«Voy de mi corazón a mis asuntos».
Miguel Hernández
Hermandad
Homenaje a Claudio Ptolomeo
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.
Octavio Paz
Una orquídea romana, nunca demasiado bella.
Tengo que salir de viaje a Citera. Volveré, pero aún no sé cuándo ni en qué condiciones. Os dejo, como suelo en mis ausencias, abierta la casa, a medio subir las persianas (ha empezado la primavera: han florecido los cerezos y los almendros por los caminos que frecuento), sin cubrir con telas los sillones y los sofás. Ya os digo que vuelvo: de momento es mi única certeza. No dudo de vuestra cortesía: por eso os dejo esta casa virtual pero bien real para hacer lo que os plazca.
Solo os pido que dudéis de mis palabras, pero no de mi palabra.
Qui voudra se desfaire de ce violent prejudice de la coustume, il trouvera plusieurs choses receues d’une resolution indubitable, qui n’ont appuy qu’en la barbe chenue et rides de l’usage qui les accompaigne; mais, ce masque arraché, rapportant les choses à la verité et à la raison, il sentira son jugement comme tout bouleversé, et remis pourtant en bien plus seur estat.
[«Quien quiera librarse de este violento prejuicio de la costumbre, hallará algunas cosas heredadas de un decidido carácter inamovible, cuyo apoyo reside tan solo en la canosa barba y en las arrugas de la usanza que les acompaña. Mas, arrancada esta máscara, confrontadas las cosas con la verdad y la razón, sentirá que su juicio se transforma por entero, repuesto, contra lo que parecer pudiera, en su más cierto estado».]
Michel de Montaigne (1533-1592), Essais [«Ensayos»], libro i, capítulo xxiii [pág. 117]
…
Supongo que no tengo que justificar por aquí ni las catalonofilias ni las valencianofilias del menda y, siguiendo el eslogan baturro de este blog que ha salido alguna vez por aquí («porque quiero, porque puedo y porque me da la gana»), hoy escribo de lo judeo-catalán (entendido lingüísticamente, así que saldrán valencianos -¿e isleños de los que son illencs por antonomasia?). Aparte de mi propia querencia y mis propias filias, procuraré responder a una pregunta de Alexandre. Aunque trataré de que todos los que estén, sean, más que seguramente todos los que son no estarán, así que os invito a completar, corregir o enviar a la hoguera en los comentarios las referencias que escribiré a continuación.
Empiezo por el final. Me acaba de llegar la noticia de la publicación de un volumen que tiene pinta de notable. Deberían ser las actas del sexto «International Congress for Research on the Sephardic and Oriental Jewish Heritage», que convocaron en Jerusalén la institución Misgav Yerushalayim (este es el nombre normalizado en transcripción latina que ellos utilizan; no consigo encontrar ninguna página web institucional suya [!]) de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Según la nota de prensa por la que me entero de la publicación del volumen, el libro no es sin más unas actas: «many of the original lectures have been expanded-some of them, considerably so-enabling the topics to receive the full attention they merit, unrestricted by the time limitations of a conference lecture» («se ha ampliado buena parte de las ponencias originales (algunas de forma considerable), permitiendo que los temas reciban toda la atención que merecen, sin las restricciones de tiempo de una ponencia congresual»).
Os doy los datos catalográficos completos y luego iremos parte por parte, como quien dice artículo por artículo: David Bunis (editor), Languages and literatures of Sephardic and Oriental Jewry (título en hebreo: לשונות יהודי ספרד והמזרח וספרויותיהם), Jerusalén, Misgav Yerushalayim y The Bialik Institute, 2009 (no he conseguido saber el ISBN de la publicación).
Todavía no he podido echarle un ojo, así que doy el nombre del autor, el título del artículo, la página de inicio, que es la única que sale reseñada en la nota de prensa, y la posible página final, calculada con el siempre atrabilario método de la cuenta de la vieja.
Quizá conviniera empezar por el artículo que se ocupa del estado de la cuestión de las judeo-lenguas de la Península Ibérica, de las que no parece razonable opinar que no formase parte el posible judeo-catalán: Elaine R. Miller, «The debate over pre-Expulsion Judeo-Spanish: status quaestionis», 167-¿187?. Sobre temas directamente relacionados, habría que consultar: Meritxell Blasco Orellana, «La poliglotia de los judíos de la Corona de Aragón reflejada en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Cataluña», 86-¿93?; José Vicente Niclós Albarracín, «Contribución a la descripción de palabras en romance castellano y catalán en la obra hebrea de S. T. Ibn Shaprut», 188-¿210? (se refiere a Šem Ṭov ibn Šaprūṭ -aunque yo lo transcribiría «Abenšaprūṭ»; manías mías-, del siglo xiv; sobre este personaje véase Ángel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borràs, Diccionario de autores judíos (Sefarad. Siglos x-xv), Córdoba, El Almendro, pág. 103 y la venerable bibliografía que citan estos autores).
Puesto que una de las hipótesis de pervivencia de un hipotético romance judeo-catalán después de 1492 y hasta el siglo xx se centra en la ciudad de Salónica y, aunque sea de poca utilidad para quien van dirigidas estas líneas por pura limitación lingüística, habrá que dejar anotada la existencia de este artículo en hebreo: Jacob Bentolila, «לשון ותרבות בשאלוניקי היהודית» («Lengua y cultura en la Salónica judía»), 55-¿61?.
Sobre el tema general de los componentes del judeo-español, probablemente será de provecho referirse, en este mismo volumen, al artículo de Aldina Quintana Rodríguez (que anda, si no me equivoco, por cierta institución estatal española de investigación sita en la calle Albasanz de Madrid), «Aportación lingüística de los romances aragonés y portugués a la coiné judeoespañola», 221-¿256?. Aun sin leerlo, ya da una idea fundamental que debería retenerse: según el estado actual de nuestros (des)conocimientos, el judeo-español no es castellano, sino una koiné (no veo razón para arromanzarlo en coiné) de base castellana con influjo substrático y adstrático, según diferencias dialectales diatópicas, de casi todos los romances peninsulares anteriores a 1492: castellano, catalán-valenciano, aragonés y portugués. Ejemplo de esto son isoglosas del tipo קאלי /kále/ («hay que», «débese») que parece pero no es catalán, que había desaparecido del uso corriente en el castellano del siglo xv pero que es (¡oh casualidad!) palabra de uso corriente en el castellano de substrato fuertemente aragonés de mi propia familia.
Puestos a hablar de koinés, no debe olvidarse que el propio idioma que hoy llamamos español o castellano es, en origen, una koiné trabajosamente estandarizada: Donald N. Tuten,Koineization in Medieval Spanish, Berlín, Nueva York, Walter de Gruyter, 2003.
Aldina Quintana-Rodríguez es una autora particularmente prolífica, algunos de cuyos otros trabajos merecen citarse aquí: Geografía lingüística del judeoespañol. Estudio diacrónico y sincrónico, Bern, Peter Lang, 2006; «La influencia del romance aragonés en el judeo-español», en A. Romero Santamaría y M. A. Motis Dolader (coordinadores), Aragón Sefarad, vol. 1, Zaragoza, Diputación de Zaragoza e Ibercaja, 2005, págs. 509-520; «A Sephardic Siddur with ritual instructions in Aragonese Romance. Ms. Oxford, Bodleian Library 1133 (Opp. Add. 8° 18)», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), nº. iv (2004), págs. 138-151; «El sustrato y el adstrato portugués en judeoespañol», Judenspanisch, vii (colección «Neue Romania»: Veröffentlichungsreihe des Studienbereichs Neue Romania des Instituts für Romanische Philologie der Freien Universität (Berlín), nº. 31) 2004, págs. 167-192; «Concomitancias lingüísticas entre el ladino (judeoespañol) y el aragonés», Archivo de Filología Aragonesa (Zaragoza), vol. lvii-lviii (2001), págs. 163-194; «El sonido etimológico [f-] en judeoespañol: variación diatópica y sus causas», Sefárdica (Buenos Aires), vol. xvi (2006), págs. 129-140 y «Responsa testimonies and letters written in the 16th-century Spanish spoken by Sephardim», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), vol. v (2007), págs. 2832-301.
Volvamos a la estricta observancia judeo-catalana: Meritxell Blasco Orellana, «Els documents hebraics de l’Arxiu Comarcal de Cervera», en Tessa Caldés i Artís (coordinadora), Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 175-186, actas que están en línea aquí; «Lèxic català en un manuscrit hebraicoaljamiat del segle XIV (Còdex Soberanas, ms. 3090 de la Biblioteca Nacional de Catalunya)», Actes del I Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Universitat de Barcelona, Publicacions i Edicions, 2004, págs. 139-145, actas en línea aquí; y, en un desliz aragonés pero interesante: «A manuscript from the Xvth [sic] century in Hebrew-Aragonese script (JNUL, Yah. Ms. Heb. 242)», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), vol. iv (2004) págs. 152-165.
Más: José Ramón Magdalena Nom de Déu, «Las otras judeolenguas de Sefarad antes de la Expulsión», en Josep Ribera i Florit (editor), Simposi internacional sobre cultura sefardita (1992: Barcelona), Barcelona, Facultat de Filologia, Secció d’Hebreu i Arameu, 1993, págs. 73-82; «Judeorromances ‘marginales’ de Sefarad», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección de Hebreo; Granada), vol. xxxvii-xxxviii, nº. 2 (1988-1989), págs. 41-53; «Etimología no semítica de call», Calls (Tàrrega), nº. 2 (1987), págs. 7-16; este mismo autor cofirmando con Gregorio del Olmo Lete, «Documento hebreo-catalán de farmacopea medieval», Anuario de Filología (Barcelona), vol. vi (1980), págs. 159-187.
Un autor riguroso siempre (aun cuando se equivoca) de interés indudable es Jaume Riera i Sans, que tiene publicado, sobre el tema que nos ocupa, lo siguiente: «Cent trenta-nou volums de llibres d’un jueu mercader i talmudista: Mossé Almaterí (1362)», Sefarad (Madrid), vol. lxviii, nº. 1 (2008), págs. 15-35; «Estudis forasters sobre el judaisme català fins a l’any 1929», Calls (Tàrrega), vol. iv (1990), págs. 95-157; «Estudis sobre el judaisme català, anys 1836-1928», Calls (Tàrrega), vol. iii (1989), págs. 103-135; «La història dels jueus en el Viage literario del P. Jaume Villanueva», Calls (Tàrrega), vol. iii (1989), págs. 9-28; «Antroponímia jueva mallorquina (segles xiii-xv)», Societat d’Onomàstica: Butlletí interior (Barcelona), vol. x (1982), págs. 58-65; «Un recull d’oracions en català dels conversos jueus (segle xv)», Estudis Romànics (Barcelona), vol. xvi (1980), págs. 49-97; y «Els documents en hebreu conservats a l’Arxiu de la Corona d’Aragó», Miscellanea Barcinonesia (Barcelona), nº. 49 (1978), págs. 21-36.
