un día vendrá una discípula,
una verdadera discípula,
y moldearé su alma de niña
y lograré que se haga nueva y distinta,
distinta de mí y de todos: ella misma.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:

amigos,

brindemos por ese niña,
por esa predilecta discípula,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y porque ésta mi discípula,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
… sea la hija,
la hija
de uno de vosotros, amigos.

Adaptado del poema «Brindis» (1920) del libro Versos humanos de Gerardo Diego.

Prouer. Xxxi ¶. Ne dederis mulieribus substantiam tuam

Lo quinto que a todos : es muy manifiesto / que resistamos : con mucha prudencia / la sensualidad : y concupicencia / pues es modo sano : discreto y onesto / que en el que en tal tiempo : excede en aquesto / allende del hecho : ser en si muy loco / de salud y fuerça : le queda tan poco / que desque enferma : peligra mas presto.

Alfonso de Zamora, Tratado muy necessario y provechoso en el qual se contiene vn regimiento breue para poder conseruar la salud en el tiempo de peste, y también para saber curar y remediar a los que della se hirieren (Cuenca: s. n., 1537), f. Aii, lado verso.

Pues no sé por qué. Anda que no se lo pasa uno bien en las bibliotecas de fondo antiguo, con tanto polvo acumulado y tanto por desempolvar:

Dans les secrets des bibliothèques, derrières les reliures sévères et précieuses, se cachent bien de mystères. Les plus doux de ces mystères nous viennent des grands écrivains eux-mêmes : loin, bien loin de leurs œuvres officiellement reconnues, nombre d’auteurs célèbres, sous leurs noms ou un pseudonyme, se divertirent à écrire des récits où les jeux de l’amour et de la beauté s’épanouirent. Ces récits, la Série rose est allée les découvrir pour vous, public sensible et averti. Nous allons pour vous tourner les pages de ces livres secrets dont les années n’ont pas effacé le parfum. La Série rose s’ouvre à vous.

En los secretos de las bibliotecas, tras las severas y preciosas encuadernaciones, se esconden un buen número de misterios. Los más deliciosos de estos misterios nos llegan directamente de los grandes autores: lejos, muy lejos de sus obras reconocidas oficialmente, gran cantidad de autores célebres, firmando con su nombre o con seudónimo, se distrajeron escribiendo relatos en que se desplegaban los juegos del amor y la belleza. La Serie Rosa se ha aprestado a descubrir para ustedes, público sensible y discreto, esos relatos y para ustedes vamos a pasar las páginas de estos libros secretos cuyo aroma no han borrado los años. La Serie Rosa se abre a ustedes.

«Si la Universidad te quema, quema tú la Universidad», («Pirómano», foto de Miguel Charrito, 5 de noviembre de 2007).

«Si la Universidad te quema, quema tú la Universidad», («Pirómano», foto de Miguel Charrito, 5 de noviembre de 2007).

Dos de cal:

Ramos Loscertales, el decano eterno, era un historiador medievalista solvente, de un impecable pasado científico y de un más que dudoso pasado político, determinado probablemente más por el miedo que por las convicciones. Nos explicaba en el primer año Historia universal y en el segundo, Historia de España. Sus clases eran amenas y eruditas, de una gran claridad expositiva, ponderadamente juiciosas y divertidamente irónicas. Sus exámenes de final de curso eran de una justicia ejemplar y de una generosidad infinita; constaban de tres partes: desarrollar por escrito un tema general, exponer una lección elegida por el alumno y contestar algunas preguntas concretas. Impartía sus lecciones, siempre de pie y sin quitarse el abrigo en invierno, a las doce y diez en punto, en el aula que había entre el Aula Magna y la Secretaría, que estaba a la derecha, subiendo la escalera regia de nuestras iconoclastas bromas antiunamunianas. A sus espaldas, tenía un gran retrato de Isabel II,

La Borbona frescachona.

La Borbona frescachona.

regordeta y despechugada, que le servía de frecuentes sarcasmos incisivos. Era delgado, présbite y de un acusado perfil ornitológico, además de ser un aragonés socarrón, de una sinceridad de calendario.

Manuel García Blanco, que explicaba Gramática histórica y Dialectología, discípulo de Menéndez Pidal y devoto unamuniano, era la honestidad, la amabilidad y el rigor personificados. Sus clases obedecían a un orden perfecto, poseedor de la virtud de la eficacia docente y de la discreción personal. Su fidelidad al Manual menendezpidaliano al uso era tan estricta que le había ganado el carñiñoso apodo de «don Manual García Blanco». Poseedor de un pozo sin fondo de chistes y anécdotas ingeniosas, sacaba a relucir constantemente este material gracioso, en momentos oportunos de sus lecciones, con simpatía y buena técnica narrativa, afinada por una larga costumbre. Perteneciente a una familia de la acomodada burguesía salmantina, conservaba en su persona y en su hacer un sabor de elegancia, a punto de pasarse de moda. Autor de numerosos trabajos de su especialidad, se ocupaba también de temas de literatura española y de historia local y preparaba por entonces su monumental primera edición de las obras completas de Unamuno, a quien había conocido y admirado mucho.

Y una de arena de las buenas:

Antonio Tovar, falangista de primera hora, servidor de Radio Nacional de la Guerra Civil, olímpico y desdeñoso, antipático, además de su cátedra de Lengua latina, estaba encargado naturalmente de darnos la Formación del Espíritu Nacional, que nos repateaba, a última hora de la mañana, en desoladas vísperas gastronómicas, con el estómago por los suelos. Recuerdo que hablaba de un vago nacionalismo exultante y una moral de cívicos filibusteros. Su hora de clase de Latín era insoportablemente aburrida y se limitaba a oír las balbuceantes traducciones de los alumnos, sin el menor comentario histórico ni filológico ni nada. Suponía que deberíamos saber traducir correctamente y, al no ser cierto, trataba de cubrir este vacío con desgana, malhumor y prisas. Un día que se lamentaba de no poder trabajar a causa del aislamiento bibliográfico de España, como consecuencia del cerco político que las democracias occidentales le habían puesto al gobierno del general Franco, el profesor Ramos Loscertales le contestó con sorna diciéndole que escribiera otra Sintaxis latina, cuando acababa de publicar su farragosa e inútil Sintaxis latina, aluvión de citas y profusión de ideas mostrencas.

Luciano González Egido, «Humanidades en la postguerra: un testimonio», en Luis Enrique Rodríguez-San Pedro Bezares (ed.), Historia de la Universidad de Salamanca, vol. iii:2: «Saberes y confluencias», Salamanca, Ediciones de la Universidad, 2006, pág. 786.

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