Si consiguiera alejar toda sombra de repetición mecánica de una plantilla prête-à-porter, enemiga del saber (y de saber dicen que tienen que estar hechas las tesis. Vaya Vd. a saber…), quizá la propuesta filosófica sistémica de Mario Bunge sería un buen punto de partida para intentar darle algo de sentido a la investigación de lo escrito, que dado el siglo que nos ocupa llamamos paleografía. Quizá todo análisis de la morfología de la letra escrita dependa de la composición, el entorno, la estructura y el mecanismo para que los que la vemos, cargados de desprecio o de admiración, vayamos sabiendo de qué estamos hablando:
Una consecuencia gnoseológica del sistemismo ontológico es que para conocer un sistema, sea este físico, químico, biológico, psicológico o social, resulta necesario aplicar el enfoque CESM. En otras palabras, la investigación de un sistema concreto requiere de la descripción de su composición (C), entorno (E), estructura (S) y mecanismo (M).
- La composición de un sistema es la colección de sus partes (protones, neutrones y electrones en el sistema atómico; personas, empresas, clubes y barra de amigos en el sistema social) y se las llama componentes.
- El entorno es la colección de cosas que modifican a los componentes del sistema o que resultan modificados por ellos, pero que no pertenecen a la composición (fotones que excitan al átomo de interés y el trigo que el hombre convierte en pan).
- La estructura es la colección de relaciones o vínculos que establecen los componentes. Los vínculos que se dan entre los componentes de un sistema constituyen la endoestructura, mientras que los establecidos entre los componentes y elementos del entorno conforman la exoestructura del sistema.
- El mecanismo es la colección de procesos que se dan dentro de un sistema y que lo hacen cambiar en algún aspecto (el mecanismo de radiación electromagnética de un átomo es un proceso en el que un electrón cambia de estado de energía, el comercio es un mecanismo económico de los sistemas sociales humanos). Más precisamente, si bien el conocimiento de un sistema concreto radica en la descripción de los cuatro aspectos mencionados, la explicación científica del comportamiento del mismo la brinda la descripción de su(s) mecanismo(s), es decir de los procesos de los cuales resultan la emergencia, la estabilidad, el cambio y la desintegración de un sistema.
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Hebraica Veritas’
16 mei 2008 - 16 augustus 2008
Sprak God Hebreeuws?
Het hoogtepunt van Christoffel Plantijns levenswerk is de productie van een grote Bijbel in vijf talen: de achtdelige Biblia Regia van 1568-1573. Deze Antwerpse Polyglot met ‘het woord van God’ is een prachtuitgave geworden. Maar waarom in zoveel talen? Waarom voldeed de oude Latijnse vertaling van Hieronymus niet meer en wilde men de Bijbel in de 16de eeuw plots in de grondtalen lezen? Het Hebreeuws, voor de middeleeuwer een geminachte en barbaarse taal, werd een eeuw later een bron van wijsheid en kennis. De opkomst van de drukpers en de humanistische zoektocht naar de eeuwige waarheid hebben geleid tot een gloednieuwe en sterk gewaardeerde academische discipline.
Hebraica veritas toont ons hoe katholieke en protestantse theologen de weg naar de oervorm van de Bijbel terugvonden door bemiddeling van Joodse geleerden. Het schetst ook een beeld van de plaats die Christoffel Plantijn tegen het einde van die 16de eeuw in deze ontwikkeling innam. De nadruk kwam te liggen op de studie en uitgave van het Oude Testament en op het proces van de kennisoverdracht tussen Joodse taalgeleerden en christelijke hebraïsten.

Confieso que después de pasar por las manos de ese gĕdol haddor que es Bernard S. Jackson, a veces sueño con ʔagunot. Y después de la tesina de master of arts que perpetré en Mánchester sobre las ʔagunot después de las violencias antijudías de 1391, ʔagunot suele rimar con ʔanusot. O sea, «mujeres encadenadas» (porque su marido se niega a darle el divorcio) con «mujeres conversas».
El caso es que me sorprende lo que leo en un artículo interesante pese a él mismo: «anuza : En los textos consultados aparece en alguna ocasión el vocablo hebreo ‘anusah (< ‘anusah’) para designar a la persona conversa “E que este testigo oyó decir muchas veçes al dicho su padre: ‘Esta mi prima, la de Diego Arias, es muy buena anuzá’”». Francamente, por más vueltas que le doy, esto de es muy buena anuzá me suena más a buena cabrona está hecha que a cualquier cosa que tenga que ver con la bondad bondadosa. El caso es que dicho está.
Salvo error de lectura, y aunque la entrada anuzá de la lista de términos de los que habla el autor no tiene referencia bibliográfica ni de fuente (Di que sí, hombre: ¡pa qué!), creo que la fuente secundaria debe de ser Carlos Carrete Parrondo, Fontes Iudaeorum Regni Castellae, III Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento social entre judíos y conversos, Salamanca, Universidad Pontificia, 1986.
Curioso, en cualquier caso.
PD: Que el autor prescinda de referencias bibliográficas de cada entrada, no significa que lo tenga que hacer yo, claro. Así que… José María Chamorro, «El léxico de los judeoconversos según los procesos inquisitoriales», Miscelánea de Estudios Arabes y Hebraicos, lv, pág. 119-140.
Mag. Nicolaus Bobadilla [...] tenebatur magno desiderio studiorum, maxime bonarum litterarum et linguarum; ideo profectus est in almam Parisiorum accademiam, in Galliam, ubi non post multos dies dederunt illi cursum philosophiae in collegio Caluiaci juxta Sorbonam.
Eo tempore incipiebat grassari Parisiis haeresis lutherana, et multi comburebantur in Platea Mumbert, et qui graecizabant, lutheranizabant; ideo Mag. Bobadilla remisit propositum quos habebat in Hispania, trium linguarum, scilicet graece, latine et haebraice, maxime qua inuenit Parisiis virum sanctum, Mag. Ignatium de Loyola, qui illum exhortatus ad prosequendum studia theologicae scholasticae et positiuae sanctorum doctorum.
Bobadilla Monumenta, Nicolai Alphonsi de Bobadilla, sacerdotis e Societate Iesu, gesta et scripta, Madrid, 1913, pág. 613-614, citado en Jean-Christophe Saladin, La Bataille du grec à la Renaissance, París, Les Belles Lettres, 2000, pág. 396.
La chamusquina herético-lingüista ocurría en 1534, paraît-il…