Varios y sueltos por ahí, se pueden citar: Mariángeles [sic] Lozano Galán, «La lengua hablada por los judíos de Mallorca en la Edad Media», en Jornades d’història dels jueus a Catalunya. Actes: Girona, abril 1987, Girona, Ajuntament de Girona, 1987, págs. 327-332; Joan A. Argenter, «Code-switching and dialogism : verbal practices among Catalan Jews in the Middle Ages», Language in Society (revista publicada por Cambridge University Press), vol. xxx, nº. 3 (2001), págs. 377-402; Édouard Roditi, «La poésie judéo-catalane populaire du Moyen Âge», Pardès: Revue européenne d’études et de culture juives (París), nº. 15 (1992), págs. 208-217; Philip Daileader, «La coutume dans un pays aux trois religions: la Catalogne, 1228-1319», Annales du Midi: revue de la France méridionale (Toulouse -o, bueno, «Tolosa de Llenguadoc»-), nº. 255 (2006), págs. 369-385; Amos Dodi, «Liturgical Hebrew in 13th-15th century Catalonia», Folia Linguistica Historica (Berlín), vol. xxvi, nº. 1-2 (2006-2007), págs. 27-43; Florence Touati-Wachsstock, «La halacha en Catalogne: un élément constituant de l’identité judéo-catalane», Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 167-173 (contribución manifiestamente mejorable); Martine Berthelot Puig-Montero, «Comunitats i associacions jueves actuals en els territoris de llengua catalana : esbós general i pistes de reflexió per a un projecte d’investigació», Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 91-104 (que comparte naturaleza con la referencia anterior); de la misma autora, «Pour une histoire des juifs en Catalogne du Nord : réalités, perspectives de recherche et références bibliographiques», Perpignan; l’histoire des Juifs dans la ville (XIIe-XXe siècles). Recueil des communications du colloqueorganisé par l’Association Amitié Judéo-chrétienne et le service des Archives de la ville de Perpignan, Perpignan, Archives communales, 2003, págs. 255-271; en ese mismo volumen, de Danièle Iancu-Agou, «Les élites lettrées juives dans l’espace catalano-occitan (xve siècle)», págs. 63-72; Josep Maria Lloret i Portabella, «Documents de jueus de Cervera (segle xv) que contenen títols de llibres», Tamid (Barcelona), nº. 3 (2000-2001), págs. 49-63, en línea en el sitio web de la Societat Catalana d’Estudis Hebraics, filial del Institut d’Estudis Catalans, de la que es órgano científico esta revista; Roderic Pita Mercè, «Cognoms que tenen origen en topònims francesos i que foren usats pels jueus medievals catalans», Col·loqui d’història dels jueus a la Corona d’Aragó I, 1989, Lleida, Institut d’Estudis Ilerdencs, 1991, vol. ii, págs. 429-437.
Parémonos aquí, más por agotamiento vuestro que por razón particular ninguna, y pasemos a la bronca.
Institución que supongo activa en esto del judeo-catalanismo (en sentido enervantemente estricto), pero con la que yo no he tenido mucho trato, tengo que citar el Institut d’Estudis «Món Juïc» de Barcelona. Dicho a calzón quitado al modo de mi pueblo y para que nos entendamos rápido: su línea ideológica no me inspira confianza. Decir esto en el primer párrafo de la primera página de su proyecto de creación y de estatutos:
El judaisme català fou present en els territoris de llengua catalana, que s’estenen més enllà del marc geogràfic de la península Ibèrica, en un període de més de 600 anys, i va desenvolupar una pròspera cultura pròpia, amb personatges cabdals, amb una extensa producció literària, religiosa, filosòfica i científica i amb un moviment ideològic propi, i unes relacions i influències amb el poder social polític concretes i diferents del que massa sovint s’ha volgut englobar dins del terme equívoc de Sefarad.
es poner los bueyes (o el burro catalán y catalanista) delante del carro.
Equívoco (¿por qué no habrán escrito falso sin más, que es lo que estaban pensando?), tal vez. Mejor polisémico, como cualquier otro topónimo ahora y siempre. En cualquier caso, se ha de preferir lo equívoco de Sefarad a la interpretación torticera (¿«judaísmo catalán»? ¿Y por qué no «judaísmo mostoleño»?) que informa el proyecto ideológico del Institut d’Estudis «Món Juïc». Lo que hace este instituto (creado, por cierto, por profesores de las universidades catalanas, sin que uno entienda muy bien el motivo de ese exilio autoimpuesto e involuntario) es poner el carro delante de los bueyes. Esta práctica solo puede conducir al topetazo, el accidente y a desgraciarse: el carro, los bueyes, el que lo monta y los que paseen por allí.
Si al menos hubieran tenido la vergüenza, que yo no les exigiré que sea torera, de citar a los clásicos (que nadie parece haber leído nunca): S. Kraus, «השמות אשכנז וספרד» («Los nombres Ashkenaz y Sefarad»), Tarbiz (Jerusalén), vol. iii, nº. 4 (5962=1932), págs. 423-435 y Leopold Zunz, «Ueber die in den hebräisch-jüdischen Schriften vorkommenden hispanischen Ortnamen», Zeitschrift für die Wissenschaft des Judentums (Berlín), vol. i (¡y único!), 1823, págs. 114-176, disponible digitalizado aquí.
En eso de leer lo que ya se ha hecho (en 1823…) los del «Món Juïc» son muy españoles: trabajar, lo justito, ya se sabe. Ahora, para el oropel y la obcecación, para eso andan sobrados de ganas e ilusión.
Tres ejemplos de esta erudición burresca son los siguientes: Eduard Feliu, «La trama i l’ordit de la història dels jueus a la Catalunya medieval», Actes del I Congrés per a l’estudi dels jueus en territori de llengua catalana: Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, págs. 9-29; del mismo autor, «Cataluña no era Sefarad: precisiones terminológicas» (que igual podría haber llamado «Freedom for Catalonia»), en Mariona Companys (ed.), La Cataluña judía, Barcelona, Àmbit, Museu d’Història de Catalunya, 25-35 (que existe también en versión catalana, como el resto del volumen del que forma parte); y Simon Schwarzfuchs, «La Catalogne et l’invention de Sefarad», Actes del I Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2004, págs. 187-210, que está en línea como el primer artículo de Eduard Feliu en la URL que he señalado más arriba.
Estas tres contribuciones son un ejemplo poco honrado y nada noble de esa práctica académica tan lamentable que los ingleses llaman cherry picking: cojo lo que me gusta, dejo lo que no y a la realidad, mientras tanto, que la zurzan. Llevo algún tiempo dedicándole algún esfuerzo a contradecir uno por uno los argumentos tanto de Feliu como de Schwarzfuchs. Si uno coge otra combinación de silvestres florecillas, resulta (¡vaya sorpresa!) que le sale un ramo bien distinto. En mi opinión, lo único que puede concluir sobre el particular el estado actual de nuestra ignorancia, es precisamente que no se puede concluir, de momento, nada. Intentar construir con estos cimientos la nación española, catalana, pancatalana o israelí es, sin más, fútil, vano, presuntuoso y torticero.
Por cierto, ni Feliu ni Schwarzfuchs citan a Kraus ni a Zunz. ¿Para qué?
Así lo dejo: queden advertidos que la cosa está hecha y publicada a lo trop a lo trop, que dicen en el catalán de Elche, en el País Valenciano. Pero es que ahora o nunca.
Quédense con un aserto: los seres humanos hemos hablado siempre y a la vez muchas lenguas. Y siempre nos hemos llevado mal. Entre estos dos extremos se ha movido nuestra existencia lingüística e identitaria y las combinaciones existenciales que resultan. Y los judíos sin más, los ibero-judíos y los judeo-catalanes (o catalano-judíos) no fueron menos humanos que cualquiera de nosotros.
Posdata personalizada: Como ya sabes, Antonio, no olvido la deuda, pero me es materialmente imposible saldarla ahora y así será por un tiempo. Que el tema es de interés, no has de dudarlo; que la mayor parte de las referencias están en hebreo, tampoco. Por tanto, darte esas referencias sin más sería como empezar una casa, que tiene pinta de rematarse muy bien, por el tejado.
Posdata necrológica del 26 de julio de 2009:
Eduard Feliu i Marbres (1938-2009)
Feliu sobresalió como investigador de temas hebraicos, en especial los relacionados con la historia de la cultura judía en la Catalunya medieval. «En este campo realizó aportaciones fundamentales –subraya Joan Ferrer, profesor de estudios hebraicos de la Universitat de Girona–. Por ejemplo, una cuestión que nunca se había logrado aclarar sobre el término sefardita aplicado alos judíos catalanes. Feliu demostró que llamarles así era un anacronismo histórico, porque los judíos ca- talanes nunca fueron sefarditas. En la Edad Medialos sefarditas eran los judíos que hablaban árabe, mientras que los judíos catalanes hablaban catalán». […]
«Ha sido el mayor conocedor del judaísmo catalán de todos los tiempos –recalca Joan Ferrer–. La historia del judaísmo catalán va de Ramon Martí, un dominicano medieval gran conocedor del Talmud, a Eduard Feliu, traductor de autores fundamentales como Mossè ben Nahman o Maimónides».
Rosa Maria Piñol, «Estudioso del judaísmo catalán» (obituario de Eduard Feliu i Marbres), La Vanguardia, 17 de julio de 2009.
Coda: Estos catalanes tienen un curioso sentido del elogio.
Me llega el último número (doble) de la Gazette du livre médiéval, que hace el quincuagésimo segundo-quincuagésimo tercero, correspondiente a la primavera y el otoño de 2008. Como siempre, viene cargada de saberes y de curiosidades, aderezados de noticias, hallazgos, convocatorias y también necrológicas que nos recuerdan la necesidad de no dejarse embebecer por la vanidad de vanidades que serpentea por las regalías de las jerarquías profesionales y académicas.
No oculto que a la Gazette le tengo un aprecio de alguna manera especial. Siempre me ha parecido que, modesta, pequeña y relativamente concisa como es, cumple a la perfección los objetivos por los que se creó: dar voz y forma de animado y civilizado foro periódico a la profesión a veces innombrada, otras innombrable, que se complace en el estudio de los libros viejos y sus circunstancias. Por su misma combinación de modestia y eficacia, la Gazette pertenece a una estirpe que es más mía que ninguna otra: la de aquellos académicos que son conscientes de que el rigor hace lo esencial de nuestra profesión; de que la creatividad debe aliarse para ser verdadera con cierta modestia; de que el espíritu cívico es la única criatura paranormal que debe prohijar nuestros afanes; de que las cuentas claras son el principio de las ideas claras, más si es el caso de de que nuestras cuentas se nutren del erario público. En suma, de que, científicos como parece que somos, nos debemos a nuestro público: a lo público.
Entre las páginas 1 y 15, D. Durkin Meisterernst (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften) me revela la existencia de una tradición literaria, paleográfica y religiosa casi perfectamente desconocida para mí: los maniqueos del Asia Central:
The Manichaean materials consists mostly of leaves from codices, some scrolls (not touched upon here), loose sheets of paper (practice pages, lists, tables) and letters. However, none of the collections contains whole books; with one exception, all of the material consists of leaves or parts of leaves that clearly have been deliberately torn from the quires and the books they once belonged to.
Mark Clarke (Universiteit van Amsterdam y Clericus), en las páginas que van de la 16 a la 24, «Book satchels in Early Mediaeval British Isles», habla de unos artefactos casi desconocidos para mí e interesantísimos, que alían las prácticas antropológicas y mágicas del objeto libro de la Irlanda altomedieval con la Etiopía actual:
This article considers humble book containers: satchels or «budgets», designed for carrying books while travelling, for enabling texts to be worn as amulets, and for convenient book storage.
El respetado especialista J. Peter Gumbert, retirado de la Universidad de Leiden, describe la cuestión primera y fundamental de lo que llamamos en español pautado y en inglés, usualmente, ruling (que corresponde a la réglure francesa): «Old and new style terminology, and ruling systems and methods» (págs. 25-33):
One should distinguish four aspects (following the inspiration provided by the work of Greek codicologists) [...] technique, [...] pattern and type, [...] system, [...] method. [...] The first three of these can be observed; the method can only be deduced.
