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Empieza un año con sus bendiciones
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Feliz año nuevo 5770 (תש”ע) a todos los que lo celebran y a todos los que no. Que sigamos hablando este año y todos los por venir.
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septiembre 18, 2009
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Empieza un año con sus bendiciones
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Feliz año nuevo 5770 (תש”ע) a todos los que lo celebran y a todos los que no. Que sigamos hablando este año y todos los por venir.
septiembre 18, 2009 at 9:43 am
Ufff, si yo profesara el judaísmo, estaría ya a estas horas comiéndome las manos y esperando el toque del shofar. ¿Con qué viandas rompemos el ayuno?
septiembre 18, 2009 at 8:21 pm
Yo ya le suponía a Vd., don Alexandre, tirando a asquenací (el gusto por el frío, la censurable propensión a la nostalgia… Lo mismo hasta le gusta el borscht) pero no se me pase de majmir jumrot. Como dudo de que sepa Vd. de la existencia del «Ayuno de Godolías», que nos cae el día 21 (dos días «clásicos», de esos que se cuentan de crepúsculo a crepúsculo, después del primer día de Rosh Hashaná – hoy – y el segundo día de Rosh Hashaná – mañana –), sospecho que se refería al ayuno de Yom Kippur, que este año cae del crepúsculo del día 27 a la anochechida del 28.
En cualquier caso, mi informante rabínico de cabecera, más que lamentarse por los ayunos, se lamenta por el rigor dietético halájico contra los mariscos. Hay que decir que mi informante rabínico de cabecera es francés y está redondo de vientre como un cebón. Habría que sacarle por aquí algún día…
septiembre 19, 2009 at 11:18 am
[...] célebres cementerios. Como humilde contribución a los cuarenta y ocho comentarios (a fecha del segundo día de Rosh Hashaná del 5770) que han glosado un apunte reciente en Cal Cento, aquí les traigo la [...]
septiembre 19, 2009 at 9:12 pm
Mata un gato… porque por más que este lagarto meridional se empeñe en afectarse sombrío y ensimismado para mejor disimularse en la estación, no puede esconder demasiado que su estado natural es el de jocundia y su tono favorito el de la chanza.
Y sí, han llegado estos cielos borrascosos y estas lluvias benditas y el aire de misterio con el que se tiñen las ciudades cuando las envuelve el otoño me es bienamado. Pero esa circunstancia no acusa nada los timbres más graves de mi ánimo: más bien me producen un estado de felicidad y placidez permanente.
Y el Borscht, como casi todas los platos bien densos de cuchara, me gusta más que a un tonto un lápiz. ¿Acaso a usted no?
septiembre 19, 2009 at 9:17 pm
En cuanto a lo del borscht y por retratarme rápido: ni un carajo, sobre todo el envasado en bote de cristal que venden en ese Aschkenaz redivivo en tierra oriental que es Israel. Ahora, ‘saber’ lo que era el borscht me sirvió para afianzar mi posición de chou-chou de la maîtresse con mi llorada Risa Domb, z”l, en una batallita que ya le contaré otro día. Hazañas de cristiano con kippá postiza in partibus infidelibus (en sentido estricto, que era Inglaterra).
Y en cuanto a lo demás, si es que ya nos vamos conociendo, qué quiere Vd.
septiembre 20, 2009 at 10:52 pm
Que conste que las albóndigas de bote o el cocido de garrafa a servidor tampoco le gustan. Ahora, si el borscht no te entra, de la nata agria ni hablamos ¿verdad?
septiembre 20, 2009 at 11:23 pm
Hombre, es distinto: es que me recuerda el lben (hay quien lo llama leben) y ya sabes que soy un sentimental. Hoy sería buena noche: dátiles, lben y alcuzcuz.
septiembre 20, 2009 at 11:55 pm
Otros arreglando naciones, desgasajandose de unas y fundiéndose en otras y nosotros aquí, dale que te pego, con nuestro nacionalismo favorito, contante y sonante, el del paladar. Y acabo de darme cuenta de que nunca he escrito un pecio gastronómico. Habra que arreglarlo ya…
septiembre 21, 2009 at 12:00 am
Hombre, no tienes vergüenza. Hombre, por Dios. Vamos, no tengo palabras. Mira que solo hay dos cosas serias en este mundo: ‘ser español’ y ‘comer’.
Hombre, hombre…
diciembre 30, 2009 at 7:37 pm
[...] Feliz año nuevo. El otro. [...]