Narra
Quien bien se acordare verá que en España
la peste es muy cierta, y tiempos vsada
quier por vezina, o en nuestra morada
poniendo entre deudos rigor y zizaña.
Y el año que vimos vsó cruel maña
que fue veynte y ocho de mil y quinientos
dando a las gentes muy rezios tormentos
y en los coraçones, temor que les daña.
…
Del inédito manualito de sentencias bíblicas, puestas en rima castellana, de la autoría de Alfonso de Zamora, publicado en 1537, dado por perdido y que el menda ha localizado.


Mayo 21, 2009 at 1:35 pm
Muy oportuno, sobre todo para empezar a introducir al público del blog en tu viaje sobre Alfonso de Zamora, de quien los novatos desconocemos todo. Y además las rimas tienen su encanto.
¡Saludos!
Mayo 21, 2009 at 2:21 pm
[...] Alphonsus Zamorensis, General | Etiquetas: Alfonso de Zamora, biografía | No Comments Se alegra Abenyusuf de las rimillas bíblicas y pestilentes que os he puesto esta mañana de nuestro don [...]
Mayo 21, 2009 at 2:22 pm
He intentado responderte en el siguiente apunte.
Mayo 21, 2009 at 2:25 pm
Pero vamos a ver, ¿esto lo has hallado esta mañana, como quien coge el autobús o te nos haces el misterioso? ¡Los irreductibles de esta morada alfonsina pedimos prolijas explicaciones, con lujo de detalles y cotilleos sobre la pesquisa!
Mayo 21, 2009 at 2:37 pm
No, esta mañana, no, pero hace mes y pico, sí. Dicen los catálogos que lo tenía… un bibliófilo catalán (si es [/éx/] que…) pero que lo había perdido. Como ya sabe Vd., querido irreductible, la manera más fácil de perder un libro es cambiarlo de sitio. El caso es que me lo encontré sin esperármelo en una biblioteca pública de una bella ciudad de los ex-países catalanes, donde no empieza el secano y sigue la huerta pero hará unos trescientos o doscientos años que se cambió un vulgar romance por otro. ¿Me explico?
El primer fin de semana de junio tengo una cita en Córdoba para reclamar lo que es mío, que hay mucho mangante suelto. No creo que hable de esta recopilación de rimillas salvo con afán de descubridor hispanoamericano: para plantar la pica y tal.
Ese mismo fin de semana, pero en Alcalá –ciudad tan zamoresca– tengo otra cita (mucho más gustosa).