El artículo de Åslaug Ommundsen (Senter for middelalderstudier, Universitet i Bergen), titulado «From books to bindings-and back: medieval manuscript fragments in Norway» (págs. 34-44), me hace sonreír por razones estrictamente personales y noruegófilas, no por el destino que describe de los manuscritos oriundos de Noruega, que sería trágico si los libros fueran personas (que no lo son):
The books and book collection of medieval Norway have met a cruel fate. Ninety percent of those books are lost without a trace. [...] An estimate is ten to twelve Latin codices, and fifty or so codices in Old Norwegian [...].
Este artículo es relevante por varias razones: en el ámbito de la codicología hebrea, una de las iniciativas más relevantes para el futuro inmediato es el proyecto de la Genizah Europea, la recuperación, clasificación y estudio de los fragmentos de libros escritos en letras hebreas que fueron reutilizados como tapas y cubiertas de libros más modernos. Antes de que alguien se ponga a vociferar «¡Antisemitas! ¡Antisemitas!», le digo lo que dicen que decía el rey Alfonso «El Magnánimo» de Aragón (aunque quizá más bien de Nápoles): «vayte, vayte a estudiar». Y luego, vuelves.
Outi Merisalo, del Jyväskylän Yliopisto (Finlandia -obviamente, me atrevería a decir-) habla de algo muy en boga en las pasarelas primavera-verano 2010 de los codicólogos y gentes del mundillo: «Les voies de diffusion des textes médicaux au Moyen Âge: l’exemple du De spermate pseudo-galénien, xiie-xve siècle» (págs. 45-50):
La renaissance galénienne dans les universités européennes de la fin du xiiie siècle et du début du xive siècle (Bologne, Padoue, Montpellier, Paris et autres), rendue possible par les traductions et compilations des siècles précédents, contribue à multiplier les copies des textes non seulement centraux du cursus médical, connus sous le titre collectif d’Articella [...] mais aussi plus périphériques. Parmi ces derniers, le De spermate.
Y sí: el libro en cuestión habla de lo que parece que habla.
Marc H. Smith, de la École Nationale des Chartes de París, habla en su artículo «Du manuscrit à la typographie numérique: présent et avenir des écritures anciennes» (págs. 51-78), con bastante gracejo en mi opinión, de un aspecto tan curioso como revelador de la relación de la sociedad actual con las modificaciones del alfabeto latino. Sí, me entienden perfectamente aunque no se lo crean: son esos revivals de letras, algunas dizque inspiradas en los antiguos estilos caligráficos, que desembocan en un resultado tipográfico no por más anacrónico, menos interesante:
Si l’histoire de l’écriture latine est riche en renaissances et résurgences, au xxe siècle plus que jamais l’invention graphique s’est nourrie de formes et d’idées puisées dans le passé, réinterprétées, adaptées au goût et aux conditions techniques du jour. Les filiations graphiques du manuscrit ancien à l’imprimé contemporain méritent d’être évoquées pour plusieurs raisons. Elles traduisent – et redéfinissent sans cesse – ce que le présent voit ou croit voir dans les écritures du passé.
En el apartado «Notes et discussions», completan este número doble de la Gazette los siguientes artículos: «Un instrument de réglure inattendu: la règle» (págs. 79-85) de Denis Muzerelle (Institut de Recherche et d’Histoire des Textes, París); «Descrivere ed identificare (un testo medievale)» (págs. 85-90) de Giovanna Murano (Università di Siena, sede di Arezzo), que a mí me parece tan solo un simpático canto a lo obvio, pero que debe de contener novedades de algún género cuya naturaleza exacta escapa a mis cortas luces; «Eine Quellensammlung zum mittelalterlichen Schrift- und Buchwesen» (págs. 91-95) de Martin Steinmann (retirado de la Universitätsbibliothek Basel); «Online-Katalogisierung mittelalterlicher Handschriften in der Schweiz» (págs. 95-98) de Rudolf Gamper (Vadianische Sammlung, Sankt Gallen), concluye esta sección de interesantes reflexiones no siempre puramente concisas, y da paso a una descripción de proyectos e investigaciones en curso (págs. 99-104); en las páginas 104 y 105 se da noticia de digitalizaciones en curso; entre la 105 y la 107 se da la referencia de recursos en internet; de la 107 a la 129, se da la noticia de diferentes congresos internacionales; de la 129 a la 138, jornadas, seminarios y conferencias y en la misma página 138, cinco noticias de cursos de formación; de la 139 a la 140, noticias de asociaciones científicas (vamos, o eso dicen que son); de la 141 a la 142, noticias de bibliotecas, materia prima de la que están hechos los sueños (húmedos) de un codicólogo; entre la 142 y la 145, exposiciones; y, por fin, de la 146 y la 147, noticias de revistas y colecciones. Concluyen este número las referencias de publicaciones recientes (págs. 148 a 174) y las dos necrológicas de los recientemente fallecidos Pierre Cockshaw (1938-2008) y Manuel C. Díaz y Díaz (1924-2008), reputado especialista este último en los manuscritos visigóticos y medievales cristianos de la Península Ibérica.
Yo, de vez en cuando, trabajo, aunque se note poco. Y una de las partes del trabajo es estar al tanto de lo que ocurra por el ancho mundo relacionado con mi trabajo, más aún dado el fascinante mundo moderno de helipuertos aerospaciales y androides de servicio doméstico en el que vivimos, que permite la circulación a velocidad supercalifragilisticoexpialidosa de la información, los capitales, los turistas y las personas con cifras recurrentes de más de seis ceros en cualquier divisa internacional en la que tengan su cuenta corriente. Así, que digan lo que digan quienes parecen ser mis colegas filólogos (oigan, no me miren así, yo no pedí ser colega suyo), darle al correo electrónico, a los blogs de confrères (tienen algunos en la columna de la derecha) y a las listas de distribución es parte del trabajo en igual medida que la plácida lectura de manuscritos, incunables y postincunables, la redacción de misivas suplicatorias de financiación a mecenas y la fina estrategia militar para dar fintas a la carrera investigadora sin dejarse vencer por la anemia moral. Ya saben: «daß Jahr um Jahr Mittelmäßigkeit nach Mittelmäßigkeit über Sie hinaussteigt, ohne innerlich zu verbittern und zu verderben».
Nuestro fabuloso mundo moderno («La sortie de l’opéra en l’an 2000», Albert Robida (1848-1926).
Así que doy parte y anuncio a quien corresponda que he sabido hoy, por medio del útil aunque ocasional Blog for the Study of the Jewish Book de Adam Shear, de la existencia en el futuro próximo del siguiente acontecimiento que será seguramente de mucho aprovechamiento para quien pueda asistir:
2009 Early Modern Workshop Announcement
The sixth Early Modern Workshop will focus on the topic of “Reading across Cultures: The Jewish Book and Its Readers in the Early Modern Period.” The workshop will be held at the Radcliffe Institute for Advanced Studies at Harvard University from Sunday, August 23, 2009 and to Tuesday, August 25, 2009. The keynote speaker will be Professor Ann Blair (Harvard University).
The proposed workshop aims to understand more deeply the developments in reading within Jewish society, as well as the impact the Jewish book may have had on culture in early modern Europe among both Jews and Christians. Recent studies, mostly on France, England, and Italy, have focused on the people behind “the book” – not only the author, but also those involved in book production and distribution, as well as the readers. As Guiglielmo Cavallo and Roger Chartier have argued, the text is fixed, whereas reading is ephemeral and creative. This workshop will seek to open a discussion of the culture of reading in Jewish society, as well as of the reading of Jewish books in Christian society, during a period of rapid cultural transformation. It will bring existing scholarship on the history of reading in Christian Europe to bear on the subject of Jewish reading. For example, scholars in this realm have highlighted the importance of medieval monastic culture for the development of silent reading, which in the early modern period became normalized within a broader reading community. What were the different or parallel developments within Jewish society, with its very different institutions and conventions of learning? How did print and access to books affect readers? Did it facilitate new reading communities? Did it modify existing reading traditions? And did it affect the ways of reading? How did authorities seek to control or prevent access to new texts, and how did these measures affect readers?
The proposed workshop will bring together scholars in European history who have done innovative work in book history and scholars of early modern Jewish culture who have explored the “Jewish book” and its reading in different environments. Given the dramatic recent developments on the book and reading within non-Jewish historiography, we would like to facilitate a workshop that would bring together scholars of Jewish and non-Jewish cultural history to explore this field. We hope that such an encounter will allow for a fruitful discussion, opening up some new questions for the broader field of the history of reading.
Please check in later for the full program and participants.
Y ahí se queda, en inglés, que no es cuestión de hacer pedagogía traducida con cosas eminentemente aburridas que interesan a cuatro pelagatos, entre los que me cuento (miau, miau). Pero, nacido en Madriz, ¿qué quieren ustedes que yo fuera, sino gato?
Després d’aquests cinc anys passats a la Universitat, em sembla que el que hom sol dir-ne rutinàriament: que s’hi perd el temps i que en sortir-ne és quan s’ha de començar de treballar i sobretot quan s’ha d’oblidar el que s’hi ha après, és absolutament secundari.
Al meu entendre, el pitjor efecte de l’establiment és la falsificació que produeix en la sensibilitat, en la intel·ligència i en el caràcter. Tendeix a fer veure les coses no tal com realment són, sinó a través d’un cartó superposat. No és un esforç per passar del simple al complex -com la vida exigeix- per tal d’arribar a una certa visió humana quintaessenciada. És un esforç per simplificar a través de la trampa sistemàtica. L’establiment fa veure les coses en petit, amb miopia, afavoreix la pensada, el truc, l’astúcia, l’habilitat, la tendència a convertir l’atrabiliari en norma de la vida. A la Universitat, saber compta ben poc: el principal és aprovar. He passat cinc anys de la vida en una facultat de Dret: no he sentit mai parlar, ni per medecina, de Justícia. La paraula mateixa, no l’he sentida mai pronunciar. Hauria estat probablement desplaçada en un ambient que pretén crear murris, més que persones d’un cert equilibri humà. Així, l’establiment docent dóna armes fortes als febles i esguerrats morals, als petits ambiciosos, als nyeu-nyeus desenfrenats, als fanàtics, als pedants. S’hi aprenen totes les arts de la simulació i de la traveta, de l’adulació i de l’habilitat. No s’hi lluita mai amb noblesa i claredat. Els temperaments forts, la Universitat els ofega, els corromp.
[«Después de estos cinco años pasado en la Universidad, tengo la impresión de que lo que se suele decir rutinariamente, que se pierde el tiempo y que, al salir, es cuando toca empezar a trabajar y, sobre todo, cuando ha de olvidarse lo que allí se haya aprendido, es absolutamente secundario.
A mi entender, el peor efecto de la institución es la falsificación que produce en la sensibilidad, en la inteligencia y en el carácter. Tiende a hacer ver las cosas no como son en realidad, sino a través de un cartón superpuesto. No es un esfuerzo por pasar de lo simple a lo complejo -como exige la vida-- con el fin de llegar a una cierta visión quintaesenciada de lo humano. Es un esfuerzo por simplificar por medio de una trampa sistemática. La institución hace ver las cosas en pequeño, con miopía, favorece el cálculo, el truco, la astucia, la habilidad, la tendencia a convertir lo atrabiliario en norma de la vida. En la Universidad, saber cuenta poco: lo principal es aprobar. He pasado cinco años de la vida en una facultad de Derecho: no he oído nunca hablar, así los mataran, de Justicia. No he oído nunca pronuncia la propia palabra. Probablemente la habrían desplazado en un ambiente que pretende crear pícaros, antes que personas de un cierto equilibrio humano. Así, la institución docente da armas fuertes a los débiles y lisiados morales, a los pequeños ambiciosos, a los quejicas desenfrenados, a los fanáticos, a los pedantes. Se aprenden todas las artes de la simulación y la zancadilla, la adulación y la habilidad. No se lucha nunca con nobleza y claridad. A los temperamentos fuertes los ahoga, los corrompe la Universidad.»]
