«On a pris la Bastille plus d’une fois
Mais pour détrôner aucun roi
C’était pour changer à Châtelet
C’est moins glorieux, j’ le reconnais».
[Hemos tomado la Bastilla más de una vez
Pero no para destronar a un rey
Sino para cambiar en Châtelet:
Menos glorioso, ya lo sé.]
…
Incitado por el campagnardismo irredento de Dani y Alexandre y por la rara circunstancia de que no tengo ningún plazo perentorio que venza hasta mañana a mediodía, remato la secuencia evocadora parisina con un tipo que de siempre me ha caído muy bien, Bénabar (admito correcciones, matizaciones y garrotazos por mis gustos musicales) y una canción dedicada a la principal actividad, inconfesada, de las parisinas y parisinos a partir de, digamos, abril, cuando empieza a haber esperanza de que no todo el año sea una sucesión de inmisericordes cielos encapotados. Muy literarios y todo lo que ustedes quieran, pero grises como unos altos hornos vizcaínos. ¿La actividad? Hombre, no hacer nada. ¿Qué esperaban? Yo siempre me apunto a las celebraciones tradicionales de la holganza. Bueno, y a las vanguardistas, también. Y puestos a holgar, no me pidan una traducción buena y encima rimada. Hombre, por favor…
Para los curiosos, la esperanza se pierde allá por primeros de septiembre para asumir con resignación lo gris y lluvioso del invierno parisino y darse, en lógica consecuencia, a la bebida (le beaujolais nouveau est arrivé!).
A ver si mañana nos ponemos serio (o sea, codicólogos o alfonsinos).
Certains matins elle révise son emploi du temps
Imagine ce qu’elle doit faire et se dit… et puis non
Elle paresse
Au ralenti elle glisse de la cafetière à la fenêtre
Elle aimerait entendre un disque mais il faudrait le mettre
Et rien ne presse
[Que dice que algunas mañanas se pone a mirar la agenda, se hace cuenta de lo que tiene que hacer y se dice… «¡Y una leche»!. Y ella, se pone a vaguear… Al ralentí se desliza, de la cafetera al ventanal. El caso es que le apetece oír un disco pero… es que primero hay que ponerlo. Y tampoco es que haya prisa…]
Mademoiselle paresse à Paris
Elle traîne, elle pérégrine
Son altesse caresse aujourd’hui
L’idée d’aller à la piscine
[Como si dijéramos que madmuasel hace el vago en París, arrastrada y peregrina. Su alteza suavemente sopesa para hoy la idea de ir a la piscina.]
Elle descend dans la rue, il est 16h, elle marche lentement
S’assoit sur un banc pour étudier le chemin le plus long
Le transport le plus lent
Le métro pourquoi pas mais y’a pas de grève en ce moment
Quant au bus il est trop tôt pour être bloqué dans les bouchons
[Que es como decir que baja a la calle, son las cuatro de la tarde, anda muy lenta. Se sienta en un banco para ver por donde se tarda más, el transporte más lento: ¿el metro? Por qué no pero no hoy no hay huelga. ¿Y el autobús? Muy pronto para que ande metido en atascos… ]
Le transport qu’elle préfère c’est la balançoire
On bouge d’avant en arrière en prenant du retard
Elle rallonge par le square
C’est la fermeture quand elle arrive au guichet
Elle s’en veut de rater de si peu, à quelques minutes près
Un peu plus elle rentrait
Faut pas compter sur la chance, alors demain elle jure
D’évaluer mieux les distances pour être bien sûr
D’arriver en retard
Sans rien devoir au hasard.
[Lo mismo que cantar que su medio de transporte preferido : el columpio; te mueves adelante, hacia atrás, y tardas cada vez más. Alarga por la placita y están cerrando cuando llega a las taquillas y se cabrea de no haber llegado por tan poco, unos minutillos de nada. Poco más y aún entraba: no puedes ir a ver si hay suerte. Pues mañana, lo jura, se asegurará de las distancias para estar segurísima de llegar tarde sin depender de la suerte.]
…
«Silhouette», foto de Benj Haisch, 14 de julio de 2007; Bénabar, «Paresseuse» (Perezosa), del disco Les risques du métier («Gajes del oficio»), 2003 ; «P», foto de Chase me…, 30 de septiembre de 2009.

julio 1, 2009 at 2:09 am
me pone usted un cantante que canta bien a las penas y penurias de los parisinos, los que vivimos en la campagne escuchamos Bénabar como un tipo que nos cuenta con ironia la vida cuotidiana en la gran ciudad, lejos del glamour y de los bistrots… No lo criticaré musicalmente porque como gran parte de la chanson française, sin entender el texto no tiene gracia alguna.
julio 1, 2009 at 8:47 am
Hombre, don Dani, Orleans la campaña es un exceso interpretativo. Doscientos metros más para allá de las siete calles de Orleans, bueno, pero en Orleans mismito… Más luego todos los refugiados metropolitanos que ha ido regurgitando París hacia fuera.
Pero sí, en esto de la chanson, nueva u oldie, sin las letras le quita mucha gracia. Una circunstancia que casi nunca echo de menos en lo que suena en las radios españolas, tan pobretón de lírica.
julio 1, 2009 at 9:16 am
las zazpi kaleak de Orléans albergan algunos parisinos renegados (25000 dicen que van y vienen en tren) y al lado de la catedral no huele a vaca, pero vamos, que con solo salir un poco (me basta con ir a trabajar) la ruralidad es palpente…