Un niño es algo distinto. Se despierta
por la tarde y de inmediato se llena de palabras
y de inmediato vibra y de inmediato se calienta
y de inmediato es luz y de inmediato es oscuridad.
Un niño es un Job por el que ya han apostado,
él no lo sabe, se frota el cuerpo
para darse placer y el dolor desaparece.
Y le enseñan a ser un Job bien educado,
a decir «gracias», cuando el Señor da,
y a decir «aquí lo tiene», cuando el Señor quita.
Un niño es una venganza.
Un niño es un misil hacia las próximas generaciones,
lo he lanzado: todavía tiemblo por él.
Un niño es algo distinto: un día de lluvia
en primavera mirar a través de la cerca del paraíso,
besar dentro del sueño
y oir pasos en las agujas de los pinos mojados.
Un niño se salva de la muerte.
Niño, jardín, lluvia y destino.
Yehuda Amijai, del libro Gran tranquilidad: preguntas y respuestas, 1980, traducción de Raquel García Lozano.