Josep Pla, El quadern gris («El cuaderno gris»), apunte del 12 de marzo de 1919.
Si lo llegan a traducir al alemán y le añaden unas cuantas páginas, les sale La ciencia como vocación de Max Weber. Yo no les obligaré a que les guste Pla (ni Weber), pero les advertiría del pecado mortal en que caerían si no lo hicieran. Igual que Marx (dicen) aprendió ruso cuando tuvo que ponerse a hablar de la economía rusa, pónganse a aprender catalán solo por leer al Pla original (y no se fíen de mi traducción ancilaria y vicaria). En cuanto a los que hayan sido afortunados de permanecer fuera de la Universidad y aledaños, piensen en los de dentro y reciten conmigo: «ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte».
[(Sócrates): «Así pues, querido Alcibíades, si el alma debe conocerse a sí misma, ¿debe dirigir la mirada a un alma, y especialmente a aquel lugar donde es innato lo que constituye la virtud del alma, la sabiduría, y a cualquier otro lugar que se le asemeje?»]
Leo la reseña que hace Stephen G. Burnett de la traducción inglesa que ha hecho Jackie Feldman del libro הצנזור, העורך והטקסט:הצנסורה הקתולית והדפוס העברי במאה השש עשרה (El censor, el editor y el texto: la censura católica y la imprenta hebrea en el siglo xvi) de Amnon Raz-Krakotzkin, publicado en hebreo por la editorial Magnes de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2005. Me sirve, entre otras cosas, para descubrir que alguien se ha tomado el cuidado de publicar una traducción del eminente estudio de Raz-Krakotzkin. Que la traducción saliera en 2007 y que yo me haya enterado en 2009 solo confirma lo que sospechaba: que, en realidad, «mi reino no es de este mundo», como dicen que decía mi tocayo de hace dos mil y pico años. De paso, me ha confirmado alguna de mis impresiones de cuando leí la versión hebrea (por cierto, como libro electrónico), tanto en los aspectos en que estamos (Burnett y yo) de acuerdo con las conclusiones de Raz-Krakotzkin:
Raz-Krakotzkin posits that since the sorts of changes that Jewish editors made before 1553 reflected shifts in Jewish taste (as well as a measure of prudence concerning the possible consequences of printing certain anti-Christian opinions), that such changes were an indicator of a larger shift in Jewish mentality. Against all expectation, the efforts of Catholic censors (mostly Jewish converts) reinforced this shift in Jewish mentality from medieval to modern, which was already underway among the members of a community already seeking to redefine itself as an ethnic religious group within early modern society.
[«Raz-Krakotzkin propone que, puesto que el tipo de cambios que se dedicaron a hacer los editores judíos antes de 1553 reflejaban mudanzas del gusto [lector] judío (así como un rasgo de prudencia ante las posibles consecuencias de poner en letras de molde algunas opiniones anticristianas), tales cambios eran un índice de una mudanza más amplia en la mentalidad judía. Contra lo que se podía esperar, los esfuerzos de los censores católicos (judíos convertidos en su mayor parte) reforzaron esta mudanza en el tránsito que estaba operándose en la mentalidad judía de lo medieval a lo moderno, ya en marcha en algunos miembros de la comunidad que buscaban redefinirse como grupo etno-religioso dentro de la sociedad moderna temprana».]
[Sobre los conversos de judío como censores en la misma época, véase el trabajo recopilatorio de Zeev Gries, «משומדים ומשכילים כצנזורים במאה הי''ט» («Apóstatas y eruditos como censores en el siglo xviii»), Kabbalah: Journal for the study of Jewish mystical texts (Los Ángeles, EE.UU.), vol. xvii (5768=2008), págs. 251-271.]
It was the dialogue between censors, Christian Hebraists, and representatives of the Jewish community that provided a framework within which “Jewish print culture was shaped and the boundaries of reality were defined” (p. 3). Raz-Krakotzkin stresses the importance of “Hebraist discourse” as a cultural space in which Jews and Christians shared common interests and could embark on common projects as a factor in shaping the Jewish literary canon (p. 24).
[«El diálogo entre censores, hebraístas cristianos y representantes de la comunidad judía estableció el marco en que «tomó forma la cultura impresa judía y se definieron los límites de la realidad» (pág. 3). Raz-Krakotzkin subraya la importancia del «discurso hebraísta» como entorno cultural en el que judíos y cristianos compartían intereses y podían embarcarse en proyectos comunes, como factor de desarrollo del canon literario judío (pág. 24)».]
[Yo me permitiría añadir que, aun conociendo el valor polisémico de literary y literature en inglés, quizá hubiera sido mejor afinar la palabra para expresar el concepto. Este canon judío no se refiere a ningún canon de belles lettres al estilo de Bloom, sino al conjunto de escritos, raramente literarios en el sentido artístico del término, que componen los textos básicos del judaísmo religioso y sobre cuyo contenido se discute en las academias rabínicas con pasión de futboleros o paelleros.]
… como en los que no:
In the third chapter he focuses on the use of the Index as a tool for indicating permitted knowledge and the boundaries of such knowledge. Raz-Krakotzkin does a fine job of discussing the Index, but I think he overemphasizes its importance as an indicator of Catholic Hebraist influence and interest, especially in Spain and Portugal. Both countries had sizable numbers of New Christians, some of whom were marranos and used Jewish texts (mostly the Old Testament), remembered traditions such as prayers, and reports from their fellows who had occasion to travel outside of Iberia to fashion a distinctive religious identity for themselves. Jewish biblical commentaries, prayer books, or other texts, whether in the original Hebrew, or in Latin or vernacular translations-books that were specifically condemned in the Madrid and Lisbon indexes-would have been far more useful to them than the handful of works by Christian Hebraists, mostly university professors at Alcala, Salamanca, Valencia, or Coimbra, who were active there in the late sixteenth and seventeenth centuries.
[«En el tercer capítulo, se centra en el uso del Índice (de libros prohibidos) como medio de localizar lo que estaba permitido saber y los límites de ese saber. Raz-Krakotzkin realiza buen análisis del Índice aunque, en mi opinión, exagera su importancia como señal de la influencia de los intereses de los hebraístas católicos, de forma especial en España y Portugal. Ambos países tenían un numero importante de cristianos nuevos, entre los que se contaban algunos marranos que se servían, para dar forma su propia identidad religiosa separada, de textos judíos (el Viejo Testamento principalmente), tradiciones que no habían caído en el olvido como las oraciones y noticias de sus correligionarios que habían tenido oportunidad de viajar fuera de la Península Ibérica. Los libros que sufrieron una condena específica en los Índices de Madrid y Lisboa, como los comentarios bíblicos judíos, los libros de plegarias u otros textos, en su original hebreo, en latín o en traducciones a las lenguas vernáculas, les habrían sido de mucha mayor utilidad que el puñado de obras de hebraístas cristianos, profesores principalmente de Alcalá (de Henares), Salamanca, Valencia o Coimbra, que ejercieron en estas univerdades a finales del siglo xvi y en el siglo xvii».]
Aunque esté de acuerdo en que Raz-Krakotzkin exagera la importancia que le podemos dar a los Índices de libros prohibidos que se fueron publicando en los países de la Península Ibérica y, en general, en todo el orbe católico desde la segunda mitad del siglo xvi, como fuente histórica, creo que Burnett se equivoca al afirmar que los libros prohibidos en los Índices habrían sido de más utilidad a los marranos judaizantes para afianzar su fe religiosa que
el puñado de obras de hebraístas cristianos, profesores principalmente de Alcalá (de Henares), Salamanca, Valencia o Coimbra, que ejercieron en estas universidades a finales del siglo xvi y en el siglo xvii.
Burnett no parece conocer las investigaciones de los últimos años en torno a listas de libros requisados tanto en la baja Edad Media como en el principio de la Edad Moderna. Se encuentran libros de factura cristiana en procesos de judaizantes, incluyendo, por cierto, libros de Alfonso de Zamora, como herramientas probables de afianzamiento de los conocimientos escriturísticos y teológicos.
Por ejemplo, en el proceso inquisitorial contra Diogo de Ceuta, presbítero y «clérigo de missa», de familia cristiana vieja, que inició el Santo Oficio de Évora (Portugal), en 1541:
quando alguma pessoa cristão-velho entrava, que o réu logo cerrava os livros em que lia por que se não soubesse o que fazia.
Proceso nº. 1558 de la Inquisición de Évora, Archivo Nacional de la Torre do Tombo, Lisboa (Portugal), fol. 6 recto, citado en la pág. 187 del artículo «O carvalho do pranto: Destino dos livros e manuscritos hebraicos no reino de Portugal», en el libro Os baptizados em pé: Estudos acerca da origem e da luta dos cristãos-novos em Portugal de Elias Lipiner, Lisboa, Vega, 1998, págs. 145-227. En la lista de libros requisados a Diogo de Ceuta que aparecen en el documento «Auto de exame de certos lyvros que fforam achados a Diogo de Cepta clerigo preso o qual o Ifante noso S.or mandou ffazer aos letrados abaixo nomeados», de 10 de julio de 1541, proceso nº. 8729, Inquisición de Évora, Archivo de la Torre do Tombo, Lisboa, se mencionan (cito la lista según la redacta Lipiner, no según en el original):
uma Bíblia de Alcala em latim, hebraico e grego; uma arte (tratado, obra didáctica) de hebraico de Afonso de Çamora, encadernada em papel, começada a queimar por uma parte; outra arte de hebraico do mesmo autor encadernada em pergaminho; um livro escrito em hebraico em pergaminho, encadernado em tábuas, o qual é dos cinco livros de Moisés; um dicionário hebraico de Sebastiano Menistero [Sebastian Münster] encadernado em tábuas de papel; um livro que se chama Beresyt, que é o Génesis, em hebraico, impresso em papel, encadernado em pergaminho; um livro que estão alguns Salmos, impresso em papel e encadernado também em papel; uma arte de hebraico de um autor que se chama Volfangus (?); um livrinho de rezar escrito em papel, em hebraico, grego e latim; um cartapácio de 17 folhas, escrito em letra portuguesa em linguagem, contendo as leis do Testamento Velho, encadernado em pergaminho; um caderno de papel velho, de 11 folhas, contendo certos salmos em linguagem portuguesa; um caderno de hebraico, escrito de mão, desencadernado e atado com uma corda, e outro livro encadernado, escrito em pergaminho e encadernado em tábuas, «os quais dois livros, ss. [scilicet], caderno e livro, ficaram para os ver e examinar depois por quem os saiba ler, ss., por pessoas doutas em hebraico».
