La tesis de E.: una demostración de que a pesar de los años invertidos, de los viajes hechos, de la investigación directa de las fuentes, de los dineros gastados, de las noches sin dormir, de las páginas escritas, de los números representados, de los gráficos, las tablas y las estadísticas, de una cierta ambición, el primer rigor se basa en el mismo amor que le pone mi madre a que las junturas de las sabanas de la cama formen un monumento doméstico a la geometría efímera. Al cuidado. A un cierto cariño de las cosas bien hechas, el orden aprendido, la honradez entendida como una de las bellas artes.

No es una condición última, pero sí necesaria.

Lo demás, irrita. Profundamente.

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