Por no hacer muy largas las citas, solo quería apuntar que me sorprende la referencia que hace Burnett a Valencia. Más aún al hablar de «finales del siglo xvi», así como a lo largo de todo el siglo xvii. Ya le he pedido más noticias al respecto, así que lo mismo en los próximos días puedo daros una actualización. Sobre hebraístas, conversos de judío o no, en Alcalá de Henares (siue Complutum) y Salamanca, os tengo ya más aburridos que a una mona. Sobre Coimbra, aunque mis noticias son pocas, lo son más por ignorancia personal que por la probable atención que le haya sido dedicada al asunto. Para situarme del clima social, intelectual y hasta político que crearon las tensiones con los judeoconversos en la Bolonia portuguesa desde el siglo xv, al menos, a mí me han sido muy útiles las siguientes referencias: Elvira Azevedo Mea, «Le Saint Office de Coïmbra – un tribunal de judaïsants au xvie siècle: l’Inquisition comme source de diaspora», Revue des études juives (París), vol. clxvi, nº. 1-2 (2007), págs. 273-279; de la misma autora, «O Santo Ofício de Coimbra : um tribunal para judaizantes – séc. Xvi», Revista de Estudos Judaicos (Lisboa), vol. iii (1996), págs. 27-31; Francisco Moreno-Carvalho, «A newly discovered letter by Galileo Galilei: contacts between Galileo and Jacob Rosales (Manoel Bocarro Francês), a seventeenth-century Jewish scientist and Sebastianist», Aleph: Historical studies in science and Judaism (Jerusalén, París), vol. ii (2002), págs. 59-91; y Manuel Augusto Rodrigues, «Três poesias hebraicas do sêculo xvi em louvor da Rainha Santa Isabel», Arquivo Coimbrão (Coimbra), vol. xxvi (1972), págs. 53-61, que da noticia de la misma práctica de hacer poemas en hebreo en un entorno académico que entenderían cuatro gatos, en la que se lució abundantemente el bueno de nuestro Alfonso.
Pues eso, que en Coimbra algo parece haber. ¿Pero en Valencia?
«La sicurezza del potere si fonda sull’insicurezza dei cittadini». [La seguridad del poder se funda en la inseguridad de los ciudadanos.]
«La Repubblica tutela con apposite norme le minoranze etniche. Art. 6 della Costituzione». [La República tutela a las minorías étnicas con normas previstas a tal efecto. Art. 6 de la Constitución (de la República Italiana)].
De la Italia insobornable de la Maria inagotable. Las fotos son del blog Starwalls. Reconozco que la selección me ha salido muy política, pero es que la cabra tira al monte.
«Americani, tenete duro,
che presto verremo a liberarvi».
[«Americanos, resistid, que llegaremos
pronto a liberaros».]
Pintada en los muros de Roma en marzo de 1944. Los aliados, desembarcados ya en Italia, retrasaron seis meses el avance sobre la ciudad, insurrecta contra la ocupación alemana.
…
Todo empezó una noche entre amigos, en el verano del año 2004. Fantaseaban con la idea de abrir un bar de copas. De repente uno dijo:“¿y si nos piden el pizzo?”. En Sicilia, la extorsión se llama así: pizzo. Es el sistema con el cual la mafia impone su tasa y controla el territorio. Al día siguiente, Palermo se levantó con muros, farolas y cabinas telefónicas llenas de estos adhesivos:
Lo que está escrito significa: “Un pueblo entero que paga el pizzo es un pueblo sin dignidad”. Inesperadamente, la ciudad pareció levantarse y reaccionar. Alrededor de los chicos que pegaron los primeros adhesivos se juntaron progresivamente jóvenes que compartían la misma idea: mientras se siga pagando el pizzo, no seremos libres. Porque si mi panadero paga el pizzo, yo también, cuando compro el pan, dejo una parte de mi dinero a la mafia, y me someto a ella. Así nació el comité Addiopizzo.
…
Vivat Academia,
vivant professores.
Vivat membrum quodlibet,
vivant membra quaelibet,
semper sint in flore. [...]
Vivat et Republica,
et qui illam regit.
Vivat nostra civitas,
Maecenatum charitas,
quae nos hic protegit.
[«Viva la Universidad, / vivan los profesores. / Vivan todos y cada uno / de sus miembros, / resplandezcan siempre. [...] Viva también el Estado, / y quien lo dirige. / Viva nuestra ciudad, / y la generosidad de los mecenas / que aquí nos acoge»; Gaudeamus igitur («Alegrémonos pues»), considerado tradicionalmente como el himno de las universidades occidentales; traducción de Alfonso Pozo Ruiz.]
…
La Finestra editrice, da sempre promotrice di una sapienza “pulita” e “antibaronale” in un paese, l’Italia, in cui l’Università è governata troppo spesso in maniera “mafiosa” e poco “trasparente”, dichiara di NON pubblicare opere di docenti che si siano fatti promotori di concorsi truccati. Se sarà provato il contrario per qualsiasi autore del catalogo editoriale, le sue opere verranno immediatamente ritirate dal mercato.
Blog de la editorial académica italiana La Finestra, «Trasparenza», 12 de febrero de 2009.
[«La editorial La Finestra, que promueve desde siempre una ciencia "limpia" y "anticlientelista" en un país como Italia, en el que la universidad es gobernada demasiado a menudo de una forma "mafiosa" y poco "transparente", declara que NO publicará obras de docentes que hayan promovido oposiciones fraudulentas.
En caso de haberse probado que cualquier autor de nuestro catálogo editorial ha actuado de tal modo, se retirarán inmediatamente sus obras del mercado.»]
…
PEREGRINO
¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.
Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Itaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda
…
Actualización: Parece que se le ha estropeado la junta de la trócola al Gúor Pres y ando a ver si viene la grúa para que me lleve el blog al taller. De momento, no ha salido la traducción de la pintada romana, que os añado esperando que venga el servicio técnico, para que me digan si es un forlayo del calostro del cigüeñal que se me ha soltado o, simplemente, que con un par de horas de chapa y pintura va que se chuta:
«Americanos, resistid, que llegaremos pronto a liberaros».
Σας εύχομαι υγεία και ευτυχία
αλλά δεν μπορώ να κάνω το ταξίδι σας
είμαι επισκέπτης.
Το κάθε τι που αγγίζω
με πονάει πραγματικά
κι έπειτα δεν μου ανήκει.
Όλο και κάποιος βρίσκεται να πει:
δικό μου είναι.
Εγώ δεν έχω τίποτα δικό μου,
είχα πει κάποτε με υπεροψία.
Τώρα μαθαίνω πως το τίποτα σημαίνει τίποτα.
Ότι δεν έχεις καν όνομα
και πρέπει να δανείζεσαι ένα, κάθε τόσο.
Μπορείτε να μου δώσετε ένα μέρος να κοιτάω.
Ξεχάστε με στη θάλασσα.
Σας εύχομαι υγεία και ευτυχία.
Os deseo salud y felicidad
pero no puedo hacer vuestro viaje
soy un visitante.
Cada cosa que toco
me hace daño de verdad
y luego ya no me pertenece.
Siempre habrá quien diga:
es mío.
Yo no tengo nada mío,
dejé dicho un día con arrogancia.
Ahora aprendo cuanta nada quiere decir nada.
Que no tengas siquiera nombre
y que haya que darte uno prestado, de vez en cuando.
Podéis darme un sitio para que mire.
Dejadme olvidado en el mar.
Os deseo salud y felicidad.»]
Theo Angelopulos, 1982.
Tema de Eleni Kanaindru (Ελένη Καραϊνδρου) para la banda sonora de Viaje a Citera (Ταξίδι στα Κύθηρα) de Theo Angelopoúlos (1983).
…
Hoy se celebra el segundo aquelarre, de los tres que habrá en total, de un conciliábulo en el que ya participé en enero. En mayo, que por mayo era, cuando viene la calor, tendremos el último. Hablaremos, seguro que mucho, de ese Viaje a Citera de Angelopulos y quería dejarles con las reflexiones que ustedes estimen oportuno realizar hasta, me temo, el martes más que el lunes.
Queden ustedes con mis mejores deseos de salud y felicidad, que no es poco deseo, ahora y siempre.
Ampliamente desaparecido en nuestros días, pero sin lugar a dudas omnipresente, fue el papel de todos y cada uno de los tipos de multilingüismo en los asuntos cotidianos, el tejido comunitario, las evoluciones de la sensibilidad de la experiencia humana ordinaria en todo el mundo. Es muy posible que una conciencia auténticamente unilingüe sea, en la historia y en la cultura, una excepción. El chovinismo lingüístico, la exaltación de la lengua nacional oficial y de sus raíces míticas son fenómenos tardíos. En el caso europeo, no son anteriores al siglo xvi. Hoy en día, la prepotencia del anglo-americano es un fenómeno crítico que altera la naturaleza misma del lenguaje y de las relaciones humanas. Paradójicamente, engendra asimismo un bilingüismo reforzado, puesto que cada indígena debe conocer su lengua a la vez que el anglo-americano.
El desafío es considerable. Las doctrinas llamadas progresistas, en materia de educación y de psicología del niño, sobre todo en Estados Unidos, se han opuesto a un multilingüismo precoz. De forma más o menos consciente, el chovinismo y las presiones en pro de la integración étnica que subyacen en este tipo de pedagogía son evidentes. Hay que convertir al niño en un ciudadano unilingüe, purgado de su pasado de inmigrante, liberado de la herencia, contraria a sus oportunidades socio-profesionales, que ha recibido de culturas extrañas e inferiores. Un inglés americano normativizado, que asalta desde la infancia, dará acceso al ascensor del patriotismo y del éxito, a la hegemonía de valores y deseos que el modo de vida formidablemente imitable de los americanos ha acabado ejerciendo en buena parte del mundo. Pero el psicólogo de la educación tiene ambiciones más lejanas. En su versión consecuente, busca que el multilingüismo desde la más tierna infancia siembre la confusión en la psiqué en formación, que pueda inducir transtornos de la personalidad, del desorden benigno a la esquizofrenia pura y simple.
Segmentado y desorientado entre diferentes lenguas, el espíritu, la urdimbre de la identidad coherente del niño se deshilacharán total o parcialmente. El reconocimiento de uno mismo quedará obscurecida por los flujos conflictivos de la conciencia. De forma no menos perjudicial, al niño, al individuo ya maduro, le será cada vez más difícil asimilarse al «grupo de sus semejantes» o a su patrimonio nacional. Extranjero de sí mismo, el hombre descentrado lingüísticamente corre el riesgo de seguir siendo un extranjero en mitad de un Estado de estilo americano, liberal, igualitario y colmado de bienes materiales.
Sostengo que este punto de vista bordea la idiotez. Si se aplica, reduce el espíritu humano a la mendicidad, lo domestica. En la misma medida, da testimonio de un trauma inmemorial. El incidente de Babel.
George Steiner, Errata: An examined life, Londres, Weidenfeld & Nicolson, 1997 (tomado de la edición francesa, traducción de Pierre-Emmanuel Dauzat, París, Gallimard, 1998, págs. 134-135).
Metrópolis de Babel.
Una característica espectral recorre mi Europa privada de las diásporas: la pérdida de la sintaxis. Gregor me tranquilizó asustándome: a él le pasaba desde hacía tanto tiempo que lo había asumido como la verdadera condición de su lenguaje. Suizo germanófono casado con una preciosa francesa de la isla de la Reunión, aunque parisina de muchos años, residentes en Inglaterra, criando una niña trilingüe, la sintaxis de todas sus lenguas era una carrera contra Babel. Una persecución retroactiva de la lengua original. Y él, que es un intelectual humanista, que habla árabe de Siria con acento alemán y hebreo de Jerusalén con el mismo acento, y es, en su forma de pensar, tan cuidadoso como el mecanismo de un reloj suizo (¿quién dijo que el tópico es inútil?), me dio la pauta de que la despreocupación purista era una forma de nirvana diaspórico. Entiéndanme: precisamente por su condición de reloj suizo, estaba muy preocupado por la perdida del lenguaje pero convinimos, té va, café viene, en la sala de pasos perdidos de la Biblioteca Británica, en que, de lo que es irremediable, mejor no preocuparse. Es una condición esta de la pérdida de la lengua primera tan habitual en mi círculo que la asumo como esencial, al paradójico modo: Judith con su polaco, su inglés y su francés; María (con acento) con su español, su inglés y su italiano (y otras cuantas más, pero no vamos a sacar los colores); Maria (sense accent) con su catalán, su español, su italiano y su inglés (puis, le français, où en sommes nous?); yo mismo, que por no saber, no sé muy bien donde estoy.
No sé (y acabo) si estoy del todo de acuerdo con Steiner. No sé si la inmersión lingüística es tan deleznable como escribe (pues de inmersión lingüística escribe Steiner, contradiciéndola, por si no se habían dado cuenta). Supongo que lo que debe controlarse es el componente ideológico de la inmersión lingüística, nada más y nada menos. O equilibrar las reglas impuestas de la lengua normativa con las libertades adquiridas por la costumbre del humanismo, lo que nos acabaría llevando a un punto de encuentro con las tesis de Steiner. Y antes de que sigan leyendo, un recordatorio antes de que me vengan indignados con mandangas: la principal política de inmersión lingüística [enmienda: en la Península Ibérica] por las bravas es la que desarrolló el Estado español, primero liberal, luego Dios sabe qué, desde mediados del siglo xix hasta finales del xx. En Francia también saben un rato de estas cosas.
Es cierto que una constante de las últimas hornadas de ciertas investigadores americanos, por origen o por formación, es una incapacidad para las lenguas extranjeras que a mí me exalta la bilis. Pero no es menos cierto que, en los campos directamente concernidos por el manejo de lenguas modernas y clásicas, investigadores de ese mismo origen lingüístico dan mil y una vueltas a españoles y franceses tradicionalmente afásicos.
La cantidad vocabular o el tamaño de la lengua en que se nos sumerge por inmersión lingüística no es criterio de nada, salvo en las ensoñaciones venéreas de los lingüistas (normalmente sociolingüistas) que veneran el tamaño o el onanismo de los usos lingüísticos por encima de la calidad en el manejo. Nada que ustedes, queridas lectoras y lectores, no sepan por su vida diaria. Quod erat demonstrandum…
…
Coda: Aunque esté mal decirlo, porque no decía absolutamente nada nuevo como tiene por costumbre de algunos años a esta parte, yo me lo pasé muy bien con La busqueda de la lengua perfecta en la cultura europea, de Umberto Eco (Barcelona, Crítica, 1994; primera edición italiana como La ricerca della lingua perfetta nella cultura europea, Bari, Laterza, 1993). Por casualidad, acabo de descubrir que en la primera de mis almae matres les ha dado por interesarse por asuntos que son muy de mi incumbencia: Ana Vian y Consolación Baranda (ed.), Letras humanas y conflictos de saber: la filología como instrumento a través de las edades, Madrid, Editorial Complutense, 2008 (edición a cargo del Instituto Universitario Menéndez Pidal), en el que Fernando Díaz Esteban acomete el artículo «Bernardo de Aldrete en la corriente anticuaria del siglo xvii», págs. 345-361. Don Fernando, uno de los hebraístas, en Barcelona y en Madrid, que han impartido docencia universitaria en la segunda mitad del siglo xx, provoca en mí cierto agnosticismo intelectual, pero parece que, en esta ocasión, acomete y desarrolla en lugar de perpetrar un artículo, de lo cual me felicito. En cualquier caso, Bernardo de Aldrete (1560-1641) es un barroco temprano y humanista tardío de mucho interés, que sostenía afirmaciones de esta laya:
No puedo dexar de responder a los que sienten, que hago agrauio à nuestra lengua en darle principio, que sea mas moderno, que la población de España por el antiguo Tubal, lo demas tienen por indigno de la gra[n]deza española. [...] La propiedad con copia i abundancia de vocablos, la dulçura junta con la grauedad, la elegancia acompañada de facilidad, i otros ornamentos semejantes son los que honrran, i dan precio i estima a vna lengua.
(Díaz Esteban, 2008, pág. 348)
En español y sobre las Españas, por seguir con el argumento de Tubal[enmendado y enlazado], yo he disfrutado siempre mucho con los escritos de Antonio Tovar Llorente. Quien se asombre (ya ven ustedes qué cosas) de que un madrileño de nación y de ejercicio se deleite hablando y escribiendo catalán (a la manera de Valencia), lo de Tovar debe ser causa de estupor mayor: un vallisoletano de nacimiento, falangista de primeras, exiliado pro-democracia después, rector de Salamanca, que hablaba y escribía del catalán y del vasco (y otra docena larga de lenguas). ¡Ahí es nada! De Tovar, yo tengo entre mis libros predilectos (y viene al caso de lo que tratamos) Mitología e ideología sobre la lengua vasca. Historia de los estudios sobre ella, Madrid, Alianza Editorial, 1980, porque, si ustedes no lo saben ya se lo digo yo, todo empieza en las Españas por el vasco. Sobre todo a partir del siglo xvi. Sin ánimo paradójico pero con intención cojonera, les he de revelar que no hay nadie más español que los vascos. Bien a su pesar y, quizá en ocasiones, bien a pesar de los que no nos quedan más narices que ser españoles (qué quieren, si tal nos ha tocado en el reparto). Como no estamos en un quodlibetamedieval y, por no querer convencer, no me quiero convencer ni a mí mismo, me permito darle a la de cal de George Steiner, una de arena de Antonio Tovar. Aquí va (y queden ustedes, como es costumbre de esta casa, con Dios. Veremos si mañana podemos leernos. Si no, el lunes):
Y ¿qué diremos sobre la actual situación del euskera? No soy vasco, ni vivo allí para estar bien informado de la rápida evolución de los últimos años, ni me siento con autoridad para opinar sobre las tendencias que dominan en la lengua vasca. En la Edad Media, y todavía en la Moderna, y en España hasta el siglo xx, las lenguas eran habladas en su mayoría por analfabetos, y se heredaban principalmente por tradición oral, como en los tiempos primitivos. Así ha llegado el vasco hasta ayer, y así se ha conservado entre los vascos la literatura oral viva hasta hoy.
Pero la actual crisis, desgraciadamente sangrienta crisis, que sacude a los vascos, es una crisis política, mas también lingüística. En el mundo actual, donde no puede haber analfabetos, porque la economía lo prohíbe, la transmisión de la lengua ya no es predominantemente oral, ni ocurre en el tranquilo y secular regazo de los caseríos en las montañas. El País Vasco, tan industrializado, tan atractivo como ha sido para inmigrantes, ha llegado a una crisis de identidad.
Y sería necio no reconocerlo. Una lengua hoy no puede subsistir sino con escuela y con los medios de comunicación modernos, y una forma de lengua unificada es necesaria para que sirva en estos usos y en los de la administración autónoma. Privar hoy a una lengua de esto es lo mismo que condenarla a muerte.
El camino de la paz en las provincias vascas y en España pasa por la política, y, según se puede ver en este libro, por la política lingüística. «La situación actual -ha dicho el rey don Juan Carlos a un periódico extranjero (El País, 23 de marzo de 1980)- es el fruto de enormes errores históricos». [...] Cuando Unamuno creía, en su falta de fe en el futuro del euskera, que operar con las lenguas y hasta cierto punto dirigirlas es imposible, desconocía, como hombre de su época historicista, que siempre han sufrido las lenguas tales operaciones, y [...] también la castellana y española las ha sufrido a manos del Rey Sabio en el siglo xiii o de la Real Academia de Felipe V en el xviii.
(Antonio Tovar, 1980, págs. 200-201).
Estrambote: Por casualidad me encuentro con la revista Península: revista de estudos ibéricos (Instituto de Estudos Ibéricos, Faculdade de Letras da Universidade do Porto), que lleva publicando desde 2003 fascículos buenos, bonitos, baratos por cibernéticamente gratuitos, eruditos y sin embargo interesantes, portugueses e ibéricos. No se me pongan remolones y no me vayan a pedir más en plan exigente: disfruten lo que hay, que no es poco. Va derecha a los enlaces de la columna a mano diestra, que pueden ustedes recorrer tanto como les plazca, por cierto. ¿Hacía falta decirlo?
«Me autoinvito a una reunión de la dirección del PNV. A la entrada todos se saludan con abrazos y palmadas en la espalda. Cuando aparece Ibarretxe hay aplausos y “enhorabuenas lehendakari”, sobre todo “lehendakari“, se escuchan muchos “lehendakaris”, como si por repetir muchas veces la palabra esta se hiciera más real.
Entran en la sala de juntas y todos los presentes se miran a las caras. Nadie dice nada hasta que finalmente, Joseba Eguibar rompe a llorar.
- La has jodido Ibarretxe, la has jodido, le recrimina.
- ¡Aquí nadie ha jodido nada!, dice Urkullu alzando la voz.
- ¿Nada? Más de veinte años en el poder y ahora nos vamos a quedar en la puta calle, insiste Eguibar.
- Amigo Joseba, a ver si te enteras que las elecciones las hemos ganado. ¿Acaso no estabas tu en la foto del domingo aplaudiendo como el primero cuando salimos a celebrar nuestro triunfo? En estas elecciones ha habido un ganador, y no es otro que el PNV. Vete a contarles a los de Eusko Alkartasuna que en realidad las hemos perdido, vete a contárselo a ellos con sus dos diputados a ver que te dicen. O cuéntaselo a Madrazo, que va a tenerse que poner a trabajar, cuéntaselo a Madrazo. Aquí quien ha ganado es el PNV y no me vengáis con mandangas, explica un Urkullu cada vez más exaltado.
- Si a mí no me tienes que convencer de nada Iñigo, al que tienes que convencer es a ese, que se va a quedar sin lehendakaritza, responde Eguibar señalando a Ibarretxe.
- ¡¡Cagoenlaputa!!, grita Urkullu llevándose la mano al cinto en un gesto instintivo de sacarse la pistola. ¡¡A callarse todo el mundo!! ¿De qué cojones me estáis hablando? ¿Me estáis diciendo que una panda de maquetos españoles nos van a robar el gobierno del país? ¡Este país lo gobernamos los vascos y eso no hay ni Dios ni elección que lo cambie!
- ¿Pero Patxi López no es vasco?, pregunto yo.
- Mira niñata: primero, que no sé qué carajo haces tu aquí si no te hemos invitado, y segundo Patxi López trabaja para Madrid, me responde Urkullu con displicencia.
- Patxi López no habla euskera, monina. Que yo no me he aprendido el puto euskera para que ahora venga otro a moverme la silla. Si quiere ser vasco que aprenda euskera, como hemos hecho los demás, agrega Ibarretxe.
- Es que a mí me resulta un poco extraño eso de arrogarse la legitimidad para gobernar un país por hablar un idioma o bailar el aurresku. Es como si en Madrid solo pudieran gobernar los que supieran bailar chotis, o en Andalucía las que se vistieran de sevillanas, respondo.
- Tu lo que pasa es que no tienes ni puta idea de cómo son las cosas aquí. Te vienes de Madrid pensando que lo sabes todo pero no tienes ni puta idea, me dice Eguibar.
- Vamos a salir ahí fuera y les vamos a decir que no vamos a consentir que aquí se dé un golpe de estado, explica Urkullu.
- Mejor golpe institucional, dí golpe institucional, corrige Ibarretxe.
- Pues eso, que aquí no estamos dispuestos a tolerar que unas putas elecciones amañadas, como dijo el compañero Arzalluz, que unas elecciones amañadas nos arrebaten lo que nos hemos ganado con las pistolas… espera, que me estoy liando. Que no, coño, que no le vamos a dejar el gobierno al Patxi ese de los cojones. Que si nos lo arrebatan será por la fuerza y que en este país sabemos muy bien cómo defendernos, concluye Urkullu.
- ¡Gora ETA!, grita uno.
- Calla idiota, le responden.
Y lo que vino después ya lo vimos ayer en la tele.»
Beta, «Gora Eta», Mi madre es idiota, 5 de marzo de 2009.
I realize that passing this budget won’t be easy. Because it represents real and dramatic change, it also represents a threat to the status quo in Washington. I know that the insurance industry won’t like the idea that they’ll have to bid competitively to continue offering Medicare coverage, but that’s how we’ll help preserve and protect Medicare and lower health care costs for American families. I know that banks and big student lenders won’t like the idea that we’re ending their huge taxpayer subsidies, but that’s how we’ll save taxpayers nearly $50 billion and make college more affordable. I know that oil and gas companies won’t like us ending nearly $30 billion in tax breaks, but that’s how we’ll help fund a renewable energy economy that will create new jobs and new industries. In other words, I know these steps won’t sit well with the special interests and lobbyists who are invested in the old way of doing business, and I know they’re gearing up for a fight as we speak. My message to them is this:
So am I.
[«Me doy cuenta de que la aprobación de este presupuesto no va a ser fácil: al suponer un cambio drástico y real, supone una amenaza al statu quo de Washington. Sé que a las aseguradoras no les gustará la idea de que tendrán que competir si quieren seguir ofreciendo la cobertura del seguro social Medicare, pero así es como mantendremos y protegeremos el Medicare, así como un gasto sanitario menor para las familias americanas. Sé que a los bancos y a las grandes instituciones de crédito a universitarios no les gustará la idea de que acabemos con los enormes subsidios de que disfrutan a cuenta del contribuyente, pero así es como les ahorraremos a los contribuyentes alrededor de cincuenta mil millones de dólares y lograremos que ir a la universidad resulte más asumible financieramente. Sé que a las empresas de petróleo y gas no les gustará que acabemos con sus treinta mil millones de dólares en concepto de exenciones de impuestos, pero así es como lograremos financiar una economía basada en las energías renovables que creará nuevos empleos y nuevos sectores económicos. Dicho de otra manera, sé que estas medidas no sentarán bien a los grupos de presión que persisten en los antiguos modos de hacer negocio, y sé que se están aprestando para luchar mientas les hablo. Así que he de decirles lo siguiente: yo también me estoy preparando».]
Barack H. Obama, «Keeping promises» (Mantener las promesas), discurso semanal del 28 de febrero de 2009.
Inquietud general. Tothom està segur que estan a punt de produir-se a Barcelona conflictes enormes a la llum, l’aigua, les comunicacions i el pa. La Confederació produeix l’efecte d’un enorme gegant. Salvador Seguí és l’amo. El seu segon és Pestaña. Els conec de vista tots dos. Seguí és un català gras, una mica apoplèctic, lleugerament guenyo, d’una presentació oberta. Pestaña és un castellà flac, pàl·lid, sagristanesc, d’aspecte desconfiat. És la unitat de dos complementaris a base d’un bilingüisme molt accentuat.
Romanones ha tancat les Corts i s’espera la declaració de l’estat de guerra d’un moment a l’altre. En la glosa, Xènius fa l’elogi del gra de sorra -de la vida obscura, del qui treballa i calla i contribueix a fer de pedestal. El to sona una mica estrany. [...]
En el moment de l’enterrament del professor Dorado Montero a Salamanca la campana de la Universitat no ha tocat. L’enterrament -segons els diaris- ha estat civil.
[«Inquietud general. Todo el mundo está seguro de que están a punto de producirse en Barcelona conflictos enormes en la luz, el agua, las comunicaciones y el pan. La Confederación da la sensación de ser un enorme gigante. Salvador Seguí es el que manda. Su segundo es Pestaña. Los conozco de vista a los dos. Seguí es un catalán gordo, algo apopléjico, ligeramente bizco, de trato abierto. Pestaña es un castellano flaco, pálido, como de sacristía, de aspecto desconfiado. Es la unidad de dos complementarios, basada en un bilingüismo muy acentuado.
Romanones ha cerrado las Cortes y se espera la declaración del estado de guerra de un momento a otro. En la glosa, Xènius elogio el grano de arena: de la vida obscura, de quien trabaja y calla y participa en ser un pedestal. El tono suena algo extraño. [...]
En el momento del entierro del profesor Dorado Montero en Salamanca, la campana de la Universidad no ha tocado. El entierro -según los periódicos- ha sido civil.»]
En esta adversa coyuntura económica, en cumplimiento de mi compromiso personal y político, contraído en el Debate del Estado del Municipio del pasado año, como Alcalde, este comedor está destinado a que aquellas personas que peor lo están pasando, al menos, tengan garantizada una comida saludable al día. [...] Nuestra intención es que, en colaboración con todo el tejido asociativo, el comedor municipal permita que, de forma digna, ninguna familia de Móstoles afectada por el desempleo y en situación de necesidad, se quede sin poder comer. Será un comedor transitorio, hasta que pasen los efectos de la crisis económica. [...] Por ello, quiero pedir a todo Móstoles su colaboración, con la finalidad de que el comedor, que comenzará a funcionar el 2 de marzo, tenga una amplia bolsa de voluntarios que nutra las necesidades de personal para hacer posible este gesto de altruismo con los que se encuentran en dificultades económicas.
«Encheremos nossa boca de riso
nossa lingua de musica & alegria» Samuel Usque, Consolação às tribulações de Israel,
Ferrara, 1553, folio cclxxxi recto
Frontispicio de la Esnoga de Amsterdam.
Such are the recorded languages of the Netherlands-based seventeenth- and eighteenth-century Sephardim: Portuguese at synagogue and for synagogue-related bureaucratic work, as well as for certain religious and secular documentation and publications; Spanish for business, fine arts, everyday life; Hebrew at the occasional erudite academy, more written than spoken, at times recited, also for liturgy, biography, grammar and circumstantial poetry; Latin and Greek for classical erudition; Dutch for communication with officialdom, general commerce and the occasional circumstantial poem; as the eighteenth-century evolves, French for haute couture; Italian surely for the occasional conversation with coreligionaries from home, such as in the case of Abraham Cohen de Herrera (Italy 1580-Amsterdam 1635), author of the Spanish-language treatise on Kabbala, Puerta del cielo.
Other than Portuguese, Spanish, French and Italian, at least one additional Romance tongue was known within the Dutch Sephardic Community: Catalan [...].
[«Estas son las lenguas de cuyo uso existe evidencia entre los sefardíes residentes en los Países Bajos durante los siglos xvii y xviii: el portugués en la sinagoga y para los trámites sinagogales, así como para ciertos documentos y publicaciones de carácter religioso o secular; el español para hacer negocios, las artes y la vida cotidiana; el hebreo en algunos círculos eruditos, más escrito que hablado, recitado a veces, también para la liturgia, escribir biografías, gramáticas o poemas de circunstancias; el latín y el griego para la erudición clásica; el holandés para comunicarse con las instancias oficiales, el comercio en general y algún poema de circunstancias. Según avanzó el siglo xviii, el francés para la alta costura y el italiano para alguna conversación que pudiera darse con los correligionarios oriundos de la misma tierra, como ocurría con Abraham Cohen de Herrera (Italia 1580-Amsterdam 1635), autor de un tratado escrito en español, Puerta del cielo, sobre la cábala.
Junto con el portugués, el español, el francés y el italiano, al menos se tiene noticia de otra lengua románica conocida en el seno de la comunidad sefardí holandesa: el catalán [...]».]
Kenneth Brown, «A Catalan speaker at esnoga: Nicolau d’Oliver i Fullana (Majorca ca. 1620-the Dutch Netherlands [?] ca. 1698)» [«Un catalanohablante en la esnoga: Nicolau d'Oliver i Fullana (Mallorca, ca. 1620-Provincias Unidas de los Siete Países Bajos, Zutot: Perspectives on Jewish culture (revista), vol. iii (2003), págs. 87-97.
Y hasta aquí puedo leer, yo como ustedes. Cuando estuve en bibliotecas en las que había este numero de Zutot (una revista muy apañada, por otra parte), me descuidé de sacar copia del artículo. Así que tampoco yo sé quien fue ese Nicolau d'Oliver y hasta qué punto se habló catalán en Amsterdam. Puestos a hablar catalán en el siglo xvii, sería bastante más lógico que lo hablasen en Liorna, el Livorno de los italianos. Así que no se me arremolinen expectantes: la pauta de las comunidades sefardíes, desde la Expulsiones de la década de 1490 en adelante, fue hablar una koiné, un sistema lingüístico cuya base principal fue lo que comúnmente llamamos castellano o español, que ya era en la Península Ibérica la lengua más difundida en ese mismo siglo xv. Y, por cierto, después también. Precisamente, una de las peculiaridades de las comunidades sefardíes del sur de Francia, principalmente radicadas en la región de Burdeos, y en los Países Bajos, fue que mantuvieran y se sirvieran del portugués, en contraste con el resto de comunidades sefardíes.
Tengo que admitir que no acabo de estar muy de acuerdo con la caracterización que da Brown: quizá convendría matizar los usos del español y del portugués que, en cada caso, me parece que abarcaron más de donde los cataloga el autor del artículo. La aclaración que da de que el hebreo era «más escrito que hablado» me sorprende (y formará parte del argumento de un apunte próximo donde pretendo contestar a una antigua deuda): lo de «hablado», en una comunidad sin especiales problemas de expresión y de intercomprensión lingüística como era la sefardí de los Países Bajos (¡sería por lenguas! ¡Venga otra ronda de adverbios!), me parece un poco extemporáneo, si me lo permiten. Pero bueno, sus razones tendrá Brown y quizá las dé en el artículo. Lo del francés de alta costura, francamente, me deja un poco con el pie cambiado, pero seguro que los sefardíes dieciochescos de Amsterdam eran tan presumidos como sus primos de aquende y allende del Mediterráneo. No en vano, a toda una especie de sefardíes notorios por el colorido de su comportamiento y su habillamiento los llaman, en París, les Juifs chalala. Y eso de Dutch Netherlands me suena un poco inaudito: Dutch, que yo supiese, llegaba hasta el Flandes hoy belga y los Netherlands históricos son, para los ajenos al Benelux, la mal llamada Holanda (que sí, que sí, que ya lo sé...), de la que es soberana la reina Beatriz; Bélgica, de la que pareciera, vista de lejos, que lo único que existe son el Rey Alberto, el chocolate y los mejillones con patatas fritas; y Luxemburgo. Pero, oigan, corríjanme, corríjanme, que para eso estamos...
Interior de la Esnoga de Amsterdam
Y, por Dios bendito, no me confundan glotónimos (nombres de lenguas), topónimos (nombres de lugares), gentilicios (nombres de los oriundos de esos lugares)y nacionalismos contemporáneos (productos mayoritariamente indeseables del romanticismo decimonónico y derivados): los sefardíes no eran españoles salvo en el sentido geográfico tradicional del topónimo Hispania, castellanizado en España y de la cual toma nombre, por otra con bastante lógica, la nación de la que yo mismo soy ciudadano. Y no podían ser españoles porque, entre otras minucias sin importancia, «España» como estado coherente y continuo no existía en 1492. Ni en 1500. Ni en 1640… Y Sefarad es España en ambos sentidos: el hispánico y el español. Y que existieran esnogas o scuole, es decir, sinagogas, que recibían el apelativo de catalanas no es porque quienes formaban la congregación fueran catalanes y, menos aún, catalanes «à la Joan Fuster», de Salses, en el Rosellón, a Guardamar, en la frontera con Murcia y de Fraga, en Aragón, a Alguer, en Cerdeña. Eran catalanas porque se rezaba siguiendo el rito catalán, un muy determinado rito que perduró hasta más o menos el siglo xviii. Pero estas comunidades catalanas estaban englobadas, en términos menos específicos, en la idea sefardí contrapuesta, por ejemplo, a asquenacíes, romaniotas (judíos de lengua griega de donde provienen casi todas las familias apellidadas «Greco» o «Grego», por si este dato fuera de interés para alguna de mis lectoras), yemeníes y, fuera del judaísmo rabínico hoy y ayer, pero no antesdeayer, mayoritario, caraítas. Yo solo tengo noticia de una comunidad sefardí que mantuviese más allá del siglo xvii su lengua catalana oriunda: la que existe en la mente algo calenturienta de algún publicista anónimo del nacionalismo (pan)catalanista.
Y, si ustedes quieren, les doy la bibliografía de esto y de más cosas si me la piden, pero no hoy, que ando ya con alguna gana de cerrar el chiringo y por mucho que sean ustedes, como dijo Cervantes de Barcelona, un puritito «archivo de cortesía», me espera Morfeo para platicar no sé qué cosas.
Ea, señoras, señores, con Dios. Con el que más les guste.
[Fotografías sacadas del sitio de la gran sinagoga sefardí de Amsterdam, la célebre y entrañable Esnoga de Amsterdam, una de las maravillas del mund(ill)o sefardí.]
Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.
El tiempo lleva los unos,
a otros fortuna y suerte.
y al cabo viene la muerte,
que no nos dexa ningunos.
Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.
La mejor y más ventura
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.
La fama bive segura,
aunque se muera el dueño;
los otros bienes son sueño
y una çierta sepoltura.
La mejor y más ventura
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.
Glauben Sie, daß Sie es aushalten, daß Jahr um Jahr Mittelmäßigkeit nach Mittelmäßigkeit über Sie hinaussteigt, ohne innerlich zu verbittern und zu verderben?
[«¿Cree usted que aguantará que, año tras año, le pase por encima una mediocridad tras otra, sin amargarse por dentro y sin corromperse?»]
Max Weber, Wissenschaft als Beruf («La ciencia como vocación»), 1917, traducción de Pedro Piedras Monroy.
…
Aunque lo he dicho menos de lo que debería por aquí, la tesis zamoresca que ocupa mis días se funda en el método llamado codicología. La codicología es la disciplina -me permitirán que no me ponga estupendo, así que evitaré llamarla ciencia- que, por decirlo de una manera que se entienda, trata a los libros viejos, preferentemente manuscritos, con el respeto debido: les llama de usted; les pregunta primero, antes de abrirlos, para interesarse por su salud; le echa una paciencia de santo y escucha las batallitas de esos abuelitos encuadernados -o no- a los que se dedica la codicología.
De los libros impresos aunque venerables se suele ocupar la llamada bibliografía material en español, denominación hija de la bibliographie matérielle francesa, a su vez prohijada por la analytical bibliography inglesa (originalmente shakesperiana), que consiste en suma en:
El estudio de los libros como objetos físicos: los detalles de su producción y los efectos del método de manufactura en el texto. [...] La bibliografía material (analytical bibliography) se ocupa de la historia de los impresores y libreros, de la descripción del papel y las encuadernaciones, o de los problemas textuales que surgen del proceso de conversión del manuscrito del autor en un libro publicado.
Este método de la bibliografía material, que se utiliza en el ámbito de los impresos antiguos desde que algunos filólogos ingleses y americanos intentaron desentrañar el carajal que suponen las primeras ediciones de las obras de Shakespeare, tardó bastante más en aplicarse, travestido y mudado el nombre, al carajal no menor que suponen los estudios de manuscritos. Dicho en alemán, largo y paradójicamente conciso, Handschriftenkunde, de longevidad demostrable. Para que me entiendan, el método contrario de la codicología es el típico de la mayoría inmensa de filólogos e historiadores, por poner dos ejemplos claros. Lo que para los codicólogos es respeto debido, para esos filólogos e historiadores es tuteo impenitente, que para eso ellos saben más que el libro que están leyendo y, en consecuencia, más que las personas que lo escribieron. Lo que para los codicólogos es interés por los achaques del abuelo encuadernado, para aquellos filólogos e historiadores es, en el mejor de los casos, respeto supersticioso -en el que concuerdan con la mayor parte de los conservadores de fondo antiguo de las bibliotecas- porque todo lo viejo impone, pero apenas propone. El abuelito metido en la residencia, como el códice manuscrito conservado a la temperatura justa en el depósito de la biblioteca, ha dejado, en realidad, de tener un papel en la vida moderna, la nuestra, que es, al parecer, la única que cuenta. En el peor de los casos, o bien no se acercan, porque para eso ya están las ediciones, o bien ni tienen en cuenta los códices, porque para historia o filología ya están las teorías. Y a la realidad, que es prima hermana de la realia, que la zurzan.
En las palabras que me dirigió un prestigioso experto francés de la judaística hispana: «a mí la paleografía me da igual: para eso ya tengo las ediciones». Puesto que el buen professeur nunca estudia nada que sea más reciente que del siglo xv, solo cabía decirle: «pues eso». Que es lo que le dije, en versión original subtitulada: «ça se voit».
Por último, la paciencia que predica el método codicológico para escuchar las batallitas del abuelo manuscrito, sin meterle prisa y sin querer saber más de su vida que él mismo, es prisa, en el gremio que con afán reductor y caricaturesco he llamado filólogos e historiadores, por rematar el caldo articulero del que está compuesto la paradójica actividad profesional de la clase letrada funcionaria: profesores de universidad, investigadores de plantilla, becarios con ambiciones, etc., etc. Puestos frente al códice, este gremio pagado de sí mismo y, al menos en Europa, del erario público, no necesitarán de paciencia ni de escucha: ellos ya saben lo que el manuscrito tienen que decir, por lo que ¿a santo de qué iban a ponerse a escuchar lo que el manuscrito tenga que decirles?
Alfonso de Zamora, Manuscrito de París. Foto de Álex Casero.
Confieso que la enunciación de los principios rectores de la actividad codicológica tienen algo de frailuno: en lugar de fe, esperanza y caridad, podríamos proponer la prudencia (conclusiva), la modestia (teórica) y la sencillez (discursiva). Si en los últimos meses no hubiera caído en el agnosticismo arqueológico, por haber compartido trabajo con algunos practicantes de la arqueología, variante analfabeta, quizá resumiría la codicología en la expresión arqueología del libro. Ahora, me retengo: para ejercer de codicólogo no solo hay que saber cavar, abrir las hojas en el caso que nos ocupa, sino saber leer. (Sobre la cuestión, puede leerse el artículo de Albert Gruijs, «Codicology or the archaeology of the book? A false dilemma», Quaerendo, vol. ii, nº. 2 (1972), págs. 87-108).
Una satisfacción que proporciona trabajar con el corpus de libros de Alfonso de Zamora es que permite una cierta continuidad cronológica del personaje. De alguna manera, leyendo sus (¡muchos!) libros, se puede leer su vida, por muy excesiva que parezca esta afirmación. Mañana, por no daros más la barrila de lo que vuestra paciencia soporta, haremos un recopilatorio, no sé si entretenido, no sé si revelador, no sé si acertado, pero más largo que un día sin pan, de los cincuenta y ocho códices y libros impresos antiguos que dependieron, de una manera u otra, de la mano de Alfonso de Zamora. Cincuenta y ocho piezas (veremos que divisibles a efectos históricos y de análisis en otras setenta unidades) que dibujan, si se las deja hablar, si no se les interrumpe, si se aguanta la alternancia inherente a la investigación de días bellísimos y jornadas aburradísimas, un panorama insuperable, por fascinante, de una época y de un territorio fundamentales: la Península Ibérica de la primera mitad del siglo xvi.
No menos fascinante es concluir nuestro recorrido bio-bibliográfico por la trayectoria del bueno de Alfonso con la constatación de que, si la hubiera conocido, él también habría subscrito la frase probablemente apócrifa del primero de califas de Córdoba, casi seis siglos antes de que viviese Alfonso: de todos los días de su vida, solo catorce había sido feliz. No seguidos.
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¿Libricos? Sobre codicología hay bastantes. Algunos bastantes malos, por inapetentes, como la obra colectiva Lire le manuscrit médiéval. Observer et décrire, dirigida por Paul Géhin, París, Armand Colin, 2005. Los hay muy buenos y muy informativos, que practican la codicología con mucha discreción porque nunca lo dicen: toda la última sección, «La confecció material dels còdexs medievals» (págs. 229-306) de la Història del llibre manuscrit a Catalunya de , Barcelona, Generalitat de Catalunya, 2003. Igualmente, clásico feliz entre clásicos, el venerable volumen de Wilhelm Wattenbach, uno de esos sabios alemanes que hacen aún más injustificable el Desastre que vino después, que publicó, mientras la Gran Bertha atronaba asediando París, Das Schriftwesen im Mittelalter(«El carácter de la escritura en la Edad Media»), Leipzig, Hirzel, 1871.En español, es una suerte contar con los dos manuales de Elisa Ruiz García: el primero, Manual de codicología, Salamanca y Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez y Pirámide, 1998 y su posterior encarnación, revisada y muy corregida, Introducción a la codicología, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002. En italiano, yo le tengo especial aprecio al libro de Maria Luisa Agati, Il libro manoscritto: introduzione alla codicologia, Roma, L’Erma di Bretschneider, 2003.
Los hay árabes que hablan en francés: François Déroche (y algunos otros), Manuel de codicologie arabe, París, Bibliothèque nationale de France, 2000 y que, si son buenos, buenos y con fundamento cuando hablan francés, se vuelven imprescindibles cuando hablan árabe: المدخل إلى علم الكتاب المخطوط بالحرف العربي, traducción de Ayman Fu’ad Sayyid (أيمن فؤاد سيد), Londres, Al Furqan Islamic Heritage Foundation, 2005/1426. A los que se pregunten ¿qué diantres tienen que ver los manuscritos árabo-islámicos con los de Alfonso de Zamora?, les invito a dirigirse a doña Katrin Kogman-Appel, Jewish book art between Islam and Christianity: The Decoration of Hebrew bibles in Medieval Spain, Leiden, Brill, 2004 o a su versión original hebrea: אמנות יהודית בין איסלם לנצרות – עיטור ספרי תנ”ך עבריים בספרד, Bnei Brak (Israel), Haqqibuṣ Hammĕʔuḥad, 2001. Sobre los manuscritos hebreos en general y sobre la nada en particular, es inevitable citar un trabajo de Colette Sirat que tiene algo de cervantino. Como si dijéramos que está descrito en el célebre estrambote cervantino. Como es inevitable, me abstendré de más comentario y lo citaré en sus varias encarnaciones lingüísticas, que importan por el diferente número y diversa calidad de sus láminas: מן הכתב אל הספר: הצצה אל עולם כתבי-היד העבריים של ימי הביניים, edición de Leah Shalem, Jerusalén, Qeset, 1992; Du scribe au livre: les manuscrits hébreux au Moyen-Âge, París, CNRS éditions, 1994; Hebrew manuscripts of the Middle Ages, traducido por Nicholas de Lange, Cambridge, CUP, 2002. La que tiene más santos es la edición hebrea. La que menos, la inglesa. Entre ambas, la francesa. Y que cada palo aguante su vela y aquí paz y después gloria.
Ja, freilich will in uns das Fleisch und Blut
zum Kreuz gezwungen sein;
je mehr es unsrer Seele gut,
je herber geht es ein.
[«Sí, sin duda la carne y la sangre en nosotros
desean condenarse a la cruz:
cuanto mejor es para nuestra alma,
más desgracias trae consigo».
Traducción de C. Navarro]
Guenizá de notas, informaciones, datos, sorpresas y serendipias sobre el maestro Alfonso de Zamora (ca. 1474-ca. 1545), primer regente de la cátedra de Hebreo de la Universidad Complutense cisneriana y sobre las circunstancias de la tesis doctoral que le dedico.